Motivos de la renuncia de un Juez de Faltas
Villa Paranacito se quedó sin el Juez de Faltas que hacía cinco años que lo ocupaba. El Dr. Carlos Ihlo renunció en forma indeclinable con fuertes críticas a la intendenta Carmen Toller. Le remitió una carta que hoy publicamos.
Sra. Presidente de la Junta de Fomento de Villa Paranacito
María del Carmen Gabriela Toller de Melchiori11 de octubre - Por la presente me dirijo a Ud y en su nombre a la Junta de Fomento de Villa Paranacito a fin de presentar a partir de hoy mi renuncia indeclinable como Juez de Faltas con la que ese cuerpo me honrare por unanimidad en el año 2006.Fundo la presente en mantener con Ud. concepciones diametralmente opuestas respecto de lo que cada uno entiende por respeto y deber de información hacia los empleados y ciudadanos en democracia, quienes -teóricamente- deberían ser los máximos receptores de los esfuerzos de los funcionarios, opinión esta que constitucionalmente me encuentro habilitado a sostener.No menos capital resulta incluir dentro de los motivos de la presente, el absoluto rechazo a la sistemática política de destrucción a la que ha sido sometido el Juzgado a mi cargo, el que -cabe recordar- asumiere sin una sola actuación en curso y con una veintena de carpetas viejas, pasando gracias al apoyo incansable de agentes como Julia Olano, Fabián Denardi, Mabel Muller, Mabel Martínez, Claudia Latuf, etc. hasta su máxima expresión con el trabajo de cientos de causas, que en más de una oportunidad ameritaren su ponderación ante el seno de la Junta, reconocimiento que seguramente habrá olvidado.Bastó sin embargo disentir con Ud. respecto del trato igualitario que debe darse a los contribuyentes desde el municipio -lo que derivó en mi renuncia como Asesor legal auxiliar el 18 de enero de 2010 por nota que sostienen extraviada y de la que conservo copia- o quizás preguntar por qué en mis recibos de haberes figuraban descuentos que no ingresaban en tiempo y forma a la Caja de Jubilaciones Municipal, para advertir enseguida las repercusiones exteriorizadas en el quite de prácticamente el 95% de las tareas que se encontraban a mi cargo.A ello le siguió el traslado del personal del Juzgado, la violación de sus puertas, el ingreso en dos oportunidades de personas desconocidas, con robo de equipo informático en una y desorden de expedientes en la otra, llegando al disparate de exigirme mayor control aún, sin percatarse que el ingreso habría sido de madrugada.También -bajo el embozado argumento de facultades discrecionales-, se retiraron los inspectores siendo puestos bajo la órbita de la Secretaría de Gobierno, olvidando quizás que habían sido quitados de ella a pedido suyo por falta de contención. Curiosamente esos mismos inspectores que antes confeccionaban decenas de actas ingresaron en una inactividad llamativa, al extremo de verificarse en un caso la confección de tres actas en tres meses.Es así como contando con la inmejorable oportunidad de demostrar a toda la ciudadanía de Villa Paranacito que poseía un criterio amplio y de respeto hacia el disenso de sus funcionarios, usted optó por elegir la vía contraria.Al retiro de personal y de inspectores, se sumó el retiro del control de la pesca, del canon arenero, de habilitaciones etc. Hasta se pergeñó un sumario administrativo, en el cual mi defensa legal descubrió elementos que revelaban su falsedad solicitando sanciones hacia el Asesor legal y el Secretario de Gobierno y la investigación sobre la posible comisión de delito de falsedad ideológica de documento público, aspectos estos en los cuales, y pese al transcurso de meses, ha guardado usted prolijo silencio.Posiblemente la estrategia concebida apuntare a presentar al Juzgado como ineficaz y caro, olvidando algo básico: los juzgados no son entes recaudadores, función que recae sobre Hacienda cuyos titulares deben presentar proyectos concretos en tal materia a riesgo de convertirse en burócratas pagadores. Peor aun resultaría pensar que es para cerrarlo y juzgar usted, lo que se parecería peligrosamente a la suma del poder público.Adelanto que -salvo los consabidos aplaudidores de turno- dicha estrategia se encamina al fracaso pues, el reducido tamaño de esta comunidad ha permitido que todos y cada uno de sus actos se conozcan. Como en un árbol pequeño ninguna rama puede ignorar si se sacude otra.Presento mi renuncia con la absoluta tranquilidad y paz de espíritu de saber que son y serán los propios empleados quienes recordaran que muchos en estos años incorporaron conocimientos: desde los rudimentos para confeccionar una nota hasta los elementos mínimos en materia de derecho administrativo. Recordarán pese a toda prédica en contrario que cuentan con un estatuto cuya aplicación esta gestión demora ad infinitum traspuesta la última elección, y que el gobernante de turno es solo eso.Serán los propios empleados los que evaluarán por qué no se aplica la norma de mi autoría que les asegura la protección de su trabajo, la garantía a la carrera administrativa, la defensa del ingreso solo por concurso, la prohibición de creación de nuevas áreas salvo por ordenanza etc. Serán ellos quienes compararán estas herramientas con un