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Mega granjas de cerdos: el gobierno busca que, al menos, dos se asienten en la provincia

Los equipos técnicos del Ministerio de Producción de Entre Ríos estudian la situación, mientras que el ministro Juan José Bahillo empieza a profundizar el diálogo intersectorial. Cada una de estas granjas albergaría a 12 mil animales, una dimensión sin precedentes a nivel nacional. Férrea oposición de productores agroecológicos y ambientalistas. "Profundiza aún más el modelo sojero actual", reclaman. El ingreso de divisas, el motor del mega proyecto.

Fabián Miró / Luciano Peralta

La Argentina quebrada necesita urgentemente divisas para atender sus compromisos, para no seguir profundizando sus índices de desigualdad, para no seguir generando pobres. Esta es una afirmación que se podría hacer -con mayor o menor énfasis- en cualquier momento de los últimos 40 años. Siempre sería verdadera.

El país vive en emergencia hace mucho tiempo, y muchas de las decisiones que los gobiernos de turno toman apuntan a hacerse de dólares para hacerle frente a tal situación. Por poner un ejemplo que todos conocemos. Hace 20 años que la soja ocupa ese lugar: los dólares ingresan al país, los gobiernos pueden atender las urgencias de siempre (vía impuestos) y la economía marcha. Las consecuencias negativas las sufre la tierra y, consecuentemente, todos nosotros (vía inundaciones, vía enfermedades).

Hoy, el gobierno nacional tiene muy avanzado un acuerdo con la República Popular China que implicaría un cambio de paradigma en la producción porcina. El proyecto habla de 22 mega granjas -cada una con su frigorífico- distribuidas en diferentes zonas del país. Entre Ríos quiere que, al menos, dos de ellas se asienten en la provincia.

Si bien todo está muy verde aun, la información que circula dice que serían capitales extranjeros y nacionales para criar y exportar a China. Y se habla de la región centro -Buenos Aires, Entre Ríos, Córdoba, santa Fe- como destino, por las condiciones naturales (la producción demanda millones de litros de agua, y los cerdos se alimenta a base de soja y maíz transgénico) y por el consolidado entramado productivo de la región.

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También se habla de una inversión cercana a los 3.800 millones de dólares y la creación de 10 mil puestos de trabajo en forma directa. La producción llegaría a las 880 mil toneladas de carne porcina con destino de exportación (a China) por unos 2.500 millones de dólares anuales.

El contexto

“Entre Ríos produce 30 mil cerdos anualmente, y sólo uno de los productores chinos que está en todo esto produce 300 mil animales”. El ejemplo es del ministro de Producción, Turismo y Desarrollo Económico, Juan José Bahillo, e ilustra la dimensión del mega proyecto.

La mirada de los chinos hacia la Argentina se profundizó con la aparición, en 2017, de la Peste Porcina Africana -una enfermedad hemorrágica altamente contagiosa y con alta letalidad-, que diezmó la producción china. Con el consiguiente impacto en sus mercados, interno y externo, ya que la carne porcina (55 millones de toneladas por año) es la más requerida en ese país. El más poblado del mundo.

Si bien la enfermedad es inocua para las personas -al menos, por ahora-, pueden pasar de cinco a siete años para que deje de propagarse y las granjas recuperarse. Situación que obligó a las autoridades asiáticas a buscar nuevos rumbos. En este plan, la Argentina presenta terreno fértil. Por sus características geográficas-productivas y por la necesidad de divisas.

El megaproyecto -se dice- está muy avanzado en términos diplomáticos y políticos. Y el memorándum entre ambos países sería el primer paso para casi duplicar la producción porcina argentina en cuatro años. Ya que actualmente el país cuenta con unas 400 mil madres y una producción que ronda las 800 toneladas anuales. Y el proyecto habla de producir, además, 880 mil toneladas para exportar y de sumar 300 mil madres: 60 mil el primer año y 80 mil los tres posteriores.

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Dos mega granjas para Entre Ríos

Luego de conocerse la firme decisión del presidente Alberto Fernández de avanzar con el proyecto, el primer entrerriano en referirse al tema fue el ministro Bahillo.

El exintendete de Gualeguaychú dialogó con ElDía sobre las aspiraciones del gobierno de Gustavo Bordet al respecto y de las particularidades que el proyecto podría tener en la provincia.

“Entendemos que Entre Ríos puede ser receptora de alguna de las inversiones en granjas porcinas que se instalen en Argentina. El número que se maneja es el de 22, de las cuales nosotros queremos recibir, mínimamente, dos de ellas”, expresó el ministro.

