“No vamos a consentir que se afecten decisiones de gobierno”
Dijo que todas las iniciativas parlamentarias de la oposición buscan debilitar al gobierno.Afirmó que si ella no consigue los votos para sesionar, el oficialismo no los dará. Eso explicó a este medio el senador nacional Guillermo Guastavino, durante una entrevista el sábado 10 de abril (antes de que la senadora oficialista Adriana Bortolozzi, esta semana, posibilitara el quórum en la Cámara Alta).Por Gustavo Carbone y Marcelo Lorenzo - La producción industrial crece, la cosecha en el campo es muy buena, se compran más autos, la oposición luce desflecada y según algunas encuestas la imagen de Néstor Kirchner está creciendo. El oficialismo parece estar atravesando un veranito. Guillermo Guastavino:- No lo definiría como un veranito. Creo que Argentina salió airosa de los efectos de la crisis mundial de 2009. Comenzaron a verse ahora los frutos de las distintas políticas económicas que se han ido implementando el último tiempo, dirigidas a mantener la producción y la inclusión. Creo que estamos viendo los resultados de medidas acertadas. Y esto la gente lo ve. Así que no me parece que sea un veranito. Más bien creo que la Argentina comienza a despegar más fuertemente. Nos estamos encaminando hacia la consolidación de un modelo productivo con inclusión social. - ¿Cree que la sociedad está percibiendo mejor al gobierno?- Así es. De hecho uno verifica esto cuando conversa con la gente. Hay un cambio en relación al año pasado. - Pero hay problemas, por ejemplo en el frente fiscal. Algunos hablan de un déficit importante en las cuentas públicas, y que el presupuesto está dibujado.- Reitero, hay un montón de problemas que son resultado de la crisis mundial. Esa crisis afectó seriamente la recaudación. Esto es objetivo. Naturalmente, esos agujeros fiscales se producen porque tenemos un gobierno que sigue adelante con políticas activas, sobre todo en lo que hace a la inversión pública, para evitar caer en la recesión. En otra época, anteriores gobiernos aplicaban recetas recesivas. Bajaban el gasto público para reducir el déficit, pero enfriando la economía. Ya sabemos cuáles son los efectos nefastos de estas políticas recesivas. Este es un gobierno que ante la crisis actúa de otra manera: apuesta a la inversión pública para que no se caiga la actividad y el empleo. Por eso las ayudas a las empresas para que mantengan la plantilla de personal. El objetivo es no aumentar la desocupación. Obviamente que esto genera algún desorden fiscal, si se quiere. Pero ahora el país se está recuperando. Todos los datos indican que a partir de agosto se revirtió el ciclo de crisis. Y la recuperación de la actividad ya se está viendo en el frente fiscal. La recaudación va a superar los niveles de 2008. - ¿No será que se recauda más por el impuesto inflacionario?- No existen razones estructurales para que en la Argentina haya inflación. Acá hay liquidez en la banca privada, hay liquidez en la banca pública, hay niveles importantes de consumo. Lo que se ve es sospechoso. Hay empresarios que han hecho aumentos de precios preventivamente. Pongo un solo ejemplo: aumentan los precios justo cuando el gobierno inyecta al consumo 10 mil millones de pesos a través de la asignación universal por hijo. Esa plata va directamente a los que menos tienen. Es un sector que centra básicamente su consumo en alimentos y cosas esenciales. Y son justamente esos bienes los que aumentan. Por tanto, los empresarios en vez de aumentar la oferta de bienes, se cubren aumentando precios. Cuando en verdad no hay razones para que haya inflación en la Argentina. Clase media, derechos humanos y la violencia de los setenta - Volviendo a la relación entre la sociedad y el gobierno, hace poco Cristina Kirchner dijo que la clase media -que hoy es crítica del oficialismo- ha apoyado históricamente políticas que la han castigado. ¿Suscribe esta apreciación?- Habría que hacer un análisis sociológico. Creo sí que hay sectores de la sociedad, parte de la clase media, que han sido beneficiados con este modelo económico y sin embargo son muy críticos hacia gobierno. Es difícil saber por qué. Quizá por ahí ha habido errores en la instrumentación de algunas políticas. Ha habido decisiones del gobierno que han caído muy mal en un sector, y ese mal humor se contagió a otros sectores sociales, cuyos intereses económicos son distintos. Esto ocurrió con el tema del conflicto del campo. Recordarán que el sector agrario recibió respaldo de mucha gente. - De hecho, esto desencadenó una grieta en el propio peronismo, donde un sector se volvió anti-kircnherista... - Desde mi punto de vista, y con mucho respeto lo digo, me parece que esa movida tuvo que ver con oportunismo político y nada más. No surgió por una definición antagónica al modelo político y económico. En ese momento, sectores oportunistas que se subieron al escenario, se enancaron en un planteo crítico para caer simpáticos. - Es lo que se llama Peronismo Federal. Conformado por ex funcionarios kirchneristas, como Alberto Fernández o Felipe Solá...- Alberto no está dentro del Peronismo Federal. Está planteando otra cosa. En cuanto a Solá, fue secretario de Agricultura en la época de Menem, cuando el uno a uno. Convengamos que al campo no le fue muy bien con la política de los '90 (...) Hay dirigentes peronistas que están planteando otra alternativa política a la del oficialismo. Estas diferencias serán dirimidas oportunamente, en elecciones abiertas y simultáneas. - El filósofo José Pablo Feinmann, cercano al oficialismo, dice que en realidad un sector de la sociedad argentina no le perdona al kirchnerismo su política de derechos humanos. ¿Usted qué piensa?