Ciudad | Lucas Bentancourt

"No queremos que nuestros hijos terminen como Lucas, pero tampoco como Genaro"

Dos de las mujeres que se organizaron para llevar adelante la masiva marcha que convocó a una multitud en los Tribunales para reclamar justicia por Lucas Bentancourt hablaron de la realidad de los barrios del oeste. "Ves nenes de 10, 11 años drogándose sentados en el cordón", aseguraron.

Todo nació por miedo, o por la necesidad de cuidarse entre ellas. Un grupo de mujeres de los barrios del oeste de la ciudad, que viven solas o que permanecen buena parte del día sin compañía en sus casas, comenzó a organizarse luego de que una de ellas sufrió un robo.

Crearon un grupo de WhatsApp para comunicarse y mantenerse alerta ante cualquier movimiento poco habitual en la zona. Y, después del asesinato del joven Lucas Bentancourt de 33 años, fueron las organizadoras de la movilización que llenó el centro de la ciudad el último miércoles y, sin dudas, se convirtió en una de las más importantes en los últimos años.

El jueves, Julia Vega y Joana Bustamante visitaron ElDía desde Cero y hablaron del caso de Lucas y de la realidad con la que conviven a diario. “Antes de lo de Lucas teníamos miedo, pero ya no. Lo que nosotros denunciamos en la marcha es que si bien la Policía hace lo que tiene que hacer, los delincuentes a los pocos días ya andan entre nosotros. Eso nos generaba miedo, obviamente. Hoy nos sentimos apoyadas por la sociedad, por todo el barrio, que es lo que nos llevó a querer seguir con esta lucha”, manifestó Joana.

Sobre la personalidad de Genaro Gutiérrez, el acusado de matar a Bentancourt, aseguraron que “no es un chico más del barrio” y que “es una persona que con sólo mirarte produce miedo, además que, según muchos vecinos cuentan, estaba armado todo el tiempo”.

“De alguna manera esperábamos que en el barrio pasara algo así de parte de este chico. Porque tuvo muchas entradas y muchas salidas (de la Jefatura). Y las personas que tenían que acompañarlo en la rehabilitación no lo hicieron. Ya nadie lo podía manejar”, aseguró Joana.

Sobre la marcha del miércoles, las organizadoras evaluaron: “todo Gualeguaychú demostró que está cansada de la inseguridad, no somos solo los barrios del oeste”. Pero aseguran que su pedido trasciende largamente el caso de Lucas. “Hay casos de la ciudad que están sin resolver, que nunca tuvieron justicia, como el de la Pequeña P, el caso de Rony, de Enzo, de Pipo, el caso de Nicolás Bellolo, por el que a Jonathan Fernández se le dieron ocho años sin poder conducir, lo volvieron a parar (en el auto) estando inhabilitado y siguió en libertad, manejando como si nada. Por eso decimos que la falta de justicia no es sólo por Lucas, es por todos”.

Las drogas, un gran problema

La falta de acompañamiento del Estado para con el imputado por el asesinato de Bentancourt, con graves problemas de adicción, fue uno de los ejes principales del discurso que Francisco, el hermano de la víctima, expresó ante una multitud, parado en la escalinata de Tribunales.

Al respecto, Joana aseguró que “en el barrio es más fácil conseguir droga que un caramelo para un nene, y no creo que sea sólo en el 338 o en el 348, das la vuelta a tu casa y tenés alguien que está vendiendo”.

En este sentido, Julia dijo que al caminar por las veredas de su barrio ve “a los chicos de 10,11 años fumando porro; es algo común, como era en otro momento verlos aspirando la bolsita o el sachet de leche con Poxiran”. Y si bien rescató lo hecho por el Hogar de Cristo Nazareth en la iglesia de la zona, a donde asisten varios jóvenes de la zona, “esto no alcanza”.

“Falta mucho por hacer en cuanto a las adicciones. No nos sirve que haya más centros de rehabilitación, necesitamos que se empiecen a sacar del barrio las casitas donde se vende la droga, los famoso kiosquitos”, expresó Julia, con la claridad de quien convive con el problema.

Por último, Joana pidió que la sociedad de Gualeguaychú “siga acompañando el reclamo” que “es por los jóvenes de hoy y por los que vienen”.

“Tenemos chicos de 8, 9, 10 años que quieren divertirse, jugar al fútbol o hacer cualquier deporte, por ellos tenemos que pelear, por su futuro. No queremos que nuestros hijos terminen como Lucas, pero tampoco como Genaro”, finalizó.

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