Necrofilia e historia argentina
¿Es una costumbre universal, latinoamericana o sólo argentina la de privilegiar los fallecimientos en lugar de los nacimientos de los protagonistas de nuestra historia? Profesor Mario Gercek
Especial para Enfoque Educativo En nuestra historia pueden observarse, entre otras, tres constantes que impregnan también nuestro presente: a) Una persistente necrofilia, orientada con preferencia al culto de los próceres, sobre todo a partir de 1810. b) Una marcada tendencia al exilio voluntario o forzoso. Sólo como ejemplo cito en el s. XIX a San Martín y Alberdi; en el siglo XX a Juan domingo Perón; a los argentinos y argentinas que debieron abandonar el país para sobrevivir a la sangrienta dictadura imperante entre 1976 y 1983, y los que padecieron en el mismo período un dramático ostracismo interno, parte de la deuda interna argentina. c) La vigencia de relaciones antinómicas que, en opinión de José Pablo Feinmann, nos muestra un país "que se repite, como tragedia, como comedia, como lo que sea". Este destacado filósofo señala "Tres relaciones binarias: Unitarios y federales. Personalistas y antipersonalistas. Antiperonistas y peronistas." Hoy puede adicionarse otra. Oficialismo y oposición. (FEINMANN, José Pablo, Oficialistas y opositores, diario Página 12, Buenos Aires, domingo 6 de agosto de 2006). En este artículo sólo me ocuparé de la primera constante.¿Es una costumbre universal, latinoamericana o sólo argentina la de privilegiar los fallecimientos en lugar de los nacimientos de los protagonistas de nuestra historia? Esta suerte de necrofilia histórica debiera revisarse puesto que la historia, como lo aseveró el gran investigador José Luis Romero, se ocupa de la comprensión de un pasado vivo, no de un presente muerto. El historiador francés Lucien Febvre, de la Escuela de los Annales, sostuvo que la Historia sólo interroga a la muerte, el pasado, en función de la vida, que es el presente.En alusión a la necrofilia, Susana Mazza Ramos expresa: "Jamás celebramos la maravilla de un árbol que fue, recordándolo por sus inermes raíces o por las resecas ramas que muestran las cicatrices que dejó el paso del tiempo." (...) "¿Por qué siempre nos detenemos en la muerte y no en la vida?" ( Mazza Ramos, Susana, Extrañas costumbres, diario Río Negro, General Roca, miércoles 9 de agosto de 2000). A propósito de esta pregunta resulta contradictoria la inclinación argentina -y quizás latinoamericana- por recordar el aniversario de la muerte de nuestros próceres. Curiosamente olvidamos las fechas vinculadas con los nacimientos. Alguna vez dijo Alberdi que los muertos son siempre más buenos que los vivos. Para avalar su afirmación invitó a leer los epitafios. ¿Se vincula este culto a los muertos con el culto a los héroes y la lógica deshumanización de sus vidas y obras?Tomás Eloy Martínez sostiene enfáticamente que "nunca nada en la Argentina es residencia definitiva de los muertos". (...). Miguel Wiñazki considera que sólo los argentinos practicamos la necrofilia ambulatoria. (Diario Río Negro, Redacción central, Necrofilia en Argentina. Cuando los muertos hacen política, General Roca, domingo 22 de octubre de 2006).Víctor O. García Costa, en coincidencia con los escritores citados, dice que "Entre nosotros hay ciertos episodios de manipulación de cadáveres y de partes de ellos que no son normales". Cita como caso más flagrante el del ocultamiento de los cuerpos de los detenidos-desaparecidos durante la última dictadura. García Costa incursiona en nuestra historia y ofrece muestras dramáticas de esta manipulación: El entrerriano Francisco Ramírez (Córdoba, 1821); Genaro Berón de Astrada (Corrientes, 1839); Marco Avellaneda (Tucumán, 1841), Juan Galo de Lavalle (Jujuy, 1841); Juan Manuel de Rosas, José de San Martín, Manuel Belgrano, Eva Perón, Juan Domingo Perón. (García Costa, Víctor O., La curiosa necrofilia de los argentinos, especial para Argenpress Info, Director Emilio J. Corbiére, 17/10/2006). Cada uno de estos protagonistas merecería un comentario, como lo ha hecho García Costa, relacionado con el traslado de sus cadáveres, la amputación de alguno o algunos de sus miembros, la extracción de parte de su piel o la decisión de descarnar el cuerpo y salvar sus huesos para evitar la putrefacción. Ejemplifico con Francisco Ramírez. Vencido y muerto por las tropas de sus ex aliados, los caudillos de Córdoba y Santa Fe, su cabeza fue separada del tronco y enviada en carácter de prueba de su deceso y regalo a Estanislao López. Este la hizo embalsamar por el médico Manuel Rodríguez, quien le presentó -¡Oh, curiosidades de la historia!