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"No duele, es simple y sumamente gratificante", expresó una donante de médula

Melina Almada es donante de médula ósea. En septiembre pasado, un ciudadano español recibió la donación. Este fin de semana ella estuvo en Gualeguaychú para dar su testimonio en la cena anual de la ONG Dona en Vida. "Se cura el paciente y se cura la familia entera", expresó.

Melina Almada nació en La Plata, donde vive con su pareja y sus dos hijos. Estudió Derecho, pero a poco de recibirse decidió que no quería eso para su vida. Hoy es acompañante terapéutica, a lo que le quiere dedicar sus años.

Melina es una mujer más, como cualquiera. Pero hay algo que la hace especial. Hace poco más de dos meses donó médula a un paciente español. Este viernes llegó a Gualeguaychú para dar su testimonio en la cena anual de la ONG Dona en Vida.

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“Yo pensaba que te hacían una punción en la médula espinal, eso me daba miedo”, contó a ElDía sobre la idea que tenía sobre el hecho de donar médula ósea. Pero me explicaron que hay dos métodos: por aféresis, que te sacan sangre de un brazo, te sacan las células y devuelven el resto de la sangre por el otro; y el otro es una punción, pero es un hueso de la cadera, no es la médula y es sencillo. Nada que ver a lo que la mayoría piensa”.

En 2015 se anotó para ser donante de médula, cuando había ideo a un centro de hemoterapia a donar sangre. El tiempo pasó y este año la llamaron del Incucai para contarle que había un paciente de España posiblemente compatible.

“Eso fue un jueves y el viernes estaba en Buenos Aires, en el Hospital Alemán, sacándome sangre. A los 15 días me confirmaron que era 100 por ciento compatible. El 2 de septiembre me fueron a buscar a mi casa, pasé la noche en Capital, y el 3 fue la donación”, contó.

“Cuatro días antes, te dan una serie de vacuna que son de estimulación para que tengas más médula. No duele, lo único que me produjo es una sensación como de gripe, algo que es lógico. Pero es lo único, después fui, hice la donación y salí caminando del hospital, totalmente normal”, relató.

Al mes de haber donado, Melina fue convocada nuevamente para ser controlada. “Estaba todo bien”.

Melina

Por otro lado, sobre el hecho de donar, reconoció que “primero creía que todos deberíamos ser donantes de médula al nacer, pero después entendí que, más que porque te obliguen, es necesario ser consciente porque es un acto de mucha responsabilidad”.

“Si te anotás, tenés que entender que del otro lado hay una persona que depende de tu voluntad para seguir viviendo”, expresó.

Sobre el receptor de su médula, lo único que sabe es que es un hombre y que es español. Pero la satisfacción de haberle donado vida es suficiente. “Estoy feliz, re contenta. No hay nada mejor que predicar con el ejemplo: mi hijo de 13 está esperando cumplir 18 para anotarse como donante, está orgulloso de mí, eso es todo para una madre”.

“Donar es mucho más que dar la posibilidad de vivir. Es la posibilidad de terminar con las quimios, con los pinchazos, con las internaciones. Se cura el paciente y se cura la familia entera. No duele, es fácil, simple y sumamente gratificante”, sintetizó Melina.

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