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Muchos zapateros volvieron a trabajar pese a la demora de la habilitación municipal

Los zapateros y talabarteros, como tantos otros oficios, sufren la cuarentena. Juan, zapatero de oficio, señaló que la situación llegó a un punto extremo de tener que trabajar si o si para vivir.

Un número importante de vecinos de la ciudad vive de lo que produce en la diaria. Plomeros, técnicos en diferentes rubros, electricistas, talabarteros y zapateros necesitan del trabajo de cada jornada, que puede ser mayor o menor dependiendo del momento económico del país, que en el nuestro suele ser complicado.

Juan, zapatero, con más de tres décadas en el oficio, logró tener su taller propio de compostura de todo tipo de calzado. Zapatos de damas y caballeros, botas, zapatillas, botines de fútbol, carteras y valijas pasan por las manos del trabajador.

Comentó que el “esfuerzo de muchos años de dura labor se vino abajo en poco tiempo”. Señaló que entiende el momento y lo peligroso de la pandemia, pero destacó que “si no trabajamos no comemos, esa es la pura realidad, ni hablar de pagar impuestos, alquiler y todos los costos fijos que hay que afrontar, además de los que uno tiene en el hogar".

si no trabajamos no comemos, esa es la pura realidad

En su caso, no le quedó otra que achicarse, dejar el local donde estaba e irse a uno más reducido, con un alquiler menor al que estaba abonando. "Para paliar el momento, me desprendí de algunas maquinarias que me costó adquirir, además de vender mobiliario que ya no necesitaba”, dijo.

Por último, destacó que “los insumos que utilizamos en el trabajo diario experimentaron subas y si bien la demanda de trabajo bajó por la falta de dinero, estoy recibiendo algunos trabajos que me acercan a la puerta del negocio”.

El caso particular de Juan, es solo un ejemplo de la gran mayoría de zapateros de la ciudad que volvieron a trabajar, todavía sin permiso, a la espera del decreto que los habilite por parte del municipio.

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