- una factura, fechada el 23 de julio de 1821, ponderando el bajo costo de su tarea profesional. El detalle de su contenido es el siguiente: "Por doce pesos de espíritu de vino retificado (sic) $ 12Más diez pesos de espíritu alcanforado $ 10Por veinte pesos de mi trabajo personal por las operaciones que he ejecutado con la expresada cabeza, como son, la de trépano y demás quirúrgicas, cuyo valor es sumamente ínfimo como lo descontará cualquier facultativo en dicho ramo $ 20Importa $ 42(Abril Educativa y Cultural S.A., Argentina - Entre Ríos I, Buenos Aires, 1972, {fascículo} 15. Méndez Avellaneda, Juan, Degollados y decapitados, Todo es Historia, Buenos Aires, N° 290, agosto 1991).Hasta el día de hoy se ignora el paradero de la cabeza embalsamada del Supremo Entrerriano. Con relación a este trágico suceso el médico e historiador Marcial Quiroga publicó hace varios años en la Revista de la Junta de Estudios Históricos de Mendoza (tomo II, número 8) un artículo titulado "La primera cabeza conservada con fines políticos en la Argentina. (Méndez Avellaneda, Juan, ob. cit).Se supone con alto grado de certeza que su cuerpo, abandonado en el lugar donde se le dio muerte, fue devorado por las alimañas.Nuestro pasado registra sobradas pruebas de amor a la vida, a la libertad, a la democracia; procesos originados en complejos multicausales que nos permitieron lograr sucesivamente la libertad, la soberanía y la independencia. La organización del país requirió no sólo una constitución, sino también ingentes y prolongados esfuerzos para unificar nuestra patria y consolidar el poder del Estado nacional con respecto a las provincias. En este largo tramo (1810- década de1880) no sólo se desplegó el proyecto sanmartiniano de independencia continental. También comenzó a desarrollarse el Proyecto del 80 que nos insertó en el mundo europeo occidental de fines del siglo XIX como país agroexportador y receptor de grandes oleadas de inmigrantes. Bajo este proyecto se desarrolló un programa de educación primaria, en el marco de la Ley 1420, que fue -como en Chile- modelo para América latina. Son comprensibles las críticas que pueden formularse a la generación que llevó a cabo el citado proyecto, por la dependencia económica de Gran Bretaña, por la creación del panteón inicial de próceres impolutos, por el predominio político de los sectores oligárquicos, por la mal llamada "conquista del desierto", por las crisis económicas de 1873 y 1890. Cabe preguntarse si no ha llegado el momento de interrogar a nuestro pasado con más optimismo, apuntando a revalorizar la vitalidad, la dimensión humana de los protagonistas, recuperando la historia social, colectiva, la de los seres anónimos sin los cuales no hubieran descollado los próceres. Esta tarea no se puede encarar si junto al fortalecimiento de la memoria, para pedir justicia y no olvidar los horrores lejanos y cercanos en el tiempo, no apoyamos la lucha cotidiana por la vida. Honrar a nuestros muertos es respetable. Hacer de la honra a los muertos ilustres un motivo de idolatría formal, sobrehumana, es congelar el pasado, desconociendo la importancia de su interpelación para comprender el presente. Destino de ceibo La noche rumorea un cantode fiebre y desesperanza.Entre perfumes de liriosfluye la lluvia cansada La noche rumorea un cantofúnebre de melancolía.Pancho Ramírez la sueñafuera del tiempo y la tierra . Pancho Ramírez meditabajo un cielo sin estrellas.La cabeza aindiada, hermosa,vence la noche entoldada. ¿Dónde estará la Delfina?¿Dónde tu cuerpo de lunaenvuelto en la cabellerade sauce llorón sedientode amor en las noches blandas?¡Delfina de mi gauchaje!¡Delfina de las guitarras!Delfina de montaracesdragones de las cuchillas,centauros en las patriadas. La noche se rumoreaen un punteo de guitarras.De lejos viene su cantode libertad y de alzada. Pancho Ramírez, tu sangreamante de auroras patriasbrota en la flor coloradadel ceibo de tu Entre Ríospara fundirse en la saviaazul de la patria amada,y afirmar entre las brumasraíces, llanto, esperanzas. Lilí Muñoz