“Nos hemos reunido con el secretario de relaciones Económicas Internacionales Jorge Neme, con el ministro de Agricultura Luis Basterra, y entendemos que nuestra provincia, por el entramado empresario que tiene, por la cultura de producción integrada, es apta. Se despierta, además, una importante oportunidad comercial para el sector industrial. Para la industria metalmecánica de la provincia, que proveería equipamiento y tecnología”, expresó el funcionario.

El exdiputado también se refirió a las críticas que despertó la iniciativa. Respecto a la utilización del agua (1, 5 millones de litros diarios por granja, aproximadamente), aseguró que “no es un problema para Entre Ríos, sí para las provincias semiáridas; nosotros con el cultivo de arroz consumimos muchísimo más agua que estas granjas de cerdos”.

“Estas granjas ya vienen con un concepto de economía circular. Se reutilizan todos los efluentes, líquidos y secos, que se puedan desarrollar en la producción. Ya vienen con plantas que hacen este tratamiento y transforman el desecho en biogas, para generar energía. No hay volcado de efluentes”, resaltó Bahiilo. Al tiempo que se refirió al “muy buen estatus sanitario del país”.

“Todas las normas ambientales y sanitarias de la legislación existente, que ya se aplican en el sector avícola o en las mismas granjas del sector porcino que ya están instaladas, se van a extremar”, aseguró. “Se importaría muy poco”, adelantó, además, respecto a las madres. Ya que la cantidad disponible en el país no alcanza para abastecer semejante demanda. Esos animales llegarían de destinos como Canadá o Brasil y deberían, lógicamente, tener estrictos controles sanitarios de parte del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa).

Por otro lado, el ministro trabaja en “ver cómo integramos a los productores locales”. En este sentido y “en principio, la Capper (cámara sectorial) está de acuerdo, pero tiene sus dudas, preservan los intereses de sus asociados. Nosotros debemos cuidar el mercado interno, esta producción debe destinarse a la exportación porque si no destruiría a los productores nuestros”, indicó. Y, seguidamente, dijo que “debe haber una política muy fuerte, una intervención del Estado fuerte”, al tiempo que apuntó a la zona centro-norte de Entre Ríos como posible destino de las inversiones.

Más dudas que certezas

Francisco Benedetti es el titular de la Cámara de Productores Porcinos de Entre Ríos (Capper), y también dialogó con ElDía. “El sector tiene más dudas que certezas. Si bien compartimos con el gobierno la visión de que el sector porcino es una oportunidad de desarrollo para el país, respecto al proyecto de inversiones chinas sabemos lo que ha expresado el secretario de Relaciones Económicas Internacionales Jorge Neme”, indicó.

“Necesitamos cuidar el estatus sanitario del país que es uno de los mejores del mundo y el mercado interno”, expresó Benedetti, quien pidió que, de avanzar la iniciativa chino-argentina, se habilite la faena a los productores de la región su participación.

Además, se mostró en contra de importar chanchas madres de China o de otros países con casos de Peste Porcina Africana. Y “en el caso que se extiendan beneficios impositivos, los mismos deberán alcanzar a todos los productores porcinos del país”.

Entre los “requisitos innegociables” que la Capper planteó al gobierno entrerriano se destaca que “todo lo producido sea destinado a la exportación, que no se pueda comercializar en el mercado local y que las plantas de faena, en estos módulos, tengan una capacidad de frío de cuatro meses en cámara, asegurando que toda la producción sea exportada, porque si parte de la misma se distribuye en el mercado interno generaría un daño tremendo en el sector”.

“Otra de las condiciones es la instalación de un nuevo lazareto para la recepción de animales mejoradores de genética. Si esto se hace mal, sin ningún tipo de control, existe la posibilidad de que un alto número de productores locales desaparezca”, advirtió.

En esta misma línea se posicionó Camilo Veronesi, titular de Granja “La Colonia”, ubicada en la zona rural de Palavecino. “Si se desparrama la producción en el mercado interno va a liquidar a las granjas menores, de entre 200 y 500 madres”, ya que “por el volumen que manejarían, los costos de producción serían sensiblemente menores a las de las pequeñas y medianas granjas, e inclusive las grandes que trabajan en Argentina”.

