Policiales | Nahir Galarza

¿Nahir Galarza planeaba una fuga como la del legendario escape de Alcatraz?

El hallazgo de un muñeco gigante en el pabellón de la condenada a perpetua hizo sospechar que tanto ellas como sus compañeras estarían pergeñando un intento de fuga del penal de Paraná, y muchos se animaron a compararlo con la legendaria fuga de la cárcel más famosa del mundo: el presidio ubicado en la isla de Alcatraz.

Nahir Galarza, la joven de Gualeguaychú condenada a perpetua por el asesinato de su novio Fernando Pastorizzo, otra vez vuelve a dar que hablar. Esta vez, por un extraño hallazgo registrado en el pabellón donde permanece alojada en la Unidad Penal de Mujeres de Paraná.

Según el ElOnce TV, el viernes pasado encontraron un muñeco gigante en el interior de la celda en la que se aloja la condenada de Gualeguaychú junto a unas compañeras. El muñeco estaba colgado sobre la pared, y hasta el momento se desconocen los propósitos y circunstancias en las que fue armado.

Muñeco NAhir Galaarza

De acuerdo a la imagen, fue fabricado con varias prendas de vestir, incluido un pantalón y una campera con capucha. El muñeco estaba colgado sobre la pared, y la celadora del penal de mujeres “se llevó tremendo susto cuando se encontró con la figura en la oscuridad”.

Según trascendidos, el muñeco de trapo gigante iba a ser dejado sobre la cama en el marco de lo que sería un presunto intento de fuga previsto para el pasado domingo, día en el que se realizaron las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO).

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De hecho, en ElOnce TV compararon el escenario en la cárcel de Paraná con el montado en la película La fuga de Alcatraz (1979), en la que tres presos hacen maniquíes de papel maché que actúan como señuelos para poder huir de la prisión estadounidense. Los sucesos en esa película están basados en el único escape exitoso de Alcatraz, ocurrido en 1962.

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La fuga de Alcatraz

Clint Eastwood, Jack Thibeau y Fred Ward, fueron los protagonistas de una de las mejores y más recordadas películas de los años 70 y 80: “Escape de Alcatraz”, un film que reproducía cómo había sido la fuga de tres ladrones de bancos de los años 60 y cuyo final deja en suspenso y en la imaginación del espectador qué fue lo que ocurrió con los tres malhechores.

Los actores interpretaron personajes que existieron en la vida real: los hermanos John y Clarence Anglin y su socio Frank Morris tenían todo planificado. Fueron los cerebros y ejecutores de una de las mayores fugas del penal más famoso del mundo: Alcatraz, en San Francisco. De hecho, fueron los únicos que pudieron salir de entre los muros de la prisión. El hecho ocurrió el 11 de junio de 1962 y los tres desaparecieron en las aguas que unen la isla con el continente. Los investigadores los dieron por muertos. Y cerraron el caso.

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El escape diseñado por los tres delincuentes –dedicados al robo de bancos– fue perfecto. Fue ejecutado el 11 de junio de aquel año luego de agrandar los respiraderos de sus celdas con un taladro casero. Luego de atravesar lo que era la puerta de entrada de su túnel, caminaron en la oscuridad de la noche a través de cañerías hasta llegar al techo. Con unos salvavidas improvisados y muy precarios, intentaron llegar a tierra firme, algo que las autoridades descartaron que hubieran logrado. Pero nada de todo esto hubiera pasado si antes no construían en secreto y con discreción tres réplicas suyas para dejar en las camas y que nadie sospeche de su ausencia.

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Por eso, su plan –perfecto, por cierto– no hubiera sido nada sin el detalle de los muñecos: para ganar tiempo en la búsqueda y desorientar a los guardias, los tres ladrones de bancos decidieron engañarlos colocando muñecos en sus camas para que creyeran que estaban durmiendo durante toda la noche. Las cabezas de estos maniquíes fueron hechas con papel maché y plástico. Y las pelucas tenían pelo auténtico. El engaño fue absoluto.

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La astucia sería reproducida 17 años después en la célebre película protagonizada por Clint Eastwood. En ella se muestra cómo fue ideado el proyecto de fuga y cómo fueron hechas las cabezas que reemplazaron el dulce descanso sobre las almohadas de los tres cerebros del escape.

Poco tiempo después del escape, el FBI dio por muerto a los tres. Pero la familia de los Anglin siempre sostuvo que habían sobrevivido y que se habían mudado a Brasil, desde donde mantenían el contacto. Los hermanos habían sido trasladados a Alcatraz desde el penal de Atlanta, donde habían intentado fugarse, aunque sin éxito. Su relación con Morris les dio el coraje de hacerlo nuevamente, pero esta vez con mayor inteligencia.

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Las diferencias entre un episodio y otro son muchas. El nivel de sofisticación de un trabajo se contrapone con el amateurismo de dejar un muñeco gigante colgado de una pared y que sea encontrado por una celadora en la previa de un supuesto gran escape, pero nada de todo esto impide que una simple comparación nos traiga al recuerdo la fuga más espectacular y misteriosa de la historia del sistema carcelario mundial.

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