Especial para Enfoque Educativo En nuestra historia pueden observarse, entre otras, tres constantes que impregnan también nuestro presente: a) Una persistente necrofilia, orientada con preferencia al culto de los próceres, sobre todo a partir de 1810. b) Una marcada tendencia al exilio voluntario o forzoso. Sólo como ejemplo cito en el s. XIX a San Martín y Alberdi; en el siglo XX a Juan domingo Perón; a los argentinos y argentinas que debieron abandonar el país para sobrevivir a la sangrienta dictadura imperante entre 1976 y 1983, y los que padecieron en el mismo período un dramático ostracismo interno, parte de la deuda interna argentina. c) La vigencia de relaciones antinómicas que, en opinión de José Pablo Feinmann, nos muestra un país "que se repite, como tragedia, como comedia, como lo que sea". Este destacado filósofo señala "Tres relaciones binarias: Unitarios y federales. Personalistas y antipersonalistas. Antiperonistas y peronistas." Hoy puede adicionarse otra. Oficialismo y oposición. (FEINMANN, José Pablo, Oficialistas y opositores, diario Página 12, Buenos Aires, domingo 6 de agosto de 2006). En este artículo sólo me ocuparé de la primera constante.¿Es una costumbre universal, latinoamericana o sólo argentina la de privilegiar los fallecimientos en lugar de los nacimientos de los protagonistas de nuestra historia? Esta suerte de necrofilia histórica debiera revisarse puesto que la historia, como lo aseveró el gran investigador José Luis Romero, se ocupa de la comprensión de un pasado vivo, no de un presente muerto. El historiador francés Lucien Febvre, de la Escuela de los Annales, sostuvo que la Historia sólo interroga a la muerte, el pasado, en función de la vida, que es el presente.En alusión a la necrofilia, Susana Mazza Ramos expresa: "Jamás celebramos la maravilla de un árbol que fue, recordándolo por sus inermes raíces o por las resecas ramas que muestran las cicatrices que dejó el paso del tiempo." (...) "¿Por qué siempre nos detenemos en la muerte y no en la vida?" ( Mazza Ramos, Susana, Extrañas costumbres, diario Río Negro, General Roca, miércoles 9 de agosto de 2000). A propósito de esta pregunta resulta contradictoria la inclinación argentina -y quizás latinoamericana- por recordar el aniversario de la muerte de nuestros próceres. Curiosamente olvidamos las fechas vinculadas con los nacimientos. Alguna vez dijo Alberdi que los muertos son siempre más buenos que los vivos. Para avalar su afirmación invitó a leer los epitafios. ¿Se vincula este culto a los muertos con el culto a los héroes y la lógica deshumanización de sus vidas y obras?Tomás Eloy Martínez sostiene enfáticamente que "nunca nada en la Argentina es residencia definitiva de los muertos". (...). Miguel Wiñazki considera que sólo los argentinos practicamos la necrofilia ambulatoria. (Diario Río Negro, Redacción central, Necrofilia en Argentina. Cuando los muertos hacen política, General Roca, domingo 22 de octubre de 2006).Víctor O. García Costa, en coincidencia con los escritores citados, dice que "Entre nosotros hay ciertos episodios de manipulación de cadáveres y de partes de ellos que no son normales". Cita como caso más flagrante el del ocultamiento de los cuerpos de los detenidos-desaparecidos durante la última dictadura. García Costa incursiona en nuestra historia y ofrece muestras dramáticas de esta manipulación: El entrerriano Francisco Ramírez (Córdoba, 1821); Genaro Berón de Astrada (Corrientes, 1839); Marco Avellaneda (Tucumán, 1841), Juan Galo de Lavalle (Jujuy, 1841); Juan Manuel de Rosas, José de San Martín, Manuel Belgrano, Eva Perón, Juan Domingo Perón. (García Costa, Víctor O., La curiosa necrofilia de los argentinos, especial para Argenpress Info, Director Emilio J. Corbiére, 17/10/2006). Cada uno de estos protagonistas merecería un comentario, como lo ha hecho García Costa, relacionado con el traslado de sus cadáveres, la amputación de alguno o algunos de sus miembros, la extracción de parte de su piel o la decisión de descarnar el cuerpo y salvar sus huesos para evitar la putrefacción. Ejemplifico con Francisco Ramírez. Vencido y muerto por las tropas de sus ex aliados, los caudillos de Córdoba y Santa Fe, su cabeza fue separada del tronco y enviada en carácter de prueba de su deceso y regalo a Estanislao López. Este la hizo embalsamar por el médico Manuel Rodríguez, quien le presentó -¡Oh, curiosidades de la historia!