"No me preocupa cuánto gasta el Estado, sino cómo lo hace"
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El ex socio de Martín Lousteau habla de los "desequilibrios profundos" que heredó la gestión de Macri; dice que hay que ser moderados respecto de una mejoría abrupta de la economía en el segundo bimestre. Florencia Carbone (*) Cuando se le pide que enumere los tres logros más importantes de Mauricio Macri en los primeros 100 días de gobierno, Gastón Rossi responde sin dudar: la regeneración institucional, el sinceramiento del tipo de cambio y la forma en la que se estructuró la salida del cepo. Economista, 38 años, en los últimos 12 acompañó a Martín Lousteau en los distintos cargos públicos que ocupó el actual embajador ante los Estados Unidos (Ministerio de Economía de la Nación, Ministerio de la Producción bonaerense y Dirección del Banco Provincia), y hasta su partida a Washington fue su socio en la consultora LCG.-El Gobierno dice que la segunda mitad del año será diferente: baja abrupta de la inflación, llegada de inversión extranjera por el arreglo con los holdouts y con eso, recuperación económica. ¿Podemos esperanzarnos con que será así?-Sí, con moderación. Hay que poner las cosas en contexto. A veces el Gobierno, por limitaciones políticas, no puede hacer debidamente explícita la magnitud de los desequilibrios heredados. En el área económica hay desequilibrios muy pronunciados y que el común de la gente no percibe cómo incide en su vida cotidiana. Dos ejemplos. Teníamos un tipo de cambio totalmente ficticio de 9.60 pesos por dólar. ¿Cuántos conocidos tenemos que fueron a veranear al exterior porque era mucho más barato ir a Brasil o Uruguay que a la Costa Atlántica? Eso es un drenaje de dólares asociado a un fenomenal atraso cambiario. La anécdota es que muchísimos argentinos viajan al exterior; el problema, cómo impacta eso sobre las actividades productivas.-¿Está mal que viajen al exterior?- Absolutamente no, en la medida en que haya un tipo de cambio razonable.-¿Qué es razonable?-Que los sectores exportadores no tengan problemas para colocar sus productos afuera.-¿Es razonable un dólar a 16 o por debajo de $15?- Separaría lo que es corto de mediano plazo. Si uno piensa en términos de mediano plazo y más estructuralmente tenemos a nuestro principal socio comercial que devaluó el real desde 2011 hasta ahora de 1.60 a 4. Casi triplicó el valor de su moneda, con la particularidad de que devalúa y los precios no responden tan rápido como lo hacen en la Argentina. Si miramos el tipo de cambio en términos históricos estamos mucho más apreciados, más caros en dólares de lo que estábamos en 2007-2009, ni siquiera digo 2003, cuando hubo una coyuntura muy particular por el colapso económico. Hay que buscar equilibrios.-¿Cómo se puede pensar un tipo de cambio equilibrado?-El año pasado por turismo se fueron US$9000 millones. Es decir, en un año utilizamos prácticamente un tercio de las reservas para financiar al 5% de mayores ingresos de la población. Entonces, cuando me preguntás si es justo que los argentinos viajen al exterior, respondo que sí, pero pregunto a qué costo. Si el costo es que no haya dólares para que los industriales puedan importar insumos y producir, que el Banco Central se quede sin reservas, y que tengamos que poner un parche tras otro, evidentemente hay un problema con el atraso cambiario heredado.Otro caso es el que tiene que ver con las tarifas. Durante mis charlas preguntaba al auditorio si alguien sabía cuánto había pagado por su última factura de luz. Nadie se acordaba, pero todos sabían que era un monto insignificante. Un departamento de 100m2 pagaba una tarifa en dólares equivalente a US$3 el bimestre. Entonces, uno se puede quedar con que el Gobierno aumentó 450% las tarifas y eso es cierto, pero ¿tenía otra alternativa?Cuando hay desequilibrios heredados tan pronunciados y por estrategia comunicacional el Gobierno no explicita la magnitud de la herencia, es lógico que eso genere descontento en la gente. No es la analogía más técnica, pero es como estar el 1° de enero, a las 10 de la mañana, después de la fiesta de fin de año en la que comiste y tomaste en exceso. Lo más probable es que tengas malestar y dolor de cabeza.