DELIA LETICIA REYNOSO
Mayo de 1810, en Gualeguaychú: Revoluciones y contrarrevoluciones en clave local
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Delia Leticia Reynoso es profesora de historia y ciencias sociales. Participó de la transcripción del Libro de Acuerdos del Cabildo de San José de Gualeguaychú y, hace algunos años, realizó un importante aporte a la obra que cuenta la historia de la ciudad, desde sus orígenes hasta 1883.
“Las revoluciones son procesos de reacción contra un sistema político y económico que no satisface a gran parte de la población. Las ideas de cambio son sostenidas por líderes que las defienden”, explica, con tono docente, Delia Leticia Reynoso, profesora de historia y ciencias sociales. Junto a cinco de sus colegas, en 2012 publicó el libro “Historia de San José de Gualeguaychú, desde sus orígenes hasta 1883”. Una iniciativa de la Municipalidad que encontró buena receptividad en estos seis profesionales, quienes conformaron un grupo de trabajo y le dieron vida a un libro que resulta ineludible para conocer nuestro pasado. Justamente, Delia fue la encargada de escribir el capítulo “El camino del bien común”, en el que se cuenta, entre otras cosas, cómo fueron las revoluciones y las contrarrevoluciones de mayo en Gualeguaychú. En una larga charla con ElDía, la docente se explayó sobre los sucesos, muchas veces olvidados por la historia centralista, que se sucedieron hace 211 años en estas tierras. “Quien va a llevar adelante, en una primera instancia, la revolución fueron los blancos americanos, hijos de españoles que habían tenido posibilidades de desarrollarse intelectualmente. Y habían absorbido las ideas de la Revolución Francesa”, explicó. “El día clave fue el 22 de mayo, cuando se hizo el cabildo abierto. Para que se entienda: el cabildo era una institución de gobierno establecida por España, que estaba en todas las ciudades, cada una tenía el suyo. Existía el cabildo ordinario, que era el gobierno de la ciudad, y el cabildo abierto, que ampliaba la convocatoria a los demás ciudadanos cuando había que resolver un tema extraordinario. Se trataba de una asamblea a la que acudía el pueblo para opinar sobre el tema convocante”. “España había caído, invadida por Napoleón, quien había colocado en el trono a su hermano, José Napoleón. Esta es la chispa que enciende las revoluciones en América. Los españoles se resisten y forman, en sus colonias americanas, juntas de gobierno que asumían el gobierno en nombre de Fernando VII, rechazando a los franceses. Pero los criollos rechazaron esa primera junta, presidida por el Virrey, y en esos días, del 22 al 25 de mayo son días agitados”, describió Reynoso. “La revolución de mayo había nacido en Buenos Aires, pero era para la patria toda”, así lo había manifestado Juan José Paso al señalar a Buenos Aires como la hermana mayor de las ciudades del Virreinato, a las que había que comunicar las decisiones tomadas en ellas y esperar las respuestas de las villas. “La revolución de mayo había nacido en Buenos Aires, pero era para la patria toda”, así lo había manifestado Juan José Paso al señalar a Buenos Aires como la hermana mayor de las ciudades del Virreinato Ello dependía -entre otras razones- de la composición de sus cabildos y de su población, del grado de conformidad con el régimen imperante, de los problemas, de sus intereses y aspiraciones regionales. En el caso de Gualeguaychú, la mayoría de los funcionarios eran españoles que, lógicamente, iban a defender los intereses de la corona, y los suyos, claro. Pero, sin embargo, existía cierto malestar de parte de los criollos con situaciones que consideraban injustas, como el régimen de concesión de tierras y las contribuciones impuestas a los pobladores. La comunicación de la Junta de Gobierno de Buenos Aires se dio a conocer a las villas a través de la circular del 27 de mayo de 1810. En ese documento se les solicitaba la adhesión y la elección de sus propios representantes. “El primer cabildo entrerriano en adherir a la causa revolucionaria fue el de Concepción del Uruguay. En Gualeguaychú, el cabildo abierto reconoció a las nuevas autoridades el 22 de junio. Pero de los cinco integrantes del cabildo, dos eran criollos y tres españoles, y eran los criollos los leales partidarios de la revolución, Basilio Galeano y Pedro Echazarreta. Es lo que se conoce como la máscara de Fernando VII, era un primer paso para avanzar, luego, más en profundidad”, contó Reynoso.
El pueblo, en general, adhería al partido patriota y defendió sus ideas. En cambio, los realistas, que se encontraban en los puestos dirigentes, comenzaron a prepararse y a organizarse, a la par que crecían los movimientos revolucionarios de Córdoba y Montevideo. En Gualeguaychú, el caudillo de la contrarrevolución era Francisco García Petisco, español, alcalde y comandante de la villa, también uno de los más grandes hacendados de la zona. “Tras la caída de Concepción del Uruguay a manos de la contrarrevolución, Gualeguaychú convoca a un nuevo cabildo abierto (el 7 de noviembre de 1810), en el que se decide, al no contar con armas para defenderse, entregarse sin resistencia. Porque si no los iban a matar”, explicó la historiadora. Días después, las tropas españolas entrarían a la villa, desde Montevideo y por agua, para recuperar ésta, así como Gualeguay. Pero la resistencia local existía y se empezó a organizar a peones y gauchos en montoneras. Así surgieron los jefes, entre ellos Bartolomé Zapata, de Gualeguay, y Gregorio Samaniego, de Gualeguaychú. “En febrero de 1811, Zapata atacó la estancia de García Petisco y logró expulsar a los españoles de Gualeguay. Después, apoyado por Samaniego, se apoderó de Gualeguaychú; y con la ayuda de José Gervasio Artigas, entró en Concepción del Uruguay”, relata la autora en el libro publicado en 2012. “En febrero de 1811, Zapata atacó la estancia de García Petisco y logró expulsar a los españoles de Gualeguay. Después, apoyado por Samaniego, se apoderó de Gualeguaychú; y con la ayuda de José Gervasio Artigas, entró en Concepción del Uruguay” La acción de los habitantes de la campaña fue importantísima para la recuperación de las tres villas más importantes de Entre Ríos, que se logró en poco tiempo. Y luego, en acciones comparable a la de los gauchos de Güemes del norte, en la defensa del territorio de los saqueadores realistas, que llegaba, por agua, desde Montevideo. El 9 de junio de 1811, superada en cierta medida la agitación contrarrevolucionaria, se conformó el último cabildo que registra el Libro de Acuerdos de San José de Gualeguaychú. Documento en el que Reynoso transcribió junto a otro colega. “Se recupera el cabildo que estaba en manos de los españoles, pero luego vendrían otras luchas, entre unitarios y federales, que marcarían una larga historia de guerras civiles, hasta llegar a la Constitución de 1853”, expresó la historiadora de la ciudad, que, en tono reflexivo marcó la necesidad de “algún día superar la intolerancia, tratar de buscar, por lo menos, las coincidencias entre los argentinos”.ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
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