
La problemática de la responsabilidad ciudadana respecto al cuidado de las mascotas y el respeto al vecino, continúa en total vigencia.Más allá de existir diversas ordenanzas municipales que legislan sobre las obligaciones de los dueños de las perros y gatos, la cuestión no se define de modo positivo. Es que las plazas, veredas y espacios públicos parecen ser el blanco para las mascotas que hacen sus necesidades sin que sus dueños tomen el menor recaudo sobre la limpieza posterior.Luego, los niños, y toda la comunidad son quienes asisten a estos espacios que deberían ser responsabilidad de todos mantenerlos limpios y accesibles.Más allá que exista un área municipal encargada de mantener la higiene de los espacios públicos, es toda la sociedad la responsable de respetar el espacio de todos y recordar que los espacios son compartidos.Recoger y limpiar la suciedad de las mascotas, es también un acto de responsabilidad ciudadana y un gesto de buena vecindad. Empecemos por aportar nuestro granito de arena, por recordar cuáles son nuestras obligaciones, para luego poder reclamar por nuestros derechos.