“No es obligatorio leer, pero vale la pena, la vida se hace más rica”
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Usando imágenes, citas de Borges y anécdotas personales, el investigador de la enseñanza de la lengua Fernando Avendaño hizo un alegato a favor de la lectura ante estudiantes del Instituto "Malvina S. de Clavarino". Marcelo Lorenzo La palabra "leer" tiene su origen en el latín "legere", que significa "escoger, elegir". Por tanto etimológicamente la lectura es lo contrario de la obligación, recordó Fernando Avendaño, el pasado viernes 16 de mayo en Gualeguaychú.La observación viene a cuento, explicó, porque nada indica que si no leemos corremos el riesgo de perecer. "Es necesario comer, porque de lo contrario morimos de hambre. También es necesario dormir, o abrigarse en el invierno", apuntó.Si nadie se muerto por no leer, y de hecho ha habido generaciones analfabetas que desconocieron la práctica de la lectura, ¿por qué razón habría que leer, entonces?Sobre las razones de este acto intelectual, justamente, giró el discurso que este especialista en enseñanza del lenguaje desarrolló ante un nutrido grupo de estudiantes del Instituto de enseñanza media "Malvina Seguí de Clavarino"."¿Leer o no leer?, esa es la cuestión", así tituló Avendaño su exposición, la primera que realizó en el marco de una jornada de reflexión sobre la lectura organizada por ese colegio, a la que se sumaron alumnos y docentes de otros establecimientos.Avendaño es un referente en la escuela, por sus aportes a la didáctica de la lectura y la escritura. Sobre todo es una voz autorizada en un momento donde el sistema educativo se topa con la imposibilidad de muchos chicos de crear y comprender textos escritos.La lectura hoy está asociada, sobre todo para los más jóvenes, a una práctica obligatoria (la escuela la impone en su plan de estudios), pero según Avendaño el "verdadero lector" es alguien que ha elegido leer por muchos motivos.Son motivos que no pasan de moda y, si se piensa bien, tienen que ver con cosas que han enamorado a los hombres en todos los tiempos, como la libertad, el deseo de saber o la búsqueda de la felicidad. LECTURA Y LIBERTAD "Quien elige leer es un rebelde, es un desobediente. En principio porque elige leer lo que quiere; elige leer cuánto quiere y dónde quiere", enfatizó el disertante.Si bien la lectura, dijo, no nos salva del egoísmo ("los que son egoístas por más que lean seguirán siendo egoístas"), ni de la intolerancia ("los que son estúpidos seguirán siéndolo"), su falta "tiene grandes consecuencias en nuestra vida"."Si leer no es una obligación, si no nos pasa nada cuando no leemos. ¿Por qué valdría la pena elegir hacerlo? En principio, les diría, porque si leemos somos libres", remarcó ante los adolescentes."Esto es una cuestión muy importante -continuó-. Cuando uno lee se informa, cuando uno adquiere experiencia lectora empieza a dudar de lo que otros dicen. Uno empieza a pensar si lo establecido está bien"."Ustedes saben que los gobiernos autoritarios, las dictaduras, lo primero que hacen es prohibir la lectura y quemar los libros. ¿Para qué? Pues para que la gente no sea libre. La lectura es un profundo acto de libertad. Y eso es peligroso para el poder. La persona que lee no se deja engañar fácilmente, piensa por sí misma. La cuestión es, entonces: uno elige ser libre o prefiere seguir al rebaño", razonó Avendaño.La lectura, dijo, "nos permite ver la realidad de manera distinta", gracias a ella uno descubre que "hay otros mundos posibles", y toma nota de "cosas que nunca hubiera pensado", y eso tiene un carácter transformador sobre lo establecido. LECTURA Y PLACER "No es obligatorio leer, pero vale la pena, la vida se hace más rica", sostuvo Avendaño, quien subrayó que la lectura "nos hace conocer otras gentes, nos impulsa a salir de nosotros mismos, a entablar relaciones sociales más creativas".Leer "nos da la posibilidad de charlar, de contar, de estar juntos, de crear vínculos", frente a una vida que se presenta "rutinaria, más oscura y menos placentera".Sobre todo leer da placer. "La gente que lee encuentra placer en ello; le gusta, disfruta. Y es muy bueno sentir placer", destacó Avendaño quien en este punto citó a Jorge Luis Borges."La lectura debe ser una de las formas de la felicidad, de modo que yo aconsejaría a esos posibles lectores que leyeran mucho, que no se dejaran asustar por la reputación de los autores, que sigan buscando una felicidad personal, un goce personal. Es el único modo de leer", dijo el gran escritor argentino.También es de Borges esta frase: "El verbo leer, como el verbo amar y el verbo soñar, no soporta 'el modo imperativo'. Yo siempre les aconsejé a mis estudiantes que si un libro los aburre lo dejen; que no lo lean porque es famoso, que no lean un libro porque es moderno, que no lean un libro porque es antiguo. La lectura debe ser una de las formas de la felicidad y no se puede obligar a nadie a ser feliz".El especialista destacó que la lectura es un "encuentro" entre un texto y un lector. "Puede haber muchos libros en la biblioteca, pero si no hay un lector que los lea, no tienen mucho sentido. El lector, a través del encuentro con el texto, le da existencia de algún modo al libro", puntualizó."Y para que haya ese encuentro -agregó- tiene que producirse una especie de enamoramiento. Hay textos que en algún momento nos van a atrapar, nos van a hacer felices, nos van a hacer libres. En definitiva, no van a pasar desapercibidos en nuestras vidas".Según contó, una de las grandes satisfacciones personales con la lectura es que esta práctica le ayudó a establecer un vínculo afectivo e intelectual con sus dos hijas, hoy ya adultas. "La experiencia lectora en relación con mis hijas es la cosa que me ha hecho más feliz en la vida", comentó. LA PERSPECTIVA DEL OTRO Leer nos permite abrirnos a los otros, a otras culturas, a modos distintos de razonar, lo que genera la posibilidad del encuentro entre los seres humanos, en el sentido del diálogo en la diversidad."La lectura como elección nos da la posibilidad de darnos cuenta que los otros no tienen que ser como nosotros, y que hay otras formas de ver el mundo", explicó Avendaño."Entonces nos damos cuenta que frente a la misma situación, a la misma realidad, no todos tenemos la misma idea. Y porque no tengamos la misma idea no somos enemigos. Porque pensemos distinto no debemos estar enfrentados. Y esta sabiduría nos la permite la lectura", afirmó.Por último, el expositor, dirigiéndose al público adolescente, redondeó: "A mí la lectura me ha dado la posibilidad de tener un encuentro maravilloso con los textos y con mis hijas, algo que me ha hecho muy feliz y me sigue haciendo feliz. Entonces, si algo tengo para decirles, es que elijan leer. Elijan ser felices. Elijan elegir por ustedes mismos. Elijan qué tipo de relación van a construir con los demás. Elijan qué tipo de vinculación van a tener con el mundo".
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