“Muchos no me quieren por el cargo que ocupo”
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Es el juez más polémico y mediático de Gualeguaychú. Algunos lo tildan de showman y soberbio pero todos sus colegas lo respetan. En sus 22 años como magistrado en la ciudad ha sembrado amores y odios, pero Eduardo García Jurado sabe muy bien que eso es parte de su función como servidor público. Carlos Riera La oficina está revuelta, casi no hay espacio para caminar y el antiquísimo escritorio tiene pilas de papeles amontonados que esperan por un nuevo espacio. Además, ya se descolgaron todos los cuadros que vestían las paredes amarillentas, propias de un edificio estatal como lo es el Palacio de Tribunales.Todo está dentro de cajas y él, con bermudas y chomba. "Nos estamos mudando, pero nos vamos al lado", bromea Eduardo García Jurado mientras estrecha la mano. Es que el próximo martes deja su función como Juez de Instrucción N°1 y asume una vocalía de la Sala Penal que tendrá Gualeguaychú, junto a la jueza correccional Alicia Vivian y una tercera persona que aun no ha sido nombrada. Hijo de docentesNació en 1953 en el seno de una familia de clase media. Su madre Amalia Jurado era maestra y su padre fue el profesor catamarqueño Rodolfo García. Este docente se convirtió en una figura reconocida a partir de su llegada a la ciudad en la década del 40. "Fue un gran formador de la juventud de aquel entonces, que con mucha habilidad, humor y grandilocuencia, para los momentos necesarios, lograba motivar a los alumnos al hábito de la lectura", recuerda el historiador Gustavo Rivas sobre el padre del magistrado.Cuesta imaginarlo de chico jugando todo el día en "la canchita de la Normal" pero él asegura que tuvo una infancia muy linda. "Vivíamos en el mismo lugar donde lo sigue haciendo mi madre enfrente a la Escuela Normal y yo me la pasaba jugando al fútbol en la canchita"."Fue en cuarto año, cuando lo tuve de profesor de literatura a mi padre, que decidí que las matemáticas y la contabilidad no eran para mí, que mi vocación era la docencia", hace memoria el magistrado mientras acomoda los papeles amontonados en su escritorio.García Jurado forma parte de la última promoción de Maestros Normales que tuvo como duración 5 años. Una vez recibido se fue a la Universidad Católica donde comenzó a estudiar abogacía y a trabajar, gracias a un empleo que le había conseguido uno de sus siete hermanos que "era Doctor en Letras", mencionó con mucho orgullo.Profesión truncada"Mi vocación era la sociología pero en aquella época estudiaban esa carrera los que tenían dinero o los bohemios y yo no tenía ni dinero ni era bohemio, entonces me fui a algo intermedio, la abogacía, que tiene mucho de sociología y que podía llegar a tener mejor salida laboral", reconoció entre risas.Terminó sus estudios universitarios en 1976, luego de seis años de batallar con los libros aunque él afirma que siempre fue muy estudioso y responsable, y eso se debe a la educación que recibió de sus dos maestros: "con los padres que he tenido, no pude hacer macanas"."Ellos me dieron la mejor enseñanza de la vida: la honestidad y el respeto por los más necesitados. Eso me llevó a una vocación de servicio. Yo no usufructo los cargos, siempre digo que soy un servidor público. El esfuerzo que he hecho es muy grande y por eso es que no va a pasar mucho tiempo para jubilarme". Pinche judicialEn el 71 comenzó a trabajar en la Justicia de Instrucción, de la mano de un juez nacido en Gualeguaychú, Carlos Ramón Arigós D'Elia. "Fue un gran juez, por lo tanto, mi escuela judicial fue de lo mejor", recuerda García Jurado."Me nombraron Secretario Correccional de Menores en el 78 y después fui Secretario de Plenario. Decido volver a Gualeguaychú y llego como Juez de Instrucción el 31 de mayo de 1991", mencionó sobre su larga trayectoria en el ámbito judicial, 17 años ejercidos en Buenos Aires y 22 en Gualeguaychú. Llegó la luzGarcía Jurado recuerda que una de las mejores ponderaciones que ha tenido provino de Oscar Lapalma cuando dijo que "las luces de la Justicia se encendieron cuando llegó García Jurado". El propio magistrado se apuró en explicar que el piropo se debía que antiguamente no había energía eléctrica en Tribunales, "acá no se trabajaba con luz artificial, no había luces en mi despacho para trabajar de noche, así que uno de los primeros problemas míos fue el tener luz para trabajar de noche".El juez llega a su oficina temprano por la mañana y se retira después de ocho o diez horas de trabajo pero alrededor de las 20 vuelve para seguir con sus labores hasta las 22 o más. "Ojo que hoy, y de hace mucho tiempo, estoy en compañía por parte de la mayoría de los magistrados que también hacen lo mismo, pero en ese momento no se si era necesario trabajar tanto o por lo menos no era una costumbre", agrega. El "showman"García Jurado es dueño de una personalidad muy marcada que para algunas personas puede llegar a ser avasallante, lo cual le ha traído algunas consecuencias y críticas por parte de muchos colegas, que lo tildan de 'showman' al verlo en sus apariciones públicas ante los medios de comunicación."Yo soy un solo cuerpo, soy lo que soy", es lo primero que dijo como defensa ante su opinión sobre lo que hablan a sus espaldas. García Jurado es un hombre al que se lo quiere o no, sin términos medios, y él comparte "totalmente" esta definición."Eso ocurre en diferentes niveles profesionales. Justamente los que hacemos, los que vamos para adelante, los que salimos de la norma común tenemos este inconveniente, yo he