Memorias de mi vecino, el soldado de guerra
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En la Guerra de Malvinas fueron partícipes muchos soldados oriundos de nuestra ciudad. A través de una serie de cuatro entrevistas, dedicaremos un espacio a las diferentes historias de vida de nuestros ex combatientes para homenajearlos. Yésica y David Amores*Colaboración Así nos expresó sus vivencias, emociones y apreciaciones sobre lo vivido posteriormente al conflicto de Malvinas Oscar Hugo Pérez, quien combatió en Malvinas a los 20 años, y actualmente tiene 52.Durante el conflicto se desempeñó como Soldado Conscripto, perteneciente al A.R.A. Batallón de Infantería de Marina N° 5. Actualmente integra el centro de excombatientes CECIMER (Centro de Ex Conscriptos Combatientes de la Provincia de Entre Ríos).- ¿Cómo fue el reencuentro con la familia al regresar de Malvinas?Cuando volví de Malvinas fuimos a Bahía Blanca y de allí a Río Grande donde me encontré con mi hermana y mi cuñado. Llegué a mi casa de noche; mis padres no me esperaban porque no había avisado nada que iba a llegar. Esa primera noche estuvimos hasta la madrugada hablando de Malvinas con mis padres y mis hermanas. Fueron muchos días de charlas emocionantes con mi familia; ellos me escuchaban atentamente, me preguntaban lo que había vivido, y me contaban lo que había pasado acá, porque estando en Malvinas yo no tenía conocimiento que el pueblo argentino había sido muy solidario. Esos días fueron conmovedores. - ¿Qué nos puede contar del recibimiento por parte de la sociedad al regresar al continente?- El recibimiento por parte de la sociedad no existió, porque a nosotros nos trajeron escondidos. Retornamos a Bahía Blanca de tardecita y luego de ir a varios lugares llegamos a Buenos Aires, donde nos dejaron en plaza Once (actual Miserere) y nos confundieron con la gente, éramos una persona más entre todos. La sociedad no se enteró que nosotros habíamos regresado de Malvinas. Los que tenían plata podían comprarse un pasaje para volver a sus casas. Había quienes no tenían dinero y tenían que pedir o subirse a los trenes sin pagar. - ¿Costó iniciar la vida laboral luego de la guerra?Estuve dando vueltas unos tres meses y empecé a trabajar en una fábrica en el Parque Industrial, hasta que gestioné a través de una carta la entrada al Correo Argentino. En ese momento los excombatientes teníamos prioridad, pero luego se evaluaba si te tomaban o no. Tuve la suerte de comenzar a trabajar en el Correo Argentino y allí mismo me jubile. - En la actualidad ¿siente reconocimiento por parte de la sociedad?Sin duda hoy somos reconocidos. Pienso que es un poco mérito nuestro, que no abandonamos la lucha, que tuvimos que seguir peleando luego de volver. Estuvimos diez años escondidos, se nos reían en la cara, la gente ignoraba lo que habíamos vivido, nos hacían preguntas que nos dolían, y uno tenía que guardarse todo eso. Luego nos dimos cuenta que muchos compañeros vivíamos situaciones similares; entonces comenzamos a contar lo que nos pasaba, y la sociedad supo entendernos poco a poco. Hoy nos sentimos reconocidos, la gente nos respeta. Cuando uno dice que es veterano de guerra, la gente te escucha, te pregunta y se interesa sin burlarse.Una anécdotaAl poco tiempo de haber vuelto de Malvinas fui a bailar, al salir del lugar había tormenta y el cielo se iluminaba por los rayos. Nosotros en Malvinas sabíamos que cuando había luces en el cielo eran bombas, entonces nos cubríamos. Recuerdo que fue instantáneo, al ver la luz de los rayos en el cielo me tiré cuerpo a tierra y cuando me di cuenta que estaba tirado en el piso, me pregunte '¿qué estoy haciendo?' En el momento no me di cuenta lo que estaba haciendo."No queremos pasar por esta vida sin dejar la semilla de Malvinas en nuestra juventud".
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