Misionar en el Chaco, “un regalo de Dios”
El Grupo Scout 0002 "Ceferino Namuncurá" de Gualeguaychú realizó, una vez más, la misión de ayuda a hermanos del Chaco. De regreso, uno de los coordinadores, Juan Pablo Martinolich, expresó a El Día la satisfacción "de todos por estos días de compartir que nos regaló Dios".Aseguró que vivieron "cinco días hermosos de misión en nuestro impenetrable querido junto a gente de los distintos parajes que nos han hecho sentir como en nuestra casa. En estos días se mezclaron el servicio, el ayudar al más necesitado, junto con el compartir, el disfrutar de una charla a través de un mate, el caminar para visitar casas metidas en el medio de un hermoso monte chaqueño que te envuelve con paisajes y árboles de distintas formas y colores".Dijo que hubo ejemplos como para destacar "como el de Mirta, una aborigen wichi que junto a algunas de su comunidad se vinieron en mula y en bicicleta mas de 30 kilómetros, solamente porque estábamos sus amigos los misioneros; junto a Mirta vino Maria, una niña wichi que dirfruto y paseó con felicidad a su hermanito Antonio en un coche que le regalamos que estaba entra las tantas donaciones recibidas; o Diego que jugó largas horas con un autito".
Recordó que en una de las tantas recorridas se encontraron con Débora, una niña de 9 años que no puede caminar; "ella nos regaló su hermosa sonrisa en cada cosita recibida, demostrándonos que uno es tan feliz con poco".También, "Don Víctor no se cansó de mostrarnos su lugar y casita del cual nos dijo que está enamorado y no lo cambia por nada; fue muy lindo escuchar 'no se imaginan lo feliz que estoy porque ustedes están acá conmigo'. No quiso que nos fuéramos sin compartir unos ricos mates y una de sus tortas asadas".
Doña Kela vive monte adentro, "ella nos dejó su ejemplo de como lucha día a día en ese lugar -a pesar de su enfermedad- y de como también se esfuerza para que su hijita estudie para que sea alguien en la vida".
Martinolich comentó que en la escuela disfrutaron "de tantos amigos que se acercaron a charlar y a compartir la vida con nosotros, también nuestra fe a través de las celebraciones de la palabra del Señor; los alumnos y chicos que se cansaron de jugar y de cantar".
Con alegría relató que repartieron "todo lo que Gualeguaychú nos donó, parte en el paraje Paso de la Cruz, otra parte la llevamos a Bajo Hondó donde Mariela -una misionera que nos acompañó- se reencontró con su gente que hace años no veía". La misión de Ceferino Namuncurá hizo un alto en el paraje Las Hacheras y en Mira Flores. "Gracias a Dios se repartió todo, para nosotros como misioneros es una experiencia única y maravillosa de vivir y compartir la vida con gente tan sencilla y faltante de cosas pero sobrada de cariño, amabilidad y respeto".Aseguró que la despedida "es una mezcla de sensaciones encontradas; por un lado la alegría de haber cumplido el objetivo propuesto, por otro lado de tristeza ya que uno se va despidiendo observa sus caras llenas de lágrimas dándote las gracias por haber llegado a ese lugar. Uno sube al camión con una frase dando vueltas en el corazón: 'nos vemos amigos queridos'".El joven agradeció "a toda la gente de Gualeguaychú, Colón, Urdinarraian, Basavilbaso y todos los lugares que ayudaron a que esta misión al Impenetrable haya sido una realidad".ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
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