“En los últimos diez años la producción se duplicó en el país, pero en Entre Ríos se cuadriplicó. Somos la provincia que más creció en cuanto a cantidad de madres y también somos de las más eficientes. La cuarta a nivel nacional en producción y faena, mirando en número de cabezas. Buenos Aires es la única que tiene más faena que producción; en Córdoba se faena el 62%; en Santa Fe, el 98%, y en Entre Ríos el 44%, con granjas que cuentan con sus propias carnicerías”, explicó Veronesi.

El caso de la granja “La Colonia” es representativo de muchos similares. Se trata de un emprendimiento con ocho años de vida. “Trabajamos en lo que denominamos ciclo completo. Desde la extracción del semen de los padrillos, la inseminación, la maternidad, la recría, el desarrollo y la etapa de engorde hasta la faena. El ciclo completo demanda entre 155 y 165 días, y los ejemplares llegan a los 105, 110 kilos”, contó a ElDía Ernesto Martinelli, encargado del establecimiento.

“La granja se inició con diez madres a campo, para luego proyectarse a lo que es hoy, con un galpón de gestación para 160 madres y uno de maternidad con 48 madres; además de galpones para destete, recría, desarrollo y terminación”, describió.

RECUADRO

Etchevehere, a favor

El ex ministro de Agricultura y ex presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA) Luis Miguel Etchevehere, también dio su parecer sobre el tema. En este sentido, recordó que durante la gestión de Mauricio Macri “gestionamos la reapertura del mercado chino para poder vender carne de cerdo, es algo que consideramos muy positivo; al igual que se pueda consumir la harina de soja y el maíz que nosotros producimos en Argentina”, indicó en un breve diálogo con ElDía.

“También es positivo que se exporte carne de cerdo, como se hace con la vacuna. Hasta ahí todo bien, ahora bien, las inversiones deben ser sostenibles desde el punto de vista económico, social y ambiental”, agregó.

Palita vs. Topadora

Luján Erpen Lechini es productora de bioinsumos y hortalizas, y además es delegada regional de la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT). Vive en el barrio ecológico de Pueblo General Belgrano, y su visión del mega proyecto chino-argentino no es nada positiva.

“Este proyecto responde a la necesidad que tiene el gobierno de conseguir dólares. Profundiza aún más el modelo sojero actual. De soberanía alimentaria no tiene nada. Es profundizar el sistema productivo agroindustrial, que viene dañando el país hace 30 años. No es sólo la mega chanchería sino la necesidad de producir más soja para poder alimentar a esos animales, y el modo de producción, con animales acinados, llenos de vacunas. En lugares así se generan las pestes, porque los virus van mutando de tal manera que en algún momento nos llegan a nosotros”, expresó.

“Después, lo que menos comés es carne de cerdo; comés un montón de antibióticos que siguen en el animal hasta que pasan a nuestros cuerpos”, agregó.

“Nosotros no estamos en contra de poder hacer un acuerdo comercial con China, pero acá hay productores, tenemos la posibilidad de poder generar esos chanchos con nuestros productores, de manera agroecológica. Otro tipo de producción. En momentos de pandemia mundial resulta necio seguir pensando en ese tipo de producción”, remarcó la productora.

Por último, Erpen Lechini reconoció que “si bien el gobierno nos está dando señales de que vamos hacia la agroecología, ahora van a bajar varios millones para fomentar la agricultura familiar, por ejemplo. Pero, en términos de dimensiones, es como que nosotros vamos con la palita y estos tipos vienen con la topadora”.

“Este tipo de iniciativa trae sólo dólares; el resto es hambre y destrucción, porque ni siquiera podemos hablar de alimentos”, sintetizó.

Activistas de la ciudad marchan contra el acuerdo

La convocatoria es para este lunes a las 15 en la plaza San Martín, donde se manifestarán en contra de la firma “que tiene posibilidades de concretarse el martes 1 de septiembre. Luego, las personas asistentes marcharán hasta el puente y costanera”, informaron los promotores.

“Este acuerdo, que aumentará exponencialmente las granjas industriales de cría de cerdos para China, representa un importante peligro de nuevas pandemias en nuestro país. Y no sólo nuevas enfermedades. La producción intensiva en estas condiciones significa más incendios para extender la frontera agraria, sequías e inundaciones producidas por la deforestación para el monocultivo de transgénicos y envenenamiento del agua con agroquímicos y pesticidas”, apuntaron mediante una gacetilla de prensa.

“Además, en las granjas industriales al estar los animales en condiciones de hacinamiento extremo reciben antibióticos permanentemente que generan superbacterias resistentes a los mismos que en algún momento enferman a las personas. También se generan cantidades enormes de excrementos que contaminan las napas y cursos de agua”, indicaron.

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