procesado a mucha gente, le he dictado la prisión preventiva a muchas personas. He allanado muchos domicilios de Gualeguaychú y la mitad de esa gente no me debe querer para nada. No es un problema de la personalidad, es un problema del cargo que ocupo", comentó.Sobre estas críticas por su exposición ante los medios, García Jurado se defendió: "la historia me ha dado la razón, yo soy docente, un maestro, y soy un servidor público, por lo tanto siempre entendí que la sociedad debía estar informada de lo que yo hacía como magistrado, respetando las garantías de la gente"."El Código Procesal decía que solamente el Juez de Instrucción podía dar información sobre las causas y hoy el Superior Tribunal nos da cursos para capacitarnos para hablar ante los medios de comunicación. Por lo tanto yo, no es que soy un adelantado, actué conforme a lo que se debía actuar", esbozó como una defensa que lo exime de las críticas.Pero también le respondió a aquellos que lo critican: "está el viejo dicho de que 'los jueces hablan a través de sus sentencias' pero hoy con la democracia y con los medios de comunicación la sentencia tarda mucho en venir y hay que explicar los avances de los procesos y eso es lo que hice, incluso nadie me pudo impugnar por haber prejuzgado al hablar ante los medios, lo intentaron pero no tuvieron éxito"."Un juez por el solo hecho de ser juez, si no tiene vocación docente, si no tiene vocación para trasmitir, no lo va a hacer. Aquel viejo proverbio árabe que hizo famoso al General Perón se acomoda a esto: "uno es amo de su silencio y esclavos de sus palabras", agregó. Causas importantesPor el escritorio de García Jurado han pasado resoluciones sobre temas muy importantes, incluso ha desfilado una innumerable cantidad de personas vinculadas a estas causas, que han despertado la atención de la opinión pública en reiteradas oportunidades.En diciembre de 2001, cuando se produjo la crisis social en todo el país, García Jurado era el Juez de Instrucción de turno. En aquella oportunidad arrestó a 40 personas y en menos de cinco horas liberó a 30 de ellas, de los restantes, tres fueron procesados, dos obtuvieron probation y uno fue condenado. "La comisión de derechos humanos de Gualeguaychú ponderó públicamente mi actuación", recordó.También mantiene en su memoria el caso de Erik Antonic García, un joven que se suicidó enfrente al destacamento policial de Brazo Largo y que "el periodista Enrique Sdrech junto con el abogado de la familia tomaron el caso y cada 15 días en el diario Clarín salía una cosa rara sobre la investigación". "El hecho estuvo muy claro, los padres me confesaron la problemática que tenía el hijo, que había anunciado que se iba a suicidar pero por razones humanitarias no le tomé declaraciones ese día para que se llevaron el cuerpo y lo enterraran. Este periodista y este abogado hicieron todo un show que provocó la intervención de la embajada de Estados Unidos".También intervino en dos causas que tienen secuelas hasta hoy. Una por vendedores de autopartes "donde concurría mucha gente, incluso algunas fuerzas de seguridad. Llegué a imputar a un subjefe de Policía en esa causa. Donde se acreditó que el material era de origen más que dudoso. Se procesó por asociación ilícita. Esta causa fue confirmada tres veces en la Cámara de Concepción del Uruguay y fue a juicio, y en la última etapa se absolvió por falta de pruebas, por elementos de pruebas"."Estoy citado como tercero para eventual responsabilidad que pueda tener pero estoy muy tranquilo porque la Cámara me confirmó tres veces mi actuación, y no hubo ninguna declaración de nulidad en aquel momento", recordó.Otra causa fue la del Hospital Centenario donde procesó por administración fraudulenta al director y subdirector del nosocomio en 1998. "A precios actuales son tres millones de pesos mal administrados, no quiero decir que se hallan robado esos tres millones de pesos pero mal administrados y fue confirmado por la Cámara", agregó. Nuevo sistemaHay dos ejes que son los principales para lograr los grandes objetivos y eso se logra con la mejor estructura y los mejores hombres para manejarla. "Tenemos un Juez de Instrucción que tiene una misión imposible para cumplir, aunque sea el mejor Juez de Instrucción, la Justicia no va a funcionar. Por lo tanto, hay que luchar para tener el mejor sistema. Acá vamos por un mejor sistema. Mucho mejor sistema pero queda la otra pata, designar a los mejores hombres porque un buen sistema con malos operadores tampoco sirve", opinó."Esa es la conclusión que he sacado en mi vida, hay que luchar por el mejor sistema de solución de conflictos, y luchar para que la selección de las personas sea mejor, la más transparente", mencionó el juez que acaba de ser nombrado como vocal de la Sala Penal que estará en actividad a partir del 5 de febrero.Contó que integrará este Tribunal por lo menos un año porque quiere ser parte de esta Reforma Procesal pero aseguró que luego se jubilará. "Mi vocación es la docencia, soy profesor titular de Criminología en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora y a su vez soy profesor de Política Ambiental en la Universidad Autónoma de Entre Ríos en Gualeguaychú. Así que seguiré ejerciendo la docencia y participaré en todas aquellas acciones que sean para el bien común, estar jubilado no quiere decir que no se tenga una vida activa y de acuerdo a mi personalidad, solamente cuando quede cuadripléjico no me moveré", aseguró, aunque son pocos los que creen en su retiro.
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