municipio que actualmente ofrece el triste espectáculo de derramar por sus ventanas decenas de personas de dudosa incorporación las que, en ocasiones, preguntan que pueden hacer para ocupar sus horas, mientras hay empleados sin función asignadaLamento profundamente que pudiendo hacer gala de un papel que pudiere ser recordado en el futuro, se haya alejado conscientemente de ello. Porque resulta materia conocida que los aplausos se acallan a medida que los gobernantes se alejan de los sillones del poder, pero no los ejemplos. Y entre estos ejemplos se encuentra el de la coherencia.Difícil resulta asimilar su fervorosa adhesión por un modelo que hasta ayer encendidamente rechazaba en público, afirmando hallarse en las antípodas ideológicas, con lo cual su imagen esparcida en pomposas gigantografías sabe -en mi opinión y seguramente en la de sus viejos oyentes- como mínimo a insinceridad.Dejo por último un sentido reconocimiento a mis compañeros municipales por su permanente apoyo, aún a aquellos escépticos que desde el primer momento me alentaron a no concebir carrera administrativa alguna para este municipio, por asumir que no existía el mínimo interés de modificar el status quo imperante, esto es la perpetuación en el poder y la discrecionalidad.Brego porque aquellos que aun no advierten que existe un mundo real, donde se compite, se progresa en proporción al trabajo, y no reinan los regalos con recursos ajenos ni las prebendas, despierten a tiempo. En caso contrario, el paso de los años, la imposibilidad de enfrentar las crecientes aspiraciones de su núcleo familiar y una jubilación mellada por la falta de aportes dignos inevitablemente les demostrará la esterilidad de haber vivido en un mundo concebido a medida de intereses ajenos. Pero ya será tarde.Renuevo desde aquí mi compromiso para colaborar con toda la comunidad de Villa Paranacito, la que se merece un futuro mejor en un mundo real, con jóvenes que no fracasen en sus estudios más allá de las fronteras, volviendo rápidamente a casa. Anhelo que la educación sea su norte para hacerlos libres, para que debatan y trabajen en libertad y sin obsecuencias, porque difícilmente existan universidades para formar serviles.Finalmente, aspiro a que las futuras autoridades se capaciten para ejercer con solvencia desde el oficialismo y para confrontar con altura desde la oposición, cuya inacción muchas veces estimula al poder a incurrir en la anomia, olvidando que ese es un huerto reservado exclusivamente para los mediocres, para los que se inventan pseudorealidades para mantener sus fantasías y la imagen que les devuelve un espejo deformado y no para quienes deben velar por los designios del pueblo.Dr. Carlos Ihlo
Sra. Presidente de la Junta de Fomento de Villa Paranacito
María del Carmen Gabriela Toller de Melchiori11 de octubre - Por la presente me dirijo a Ud y en su nombre a la Junta de Fomento de Villa Paranacito a fin de presentar a partir de hoy mi renuncia indeclinable como Juez de Faltas con la que ese cuerpo me honrare por unanimidad en el año 2006.Fundo la presente en mantener con Ud. concepciones diametralmente opuestas respecto de lo que cada uno entiende por respeto y deber de información hacia los empleados y ciudadanos en democracia, quienes -teóricamente- deberían ser los máximos receptores de los esfuerzos de los funcionarios, opinión esta que constitucionalmente me encuentro habilitado a sostener.No menos capital resulta incluir dentro de los motivos de la presente, el absoluto rechazo a la sistemática política de destrucción a la que ha sido sometido el Juzgado a mi cargo, el que -cabe recordar- asumiere sin una sola actuación en curso y con una veintena de carpetas viejas, pasando gracias al apoyo incansable de agentes como Julia Olano, Fabián Denardi, Mabel Muller, Mabel Martínez, Claudia Latuf, etc. hasta su máxima expresión con el trabajo de cientos de causas, que en más de una oportunidad ameritaren su ponderación ante el seno de la Junta, reconocimiento que seguramente habrá olvidado.Bastó sin embargo disentir con Ud. respecto del trato igualitario que debe darse a los contribuyentes desde el municipio -lo que derivó en mi renuncia como Asesor legal auxiliar el 18 de enero de 2010 por nota que sostienen extraviada y de la que conservo copia- o quizás preguntar por qué en mis recibos de haberes figuraban descuentos que no ingresaban en tiempo y forma a la Caja de Jubilaciones Municipal, para advertir enseguida las repercusiones exteriorizadas en el quite de prácticamente el 95% de las tareas que se encontraban a mi cargo.A ello le siguió el traslado del personal del Juzgado, la violación de sus puertas, el ingreso en dos oportunidades de personas desconocidas, con robo de equipo informático en una y desorden de expedientes en la otra, llegando al disparate de exigirme mayor control aún, sin percatarse que el ingreso habría sido de madrugada.También -bajo el embozado argumento de facultades discrecionales-, se retiraron los inspectores siendo puestos bajo la órbita de la Secretaría de Gobierno, olvidando quizás que habían sido quitados de ella a pedido suyo por falta de contención. Curiosamente esos mismos inspectores que antes