- una factura, fechada el 23 de julio de 1821, ponderando el bajo costo de su tarea profesional. El detalle de su contenido es el siguiente: "Por doce pesos de espíritu de vino retificado (sic) $ 12Más diez pesos de espíritu alcanforado $ 10Por veinte pesos de mi trabajo personal por las operaciones que he ejecutado con la expresada cabeza, como son, la de trépano y demás quirúrgicas, cuyo valor es sumamente ínfimo como lo descontará cualquier facultativo en dicho ramo $ 20Importa $ 42(Abril Educativa y Cultural S.A., Argentina - Entre Ríos I, Buenos Aires, 1972, {fascículo} 15. Méndez Avellaneda, Juan, Degollados y decapitados, Todo es Historia, Buenos Aires, N° 290, agosto 1991).Hasta el día de hoy se ignora el paradero de la cabeza embalsamada del Supremo Entrerriano. Con relación a este trágico suceso el médico e historiador Marcial Quiroga publicó hace varios años en la Revista de la Junta de Estudios Históricos de Mendoza (tomo II, número 8) un artículo titulado "La primera cabeza conservada con fines políticos en la Argentina. (Méndez Avellaneda, Juan, ob. cit).Se supone con alto grado de certeza que su cuerpo, abandonado en el lugar donde se le dio muerte, fue devorado por las alimañas.Nuestro pasado registra sobradas pruebas de amor a la vida, a la libertad, a la democracia; procesos originados en complejos multicausales que nos permitieron lograr sucesivamente la libertad, la soberanía y la independencia. La organización del país requirió no sólo una constitución, sino también ingentes y prolongados esfuerzos para unificar nuestra patria y consolidar el poder del Estado nacional con respecto a las provincias. En este largo tramo (1810- década de1880) no sólo se desplegó el proyecto sanmartiniano de independencia continental. También comenzó a desarrollarse el Proyecto del 80 que nos insertó en el mundo europeo occidental de fines del siglo XIX como país agroexportador y receptor de grandes oleadas de inmigrantes. Bajo este proyecto se desarrolló un programa de educación primaria, en el marco de la Ley 1420, que fue -como en Chile- modelo para América latina. Son comprensibles las críticas que pueden formularse a la generación que llevó a cabo el citado proyecto, por la dependencia económica de Gran Bretaña, por la creación del panteón inicial de próceres impolutos, por el predominio político de los sectores oligárquicos, por la mal llamada "conquista del desierto", por las crisis económicas de 1873 y 1890. Cabe preguntarse si no ha llegado el momento de interrogar a nuestro pasado con más optimismo, apuntando a revalorizar la vitalidad, la dimensión humana de los protagonistas, recuperando la historia social, colectiva, la de los seres anónimos sin los cuales no hubieran descollado los próceres. Esta tarea no se puede encarar si junto al fortalecimiento de la memoria, para pedir justicia y no olvidar los horrores lejanos y cercanos en el tiempo, no apoyamos la lucha cotidiana por la vida. Honrar a nuestros muertos es respetable. Hacer de la honra a los muertos ilustres un motivo de idolatría formal, sobrehumana, es congelar el pasado, desconociendo la importancia de su interpelación para comprender el presente. Destino de ceibo La noche rumorea un cantode fiebre y desesperanza.Entre perfumes de liriosfluye la lluvia cansada La noche rumorea un cantofúnebre de melancolía.Pancho Ramírez la sueñafuera del tiempo y la tierra . Pancho Ramírez meditabajo un cielo sin estrellas.La cabeza aindiada, hermosa,vence la noche entoldada. ¿Dónde estará la Delfina?¿Dónde tu cuerpo de lunaenvuelto en la cabellerade sauce llorón sedientode amor en las noches blandas?¡Delfina de mi gauchaje!¡Delfina de las guitarras!Delfina de montaracesdragones de las cuchillas,centauros en las patriadas. La noche se rumoreaen un punteo de guitarras.De lejos viene su cantode libertad y de alzada. Pancho Ramírez, tu sangreamante de auroras patriasbrota en la flor coloradadel ceibo de tu Entre Ríospara fundirse en la saviaazul de la patria amada,y afirmar entre las brumasraíces, llanto, esperanzas. Lilí Muñoz
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