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Ciudad | Gualeguaychú | Mauricio Macri

Nahuel Levaggi: "Los dólares de la exportación los necesitamos, el tema es bajo qué modelo se produce"

Además de ser quien está al frente del Mercado Central de Buenos Aires, es el referente nacional de la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT). Pasó por la ciudad para visitar la reserva natural Las Piedras, donde se avanza con un sistema de producción agroecológica, y para charlar sobre algunos proyectos del gobierno local respecto a la política alimentaria.

Por Luciano Peralta

Hace un par de meses, en una nota en la que conté la realidad de algunas huertas de Gualeguaychú, hablé de “soberanía alimentaria”. Sin detenerme en los haters de siempre (así se nombra a los/as odiadores/as de las redes sociales), los comentarios de la misma evidenciaron un marcado desconocimiento sobre el concepto. Lo que nos plantea un gran desafío a todos/as los que creemos que es necesario comer de manera más sana y más barata, sin someternos a los descomunales índices de inflación que hacen, cada día, más pobres a la gran mayoría de los argentinos/as, sea cual sea el gobierno de turno.

Es que, en un país falto de políticas de Estado, las políticas alimentarias no son la excepción. Entonces, una vez más, se trata de no naturalizar el vergonzoso paradigma que condena a cada vez más gente a una mala alimentación o directamente al hambre, en una Nación que produce alimentos para 400 millones de personas en el mundo.

“Nosotros venimos hablando de soberanía alimentaria hace muchísimos años”, sostiene Nahuel Levaggi, referente nacional de la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT) y presidente de la Corporación Mercado Central. Y explica, con acento pedagógico: “Tiene que ver con que si la política alimentaria la decidimos nosotros o si somos eslabones de un modelo y un programa que deciden otros en función de los intereses de una renta que encima va para otro país. Ni siquiera queda acá. La soberanía alimentaria tiene que ver con eso, con la capacidad de poder planificar y decidir qué producir, cómo y para quién. Un paso es un paquete tecnológico que sea soberano. Otro paso es el acceso a la tierra para pequeños productores. Y otro paso es cadenas de comercialización racionales, porque no hay soberanía alimentaria si el conjunto de la población no puede acceder a los alimentos por el precio”.

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Levaggi estuvo en Gualeguaychú el último martes. Recorrió el proyecto agroecológico que llevan a cabo el Municipio y la UTT en la reserva Las Piedras y se reunió con funcionarios para dialogar sobre algunos proyectos que el gobierno local tiene en carpeta, como el mercado concentrador local de frutas y verduras. En ese marco, el dirigente dialogó con ElDía.

- LP: ¿Qué es la UTT?

- NL: Es una organización de tipo gremial de familias pequeño productoras, campesinas, que tiene desarrollo a nivel nacional, en distintas provincias y distintos sectores productivos. Nace, hace 11 años, con el objetivo de darle respuesta a las necesidades inmediatas de esas familias, como es el acceso a la tierra, el mejoramiento de los sistemas productivos, los canales de comercialización y el acceso al agua. Cada demanda depende de las realidades de cada uno de los territorios. A lo largo del tiempo vamos profundizando la discusión de por qué vivimos como vivimos, y cuáles son las raíces de los problemas, para avanzar en la transformación del modelo del agronegocio hacia la agroecología. Lo que significa pasar de esa producción dolarizada, que envenena a quien produce, a quien consume y al ambiente, y avanzar hacia una producción sana, liberada del dólar y soberana.

- LP: Parece una batalla muy desigual…

- NL: Es una construcción, que es de todos los días y de abajo hacia arriba, que se da en base a transformaciones reales. Nosotros somos una organización que produce, que comercializa y que construye. No somos un núcleo que dice cosas, no más. Nosotros contamos lo que hacemos. Y, concretamente, creo que hoy la crítica al modelo productivo viene tomando cada vez más fuerza en el conjunto de la sociedad. Cada vez queda más en evidencia que se trata de un modelo caduco, y que no podemos seguir envenenándonos nosotros y envenenando la tierra. En ese sentido, nosotros vamos multiplicando las hectáreas de producción agroecológica en todo el país, porque, además es sustentable para quien produce. A las familias productoras les conviene económicamente, más allá de la cuestión ambiental. Nosotros batallamos esa cuestión capitalista del agronegocio porque entendemos al alimento como un bien social, esa es la gran diferencia y el centro de nuestra construcción y nuestra lucha.

