Mateo quiere quedarse en su escuela: Cuando la inclusión queda en el anuncio
:format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/adjuntos/240/imagenes/000/556/0000556213.jpg)
Mateo Fisher tiene 5 años y padece hipoplasia de cuerpo calloso. Eso no le impide aprender, comprender, compartir y vivenciar lo que hace cualquier niño de su edad, pero le lleva otro tiempo. Contrariando la inclusión, le han informado que no puede continuar en la escuela a la que concurre, debe ir a una escuela especial. No hay vuelta. Estela Gigena Hace unos días, Lorena Corvalán festejaba un triunfo en la lucha por la inclusión, en defensa de su hijo Nachito y de todas las personas con discapacidad. Así festejaba en su muro de Facebook: "¡Que lindo es ver que las cosas pueden cumplirse! El Banco de Entre Ríos cuenta con rampa de acceso por calle España. Brindo por las autoridades, que respetando su fachada histórica, buscaron la forma de hacer un lugar inclusivo y accesible para todos. ¡Felicitaciones!"Pero, lamentablemente, no son todos triunfos, ni siquiera la mayoría.La contratara de su historia la socializó Natalia Bibé, mamá de Mateo Fisher, de 5 años, quien padece hipoplasia de cuerpo calloso, una malformación en los músculos que vuelve su cuerpo débil para el movimiento y que le ha provocado un retraso madurativo. Pero para nada le impide aprender, comprender, compartir e intentar con esfuerzo y con logros, imitar lo que hacen sus compañeritos del jardín de infantes de la escuela Rawson.En tiempos en que la inclusión es anunciada con bombos y platillos por el Gobierno, el propio sistema educativo provincial es el que hace oídos sordos y no le permite a este niño continuar, con contenidos adaptados, en la escuela donde, a su ritmo, se ha integrado."Inclusión, pero el sistema educativo en la Argentina no funciona como corresponde. Mateo ya no puede seguir su escolaridad en la escuela pública porque el sistema considera que como no demuestra sus conocimientos, ya no puede seguir integrado...y si es por socializar, ya tuvo su oportunidad", expresó Natalia. "Mateo demuestra a su modo que entiende más de lo que uno imagina, es un nene encerrado en un cuerpito débil, ¡pero entiende!", enfatizó.En diálogo con ElDía, Natalia reitera su reclamo. No puede entender que limiten a su hijo, que no le den la oportunidad, que no lo incluyan, que lo borren de un plumazo de la escuela, que de manera tan sencilla sentencien: "no puede".SIN OPORTUNIDADMateo concurre actualmente a la salita de 5 años de la escuela Rawson. "Este año me encuentro con que Mateo no puede pasar a primer grado, porque no puede demostrar de manera gráfica o de manera verbal que él comprende. Entonces, no puede pasar a primer grado pero tampoco puede volver a salita de cinco. La única solución es enviarlo a una escuela especial. No le dan la oportunidad de integrarse, no lo incluyen", se lamentó la mamá de Mateo."Con los terapeutas íbamos a gestionar que al menos pueda hacer nuevamente la salita de 5. Porque ellos consideran que él tiene la chance otra vez de ir a primer grado. Es mejor si repite jardín de cinco. Los terapeutas lo consideran, las maestras jardineras también. Nosotros, que lo vemos manejarse a diario también. Si le hacen una evaluación lo comprobarían. Y resulta que ahora me encuentro con que de golpe su etapa social ya la cumplió", manifestó Natalia. Aclaró enseguida: "No tengo problemas que vaya a una escuela especial. No me incomoda que vaya, al contrario. No voy a ignorar la patología de Mateo, pero sé que comprende un montón de cosas. Y que no puedo ponerle un techo. Él hoy, de alguna u otra manera, entiende los números, las formas, y el día de mañana lo puede comunicar a través de una computadora. ¿Por qué lo voy a limitar?", se preguntó. "Sale al recreo común con todos los chicos normales que corren atrás de una pelota y Mateo lo hace. En cambio, en sus terapias, donde está solo con un terapeuta hace las cosas de otra manera, se aburre porque no hay otros chicos con quien interactuar", explicó la mamá. ¿Y LA INCLUSIÓN? "Hoy te dan dos caminos: si el chico entiende se queda, sino, directamente a la escuela especial. No se evalúa nada más, nada que tenga que ver con lo procedimental ni con lo social; sólo los contenidos. Entonces, no estamos hablando de inclusión. Inclusión es aceptarlo a Mateo y a otros niños con cualquier síndrome, con su acompañante terapéutico, dentro de un primer grado, adaptando los conocimientos a cada uno. La sociabilización no tiene que ver con los contenidos, no podemos hablar en términos tan fríos, estamos hablando de una persona con capacidades y potencialidades que se relaciona perfectamente con pares de su edad. Mateo ahora camina, ¿y por qué lo hace? Porque ve a sus compañeritos salir al patio corriendo. Si va a una escuela con cinco compañeritos que estén en casi su misma situación no tendrá incentivo", finalizó. ¿Por qué limitarlo?"Le decís: Mateo, señalá tal cosa, y la señala; sabe diferenciar las cosas. Se ríe de un dibujito cuando se tiene que reír, no es que se ríe todo el tiempo de una manera inconsciente. Es muy despierto, es muy lúcido, comprende muchísimo. Me lo dice el neurólogo. Me lo dicen todos los que lo están evaluando. Lo que pasa que no sabemos cómo o hasta dónde él comprende. Y por eso yo no lo voy a limitar. Me parece totalmente egoísta negarle a él algo que no se si el día de mañana él lo va a manejar perfectamente".
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios



