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Nacer y ser abuelo en tiempos de pandemia

Los chicos no saben de tiempos. ¿O sí? y fue por eso que Milena -a quien esperaban para el lunes 6 de julio- decidió anticiparse.

La pandemia nos pone a prueba en todo, a todos. Quienes el sábado por la tarde pasaron por Urquiza y Neyra fueron testigos privilegiados de cómo no hay virus que frene el amor.

Primer acto: dos mujeres a los manotazos, riendo y lagrimeando al mismo tiempo, mientras miraban hacia Pronto.

Segundo acto: a través de una de las ventanas del sanatorio se ve a un hombre con una beba en sus brazos.

La obra, que podría llamarse “Nacer en tiempos de coronavirus”, es parte de la vida en pandemia y muestra al mismo tiempo dos de los efectos extremos del Covid-19: el distanciamiento físico obligado -que nos deja sin el abrazo y el afecto presencial de los que más queremos- y cómo el amor logra trascender todo.

La escena del sábado por la tarde capturó el momento en el que Liliana conoció a su primera nieta, y Melina, a su sobrina y futura ahijada.

Milena es hija de Rebeca Giachello (23) y Mirko Rodríguez Koch (30), el hombre al que se veía en el ventanal.

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“Teníamos fecha de cesárea programada para el lunes 6 y todo listo y organizado, pero el viernes, de repente, a las 20 empezaron las contracciones. Llamamos a la partera, fuimos a la clínica a las 21, y a las 22 estaba todo el equipo para hacer la cesárea. Obviamente fui el único acompañante y tuve que esperar afuera de quirófano. Eran alrededor de las 22.30 cuando escuché el primer llanto de Milena. Ahí nomás empecé a mandar audios a mi familia grabando ese llanto tan hermoso”, cuenta Mirko a El Día.

Milena pesó 3,250 kg y midió 50 cm. El embarazo transcurrió sin complicaciones lo que permitió que Rebeca sólo saliera de casa para cumplir con los controles pedidos por el ginecólogo.

“No es fácil pensar que vas a recibir a alguien tan maravilloso como un hijo, pero que al salir de la sala no van a estar los que siempre están con su apoyo incondicional, y que no vas a poder abrazarlos y emocionarte con ellos. Pero fue esa vida en camino lo que nos dio la fuerza para superar todo y vivir con alegría este momento. Esta nueva vida viene cargada de abrazos y emociones que aunque ahora sean virtuales, se hacen sentir más de lo esperado. Nos llenaron de amor y mimos a pesar de la distancia. Ojalá que cada vida que llegue en medio de la situación que hoy vive el mundo nos de las esperanzas de que volveremos a vivir como antes”, dice Mirko.

Apenas nació Milena, el papá se encargó de avisarle a los abuelos (Gladys y Néstor, los maternos; y Liliana y Rubén, los paternos), a Renata, la hermanita de la beba, y a las tías Melina y Marcia, de la buena nueva.

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“No paraba de mandar y mandar fotos y vídeos de Milena. Era la manera de que la conocieran. El sábado a la tarde, cuando recibí el mensaje de mamá y Melina diciendo que estaban paradas en la vereda de enfrente, estábamos con las cortinas abiertas y tenía a la bebé en brazos. Mientras miraba cómo saludaban también podía ver los ojos brillantes, llenos de lágrimas de las dos, emocionadas y esas ganas de tener más cerca a Milena”, recuerda Mirko.

Melina contó que “por casualidad” habían ido a comprar un regalito para la beba en un negocio que está en la misma cuadra del sanatorio. “Y… no aguantamos. Nos paramos a mirar y ahí se asomaron por la ventana. Nuestra historia es algo loco de la vida en cuarentena: no sabíamos lo que es un niño en la familia y ¡justo nos toca ahora!”, dice riendo la futura madrina de Milena.

¿Cuántos km de tinta se han escrito sobre el poder y efectos positivos de los abrazos? Que si aumentan la liberación de oxitocina, mejoran la autoestima, reducen la ansiedad y los temores…

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Si para algo ha servido esta prolongada cuarentena es para revalorizar tantos gestos cotidianos que precisamente, por cotidianos, dábamos por “normales”.

¿Cuánto darías por poder abrazar ahora, aunque sea un ratito, a tus padres, a tu abuela, a tus hermanos y sobrinos, a ese amigo de fierro con el compartiste tanto?

Cuando sea grande y vea que “pertenece a la categoría coronial” -como se bautizó a quienes nacieron durante la pandemia por coronavirus-, tal vez Milena explique que en realidad haber nacido el viernes 3 fue una manera de compensar esa situación a la que nos llevó el virus: si el Covid-19 la privaba de recibir en persona los abrazos y besos de todos los que la esperaban, al menos ella se aseguraría de dar un rato extra de amor a sus papás.

Y ojalá que mucho antes de eso, en algunos meses nomás, podamos acordarnos del tiempo en el que los abrazos estaban prohibidos casi como si se tratara de una de las tantas películas de ciencia ficción que hablan del poder de un “virus malvado”.

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