“No sabía cómo festejarlo porque nunca me había tocado convertir”
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Recién arrancaba el segundo tiempo cuando el volante central entró al área, recibió el taco de Javier Velázquez, gambeteó a un defensor y tocó al gol para poner el segundo de la goleada 4 a 0 de Juventud sobre Los Andes, en Lomas de Zamora. "No lo podía creer", disparó.Ni el más optimista de los hinchas decanos imaginaba el desenlace. Después de sufrir demasiado ante Flandria y Ferro -partidos en que el equipo de Norberto Acosta fue más que sus rivales, generó llegadas claras de gol, pero no pudo convertir (terminó 0 a 0 las dos veces)-, a Juventud Unida se le abrieron las puertas del gol.. ¡Y de qué manera!Le metió cuatro a Los Andes en el mismísimo "Eduardo Gallardón" y se sacudió la mufa que venía padeciendo hace cuatro fechas (la última había quedado libre). Todos los goles fueron especiales. El primero fue obra de Renzo Tesuri, que festejó su primer tanto en la B Nacional; el segundo llegó por intermedio de Augusto Max, el primero de su carrera; el tercero lo hizo Javier Velázquez, después de varias fechas sin convertir, y Julio Illanes, que había sido desafectado del plantel superior y volvió a ser tenido en cuenta por el cuerpo técnico hace algunas semanas, puso el último y definitivo."Después de ocho años, se medió. Fue una experiencia hermosa, increíble. La verdad no lo podía creer". El que habla es Augusto Max, el tucumano de 24 años que llegó a Juventud desde Mitre de Santiago del Estero a principio de año y que parece haberse ganado un lugar en la mitad de la cancha después de una muy buena actuación ante Ferro."En la posición que yo juego es difícil convertir. Lo mío es la marca y aunque había estado cerca en algunas oportunidades no había podido concretar. El domingo se me dio por suerte. La verdad es que no sabía cómo festejarlo porque nunca me había tocado convertir", expresó a ElDía el mediocampista.Tras hacer el segundo gol para los de Gualeguaychú, Max se agarró la cabeza en dos oportunidades y salió en busca de sus compañeros para fundirse en un abrazo y terminar bajo una montaña humana. Recompuesto, levantó su brazo derecho y miró a la tribuna."Fue para mi hermana, que estaba con mi cuñado en la cancha. Al igual que mi vieja, mi hermano y mi novia, siempre que pueden me hacen el aguante. Pero lo que más feliz me puso, más allá del gol, fue el triunfo, necesitábamos ganar. Veníamos haciendo las cosas bien, pero no se nos daban los resultados. El gol fue un plus, lo importante el domingo fue volver a sumar de a tres", indicó el tucumano.Asimismo, lejos de relajarse, el volante dijo que "el alivio (por la victoria) es por un par de días", ya que "a partir de mañana (por hoy) ya tenemos que estar mentalizados en el partido del sábado con Gimnasia de Jujuy"."No hay tiempo para tranquilizarse mucho, este torneo es muy difícil y nadie te regala nada. El único secreto del fútbol es laburar y esperar. Laburar a conciencia y las cosas se van dando. Nosotros queremos más que nadie seguir sumando y volver a ganar de local, espero que esta victoria sea la primera de varias", sintetizó.
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