-¿Hay que esperar mejorías en el segundo semestre?- Creo que sí, pero sabiendo que la magnitud de los desequilibrios heredados hacen que este año muy probablemente la economía o tenga crecimiento nulo o, más probablemente, una leve caída en el promedio anual.Volviendo a la analogía de las Fiestas, si fuera un día, tendremos una mañana en la que deberemos tomar algunos medicamentos para que se vaya el dolor de cabeza. Si se cierra definitivamente el conflicto con los holdouts, y el Gobierno logra hacer realidad la potencialidad con la que nos mira el mundo? Estábamos fuera del mundo en términos de inversiones. Y cuando me refiero a inversiones no es el Gobierno emitiendo una deuda sino capitales privados que vienen a invertir de manera productiva.-Fue uno de los condicionamientos de la oposición para apoyar el acuerdo con los holdouts en el Congreso.-Hay un problema: a veces la realidad es dura. Un país con cinco puntos de déficit no tiene demasiadas alternativas para enfrentarlo. O hace un ajuste brutal para que ese déficit pase de 5 a 1 en un año -lo que implica que la economía tenga una caída pronunciada- o trata de conseguir financiamiento externo sabiendo que el punto de partida es complejo. Es asumir que en el corto plazo hay que endeudarse para pagar las facturas anteriores y que se tomarán decisiones que permitan bajar el déficit progresivamente.Las alternativas son antipáticas pero son las naturales para enfrentar una herencia de desequilibrio fiscal tan pronunciada. El gobierno saliente lo financió alegremente con emisión monetaria, y eso pone un piso inflacionario muy elevado. Es deseable que haya un proceso gradual en el cual ese déficit se empiece a financiar con emisión de deuda. El desafío estructural es si se trata de un Estado que gasta mucho y mal. No me preocupa cuánto gasta el Estado sino cómo lo hace. Me reconozco progresista en el sentido de que me gusta un Estado activo, pero inteligente. Hay que ver cómo está gastando el sector público, no si gasta mucho.-Hay analistas que calculan que sobran 1.200.000 trabajadores en el Estado. En los últimos años el sector privado no generó empleo y el sector público palió eso creando fuentes de trabajo no necesariamente en lugares donde hacía falta. ¿La única manera de reordenar esto es reduciendo personal estatal?-Creo que el foco está equivocado. Si se mira la estructura de gasto del gobierno nacional, los salarios públicos representan entre 10 y 15 % del total. Es decir, está lejos de ser el principal culpable. Es cierto que el empleo público aumentó mucho. Escuché a algunas consultoras hablar de cuántas personas sobran pero me parece muy difícil desde afuera del Estado saber en qué áreas faltan y en cuáles sobra gente. Sería cuidadoso.Lo que puedo decir es que cuando miro integralmente al sector público veo que está gastando demás. Si analizás la estructura de gasto en 2003 y la de hoy, hay esencialmente dos componentes que explican prácticamente el 80% del incremento del gasto: gasto previsional -no en las asignaciones universales sino en las sucesivas moratorias que fueron incorporando gente al sistema previsional- y subsidios. Uno de cada cuatro pesos que gastó el gobierno anterior fue para financiar el esquema de subsidios.-¿Subsidios para qué y para quiénes?-Los que se beneficiaron con los subsidios fueron los habitantes del área metropolitana: ahí está el primer componente de regresividad o injusticia distributiva. ¿Por qué una persona en Chaco tiene que pagar siete veces más la factura de luz que uno que vive en el área metropolitana?Segundo, ¿quién se beneficiaba más en términos relativos con ese esquema? Pienso en un hogar con muchos electrodomésticos: los sectores de más altos recursos. ¿Esto implica que hay que sacarlo de un día para el otro? No, hay que hacerlo gradualmente. En subsidios se gastaba 10 veces más que en la asignación universal. En término de justicia distributiva era un auténtico despilfarro. Hay que hacer unos retoques, en algunos casos es subir la tarifa, en otros, repensar el esquema. (*) Publicado en Comercio Exterior, La Nación
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