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No escraches, denunciá: de paso, podés salvar vidas

Luciano Peralta

Vivimos en una sociedad desigual. Pocos tienen mucho y muchos poco. Son más bien escasos los momentos que tienden a igualarnos. No importan las riquezas ni las miserias, todos nos volvemos falibles, vulnerables.

Situaciones límites, como la guerra de Malvinas o como la actual pandemia, tienden a sacar lo mejor de nosotros (en muchos casos, también lo peor, ¡ojo!) y la solidaridad se impone como única herramienta colectiva capaz de vencer a un enemigo que es mucho más fuerte que cualquiera de nosotros por separado.

#QuedateEnCasa es el sentimiento inmensamente mayoritario, compartido por los argentinos. Pero todavía hay muchas personas que no han tomado real dimensión del caso y siguen sin cumplir con la cuarentena obligatoria.

Gualeguaychú es la ciudad entrerriana con mayor número de detenidos por no respetar el aislamiento total, pero eso no alcanza, es sólo un castigo individual. Las consecuencias del Coronavirus son mucho más que eso: se cuentan en miles de vidas en todo el mundo.

¿Qué les hace pensar que Gualeguaychú o Entre Ríos o Argentina van a ser la excepción? Todos debemos hacer nuestra parte (nos guste o no), no hay que salir a la calle (o hacerlo únicamente para lo impostergable). No es fácil, pero es totalmente alcanzable.

En este marco de situación, los escraches en las redes sociales –primordialmente en Facebook– empiezan a viralizarse (si se permite el verbo en esta coyuntura). No son pocas las personas que volvieron de países considerados de riesgo –Brasil, el más corriente para muchos gualeguaychuenses– y no están cumpliendo con la cuarentena.

Más allá de la falibilidad del método, es importante hacer las cosas bien nosotros también. Para ello, el Municipio puso a disposición teléfonos que serán atendidos desde las 8 de la mañana hasta las 24, de corrido. Allí se puede hacerla denuncia, que es totalmente anónima, sobre aquel vecino que llegó de algún país de riesgo y no está cumpliendo con su parte.

Que la condena la hagan las autoridades del Estado –Justicia, Policía, etc.– que están para eso. De paso, no seguimos cuidando entre todos, y si tenemos suerte capaz salvamos una buena cantidad de vidas.

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