confeccionaban decenas de actas ingresaron en una inactividad llamativa, al extremo de verificarse en un caso la confección de tres actas en tres meses.Es así como contando con la inmejorable oportunidad de demostrar a toda la ciudadanía de Villa Paranacito que poseía un criterio amplio y de respeto hacia el disenso de sus funcionarios, usted optó por elegir la vía contraria.Al retiro de personal y de inspectores, se sumó el retiro del control de la pesca, del canon arenero, de habilitaciones etc. Hasta se pergeñó un sumario administrativo, en el cual mi defensa legal descubrió elementos que revelaban su falsedad solicitando sanciones hacia el Asesor legal y el Secretario de Gobierno y la investigación sobre la posible comisión de delito de falsedad ideológica de documento público, aspectos estos en los cuales, y pese al transcurso de meses, ha guardado usted prolijo silencio.Posiblemente la estrategia concebida apuntare a presentar al Juzgado como ineficaz y caro, olvidando algo básico: los juzgados no son entes recaudadores, función que recae sobre Hacienda cuyos titulares deben presentar proyectos concretos en tal materia a riesgo de convertirse en burócratas pagadores. Peor aun resultaría pensar que es para cerrarlo y juzgar usted, lo que se parecería peligrosamente a la suma del poder público.Adelanto que -salvo los consabidos aplaudidores de turno- dicha estrategia se encamina al fracaso pues, el reducido tamaño de esta comunidad ha permitido que todos y cada uno de sus actos se conozcan. Como en un árbol pequeño ninguna rama puede ignorar si se sacude otra.Presento mi renuncia con la absoluta tranquilidad y paz de espíritu de saber que son y serán los propios empleados quienes recordaran que muchos en estos años incorporaron conocimientos: desde los rudimentos para confeccionar una nota hasta los elementos mínimos en materia de derecho administrativo. Recordarán pese a toda prédica en contrario que cuentan con un estatuto cuya aplicación esta gestión demora ad infinitum traspuesta la última elección, y que el gobernante de turno es solo eso.Serán los propios empleados los que evaluarán por qué no se aplica la norma de mi autoría que les asegura la protección de su trabajo, la garantía a la carrera administrativa, la defensa del ingreso solo por concurso, la prohibición de creación de nuevas áreas salvo por ordenanza etc. Serán ellos quienes compararán estas herramientas con un municipio que actualmente ofrece el triste espectáculo de derramar por sus ventanas decenas de personas de dudosa incorporación las que, en ocasiones, preguntan que pueden hacer para ocupar sus horas, mientras hay empleados sin función asignadaLamento profundamente que pudiendo hacer gala de un papel que pudiere ser recordado en el futuro, se haya alejado conscientemente de ello. Porque resulta materia conocida que los aplausos se acallan a medida que los gobernantes se alejan de los sillones del poder, pero no los ejemplos. Y entre estos ejemplos se encuentra el de la coherencia.Difícil resulta asimilar su fervorosa adhesión por un modelo que hasta ayer encendidamente rechazaba en público, afirmando hallarse en las antípodas ideológicas, con lo cual su imagen esparcida en pomposas gigantografías sabe -en mi opinión y seguramente en la de sus viejos oyentes- como mínimo a insinceridad.Dejo por último un sentido reconocimiento a mis compañeros municipales por su permanente apoyo, aún a aquellos escépticos que desde el primer momento me alentaron a no concebir carrera administrativa alguna para este municipio, por asumir que no existía el mínimo interés de modificar el status quo imperante, esto es la perpetuación en el poder y la discrecionalidad.Brego porque aquellos que aun no advierten que existe un mundo real, donde se compite, se progresa en proporción al trabajo, y no reinan los regalos con recursos ajenos ni las prebendas, despierten a tiempo. En caso contrario, el paso de los años, la imposibilidad de enfrentar las crecientes aspiraciones de su núcleo familiar y una jubilación mellada por la falta de aportes dignos inevitablemente les demostrará la esterilidad de haber vivido en un mundo concebido a medida de intereses ajenos. Pero ya será tarde.Renuevo desde aquí mi compromiso para colaborar con toda la comunidad de Villa Paranacito, la que se merece un futuro mejor en un mundo real, con jóvenes que no fracasen en sus estudios más allá de las fronteras, volviendo rápidamente a casa. Anhelo que la educación sea su norte para hacerlos libres, para que debatan y trabajen en libertad y sin obsecuencias, porque difícilmente existan universidades para formar serviles.Finalmente, aspiro a que las futuras autoridades se capaciten para ejercer con solvencia desde el oficialismo y para confrontar con altura desde la oposición, cuya inacción muchas veces estimula al poder a incurrir en la anomia, olvidando que ese es un huerto reservado exclusivamente para los mediocres, para los que se inventan pseudorealidades para mantener sus fantasías y la imagen que les devuelve un espejo deformado y no para quienes deben velar por los designios del pueblo.Dr. Carlos Ihlo
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