Murió Ike Daroca, un hombre clave en la historia del Carnaval de Gualeguaychú
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Empresario, dirigente y carnavalero, fue el impulsor de Acorad y uno de los protagonistas de la transformación que sentó las bases del actual Carnaval del País.
Ike Daroca murió en la noche del lunes 10 de agosto a sus 86 años, y con él se va uno de los hombres que más aportó a la transformación del Carnaval de Gualeguaychú. Desde joven fue un apasionado de los corsos y, ya como empresario y padre de familia, comenzó a preocuparse por el deterioro de la fiesta y la necesidad de recuperar su esplendor.
En sus viajes a Concordia, ciudad de origen de su esposa Susana Arosena, conoció un carnaval diferente, influenciado por Corrientes. Aquella experiencia despertó en él la idea de llevar una nueva propuesta a Gualeguaychú.
El proyecto se concretó en 1975 con el nacimiento de Acorad, una comparsa financiada por la fábrica de chacinados que Daroca tenía desde 1968 en 25 de Mayo y Caseros. En diciembre de ese año viajó a Buenos Aires junto a Elena Taibo de Dacal y Lidia Cherbavaz de Riestra para avanzar en la iniciativa. Mario Fischer cedió luego el Teatro Arlequín para los ensayos.
Acorad salió en 1976 y 1977 y significó una verdadera bisagra. La incorporación de jóvenes de familias tradicionales, la presencia de una reina y la creación de una canción propia fueron algunas de sus novedades. También introdujo nuevas formas de organización y seguridad durante los corsos.
Pero el mayor legado de Daroca llegó después. Tras la inundación de 1978 que afectó su fábrica, propuso modificar el sistema de organización del carnaval. Planteó que las agrupaciones pudieran recuperar sus inversiones mediante el cobro de entradas y estableció que los participantes fueran entidades sin fines de lucro.
La propuesta fue aceptada por la Municipalidad y ese mismo año se conformó una nueva Comisión de Carnaval. El esquema permitió aumentar progresivamente las inversiones y proyectar espectáculos más ambiciosos.
Aquel proceso desembocaría en 1981, con el gran salto del carnaval de Gualeguaychú.
Daroca fue, así, uno de los visionarios que entendieron que el carnaval podía ser mucho más. Acorad fue su primera gran apuesta y su legado quedó definitivamente ligado a la fiesta que hoy identifica a Gualeguaychú.
