¡No estudié profesor!
Los jóvenes siempre han sido jóvenes. Es la etapa de las travesuras y de las ideas alocadas, altruistas y delirantes. En todos los tiempos ha sido igual.Por Lic. Marcos Henchoz*Colaboración El testimonio que vamos a compartir es de la década de 1950. Momentos de mucha rigidez escolar, en donde, la palabra de los docentes no se discutía ni se cuestionaba. Con la colaboración de María José Lonardi, alumna del Profesorado de Educación Primaria, le realizamos una entrevista a Vilma Piccini, ex alumna de la ENOVA entre 1951 y 1956. Ella nos decía:"Guardo en mi memoria varias anécdotas graciosas propias de los jóvenes de aquellos tiempos. Les voy a contar algunas. En 2° año teníamos un profesor de inglés, buenísimo, excelente como persona. Siempre había algunos compañeros traviesos que le hacían la "vida imposible". Con un grupo de compañeras teníamos que rendir la materia porque no nos alcanzaba el promedio. Entonces, decidimos tomar clases particulares de inglés para asegurar el examen final. Íbamos a la casa de una profesora. Pero claro, como siempre hay alguien que no cierra la boca y habla "pestes del profesor", una compañera recibió un patadón en el tobillo por debajo de la mesa. — ¡No patees!, gritó. Ella no sabía que la profesora era la esposa del profesor Mr. Doods.Una de las profesoras que teníamos era María Inés Elizalde. Inesita era una profesora elegante y muy estricta. Había un compañero terriblemente molesto. Había conseguido los restos de un perfume en un frasquito. Cada vez que teníamos con ella, él frotaba el escritorio o la silla donde debía sentarse la profesora, con la fragancia de "Tulipán negro", un perfume asqueroso. Tenia un olor abominable y cuando Inesita llegaba se tapaba la nariz con un pañuelo y nosotros, serios.Cierto día, una compañera que tenía por costumbre descalzarse los zapatos en el aula, alguien se los saca y los envía para atrás con la premisa: ¡pasalo! ¡pasalo!. Así fue de una punta a la otra. Justo cuando el zapato estaba quien sabe dónde, el profesor la llama al frente a "recitar la lección". Imagínense, empezó a tantear con los pies para todos lados mientras se iba poniendo cada vez más nerviosa. El profesor la llamó varias veces mostrando un tono de voz cada vez más de enojo. Ella se puso roja y no fue. -No estudié profesor, fue la respuesta menos esperada. Se llevó un uno; mientras el profesor estaba que bramaba porque los alumnos no estaban estudiando". * Profesor de historiaESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
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