- LP: Los gobernantes dicen que si se apartan del modelo actual dejarían de ingresar los dólares por las exportaciones de comodities y plantean esta dicotomía, ¿qué pensás?

- NL: Esa dicotomía es falsa, en la medida en que no se modifica el modelo. Los dólares de la exportación los necesitamos, el tema es bajo qué modelo se produce. Es una dicotomía falsa, que le es funcional al status quo del modelo del agronegocio. Nuestro planteo no es la no exportación de soja, es que podemos producir soja de otra manera. La discusión no es, como quieren plantear: ingreso de divisas o agroecología. No, hay que dejar bien claro que es posible la producción extensiva sin la utilización de ese paquete tecnológico (de los agroquímicos). Ahí, lo que tiene que haber son políticas públicas que fomenten este cambio. Porque, además de la población en general y el ambiente, los otros perdedores de este modelo son los productores, que son los que trabajan para pagar la cuenta en la agroquímica. Entonces, nosotros los invitamos a que se animen a transitar la experiencia de transición hacia la agroecología, que prueben con pequeñas parcelas y, cuando tengan buenos rindes de producción y se den cuenta que gastan mucho menos guita que la que destinan a los insumos que vende la agroquímica, van a esta más contentos y satisfechos.

En Gualeguaychú, Levaggi visitó la Reserva Las Piedras, que cuenta con más de 300 hectáreas y unas 70 están destinadas a la producción. Allí, la UTT tiene un desarrollo incipiente y, desde el 2017, se lleva adelante una experiencia productiva agroecológica de hortalizas junto con una biofábrica que permite el autoabastecimiento de insumos de base orgánica, tanto para esa producción como para diversas huertas familiares, institucionales y comunitarias de la ciudad.

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La UTT que Levaggi conduce se hizo conocida mediáticamente cuando empezó a protagonizar los verdurazos en la Plaza de Mayo (foto: gentileza de Revista Cítrica)

La UTT que Levaggi conduce se hizo conocida mediáticamente cuando empezó a protagonizar los verdurazos en la Plaza de Mayo (foto: gentileza de Revista Cítrica)

Ese mismo día por la tarde, el dirigente de la organización que se hizo mediáticamente conocida por los verdurazos en la Plaza de Mayo durante el gobierno de Mauricio Macri (verdurazos que se siguen haciendo en la actualidad), se reunió en el Salón de Convenciones, con productores, empelados municipales, funcionarios y concejales, para discutir la factibilidad de algunos proyectos sobre política alimentaria que el oficialismo tiene en carpeta.

“Contar la experiencia del Mercado Central puede ser muy provechoso para todos los municipios que llevan o intentan llevar a cabo políticas de ese tipo”, expresó Levaggi, quien el jueves próximo cumplirá su primer año al frente del principal centro de comercialización de frutas y verduras del país, y uno de los más importantes de América Latina.

- LP: ¿Qué balance hacés de este primer año?

- NL: En principio, hay que decir que todo lo que pudimos hacer estuvo cruzado por la pandemia. Es un lugar complicado, pero llevamos a cabo transformaciones importantes, como es que se empiece a hablar de agroecología en el Mercado Central; como fue la creación de la Gerencia de Alimentación Sana, Segura y Soberana, desde donde se llevan a cabo capacitaciones, talleres, intercambios y diversas propuestas. También armamos un plan de reducción de pérdidas y recuperación de alimentos, y abastecemos a más de 700 comedores cada semana; hicimos el acuerdo de precios semanal, que se sostiene ya hace un año. La realidad es que hemos hecho un montón de cosas, a pesar de la complejidad de la pandemia, por lo que el balance es altamente positivo.

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