Momento de decisión: ¿estudiar en la ciudad?
Muchos jóvenes que están terminando este año la secundaria, y planean seguir estudiando, quizá estén vacilando entre quedarse en Gualeguaychú o irse afuera.Con el lema "Elegí tu ciudad. Elegí tu carrera", se realizó tiempo atrás la tradicional Feria de las Carreras, una iniciativa dirigida a interesar a los estudiantes en la oferta educativa de nivel superior en Gualeguaychú.La oportunidad sirvió para mostrar un abanico de veinte tecnicaturas de nivel superior no universitario, veintiún profesorados, veinticuatro tecnicaturas universitarias, y treinta carreras de grado universitarios.Se diría que más allá de esta oferta -que por cierto no reúne todo el espectro de las profesiones y disciplinas- juegan a favor de Gualeguaychú varias ventajas.Una es el arraigo. Se sabe por ejemplo de casos de jóvenes que se han ido a estudiar a Buenos Aires o La Plata pero se vuelven porque extrañan la familia, los amigos y la ciudad.Otra ventaja es económica. Hay una serie de detalles que ayudan al bolsillo de las familias: aquí no hay que pagar alquiler, todo queda cerca, y el costo global para encarar los estudios es mucho menor.¿Hay dudas, acaso, sobre el nivel de la enseñanza que se imparte en las casas de estudio locales? Este es un factor que se debe evaluar, pero hay muchos indicios que revelarían que no hay una diferencia sustancial entre lo local y lo foráneo.Es sabido, por lo demás, que se ha extendido notablemente la formación profesional, lo que permite una equiparación académica en el país. Muchos profesores de Gualeguaychú no tienen nada que envidiarle, en capacidad, a cualquier otro de Buenos Aires o Paraná, por nombrar dos lugares adonde se va a estudiar.En virtud de su posición geopolítica, Gualeguaychú mira hacia Buenos Aires. Al punto que algunos la catalogan como la más "porteña" de las ciudades entrerrianas. ¿Pero todo es ganancia en esta relación con la gran metrópolis?La constante migración de jóvenes estudiantes locales, sobre todo de clase media, mostraría otra cara de la moneda. De hecho se viene debatiendo desde hace tiempo cómo detener este éxodo que tiene varias implicancias, como la fuga de cerebros y divisas. Ser precavidos y solidariosLa inseguridad en el país es un hecho concreto, palpable. En las ciudades grandes, en las más pequeñas, en los pueblos o en el campo, día a día los delincuentes cometen ilícitos de todo tipo, algunos que terminan en tragedia.Con esta realidad hay que convivir, lamentablemente. La policía y la justicia van actuando tendiendo a disminuir dichos ilícitos. Claro, muchos no se conocen porque la propia víctima no denuncia dado que ya fue anteriormente violentada.¿Qué hacer ante esto?. Los ciudadanos van tomando conciencia que se debe reforzar la seguridad en viviendas, comercios, empresas, predios rurales o instituciones. Muchos ponen rejas, levantan paredones, colocan sistemas de alarma o instalan alambrados olímpicos especiales. Otros tantos no lo pueden hacer, simplemente porque no cuentan con dinero.De allí que surge la necesidad de ser precavidos, prudentes pero también solidarios. En un barrio, la convivencia entre los habitantes hace al buen vivir. Y 'defender' la zona se puede concretar con un buen diálogo entre todas las personas que habitan allí.La seguridad y la fortaleza de la gente se logra en un ambiente de consenso y entendimiento, entendiendo todos que ingresar indebidamente a una casa debe ser denunciado inmediatamente. Hay que actuar en forma rápida, llamando a la policía -no es necesario identificarse- para desbaratar la intención de los delincuentes. Padres en alertaEn los últimos días se ha conocido la versión sobre un vehículo con vidrios polarizados en cercanías de escuelas y colegios, circunstancia que puso en alerta a los padres. Si bien las autoridades policiales llevaron tranquilidad a la población, los padres de una escuela -por ejemplo- recibieron un comunicado de la directora para que estén atentos al llevar o retirar a sus hijos de la misma.La desaparición de Candela que luego terminó en una tragedia -noticia que recorrió el mundo- despertó todo tipo de comentarios y suspicacias. Chicos y grandes siguen tratando de entender cómo no se pudo salvar a una niña de la delincuencia.Todo sumó para aumentar la intranquilidad de los padres, un hecho objetivo y que se percibe diariamente en Gualeguaychú. Por eso, sin entrar en un pánico por los trascendidos o comentarios, los adultos deben explicar a los niños la precaución que deben tener en las redes sociales, rechazar cualquier intento de diálogo con personas desconocidas en la vía pública y no aceptar subirse a un vehículo si no conocen al conductor.
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