- Es probable. Obviamente que hay un sector al que no le gusta, le molesta esta política de derechos humanos de avanzar decididamente en la búsqueda de la justicia y la verdad. Y que la única forma de cerrar esa herida abierta, consecuencia de la lucha más trágica y más dolorosa que vivió Argentina, es a través de encontrar la verdad. Y que realmente haya Justicia para aquellos que cometieron delitos de lesa humanidad. - Quizá esos sectores ven una política sesgada en esta materia, en el sentido de que no se juzga a sectores que también utilizaron la violencia...- No comparto la teoría de los dos demonios. Ahí hubo un terrorismo de Estado. Se juzga a los que cometieron delitos de lesa humanidad. Y dentro de esta categoría entran aquellos que desde el Estado, utilizando todos sus mecanismos, usaron el terror, la tortura, la desaparición forzada de personas. - Pero la violencia en Argentina no empezó en 1976, con el golpe de Estado. La guerrilla y la Triple A, durante el gobierno constitucional de Isabel Perón, secuestraban y mataban...- Eso nos lleva a otro tipo de análisis. Podríamos hablar de la violencia política. No tengo ningún inconveniente. Pero eso supondría meternos a analizar esa parte de la historia, en la que uno incluso fue protagonista. No tengo ningún problema en evaluarlo. Aquí lo concreto es que las imputaciones que trata la justicia vinculan a personas que en representación del Estado, durante la dictadura militar, cometieron actos aberrantes, considerados de lesa humanidad. Están siendo juzgados con todas las garantías de la democracia. Gozan del derecho a la defensa, algo que no tuvieron los argentinos a los que ellos hicieron desaparecer. - Hubo un sector de la militancia peronista que optó por la lucha armada en pleno gobierno constitucional liderado porJuan Perón y su esposa...- De esto habría que hacer un análisis que llevaría mucho tiempo. No se puede contestar en una breve entrevista... - ¿Usted ha hecho una autocrítica de aquellos años?- Por supuesto. Hubo algunas decisiones que se tomaron en aquel momento que fueron erróneas. - Sin embargo, ese arrepentimiento no se ha hecho público, o no lo suficiente. - No es cierto. Se lo ha hecho. De todos modos, la cosa no es tan lineal. Hay que analizar el contexto histórico. Ver de qué manera se desarrollaban las contradicciones dentro del peronismo y del sindicalismo de la época, que culminó en enfrentamientos internos tras la vuelta de Perón. Todo esto es para analizarlo en profundidad. Naturalmente uno tiene que hacer el mea culpa que sea necesario. Hay publicaciones realizadas por protagonistas de esa época donde se ven autocríticas, se aceptan errores cometidos. - Volviendo al presente, ¿cree que el kirchnerismo re-enamorará a la sociedad de cara al 2011? ¿Es optimista al respecto? - Soy optimista sobre la consolidación de este modelo que se está llevando adelante. Quién lo va a encabezar el día de mañana, no se sabe. Puede ser Kirchner, como puede ser otro. Lo importante es que estamos trabajando para eso, para consolidar el proceso. Y hay todo una fuerza política muy importante en el país que está detrás de este proyecto. - ¿El heredero puede ser Scioli?- Puede ser él, como puede ser otro gobernador. Se verá. "Que la oposición junte los votos si quiere quórum"
- ¿Cuándo funcionará el Congreso normalmente? El presidente del Senado habla de descontar la dieta para los que no asistan a las sesiones...- Y dicen que nos van a mandar a buscar por la fuerza pública. El Congreso va a funcionar cuando la oposición le ponga racionalidad a las cosas. De lo contrario, no va a haber funcionamiento. - ¿Y el gobierno no tiene que poner racionalidad? - Veamos los hechos. La oposición llegó al 10 de diciembre con la nueva composición del Congreso. En la primera sesión, de marzo, dijo: 'tenemos 37 votos entonces vamos y echamos a patadas a Marcó del Pont, la presidenta del Banco Central propuesta por el Ejecutivo'. Segundo tema: 'modificamos el Impuesto al Cheque, lo que significa sacarle más de 11 mil millones al presupuesto nacional'. Es decir, buscan desfinanciar al gobierno. Pensemos que esos recursos están afectados a cuestiones absolutamente concretas que están en marcha. Después dijeron: 'derogamos el DNU'. Sabemos que por este mecanismo el gobierno quiere avanzar en el desendeudamiento del país con reservas, con una cuestión absolutamente lógica y de sentido común. La agenda parlamentaria que proponía la oposición, por tanto, eran todas medidas que apuntaban a debilitar, obstruir, obstaculizar, dificultar la gestión de gobierno. Bueno, pero para eso hay que tener los votos. - ¿Acaso Carlos Menem se cruzó al kirchnerismo? - Además tomaron por asalto el Senado, manotearon las 25 comisiones, no respetando la proporcionalidad. Bueno, pero para hacer todo eso y tomar esas medidas hay que tener en verdad los votos y la fuerza para hacerlo. - Lo ideal sería que el Congreso sea el ámbito de discusión. Para lo cual se necesita que los legisladores estén en sus bancas y no escondidos en los despachos...- Nosotros no vamos a consentir que se quieran afectar políticas de gobierno. No nos pueden pedir eso. Porque nosotros somos oficialistas, formamos parte de un gobierno. A la oposición le falta racionalidad. El presidente de la Cámara de Senadores, el vicepresidente de la Nación, no cumple el rol institucional que tiene que cumplir, que es conducir la Cámara de Senadores y poner equilibrio y racionalidad a las cosas. Resulta que hoy es el eje de la oposición, cuando este muchacho llegó al gobierno como compañero de fórmula de Cristina Kirchner, respaldando un proyecto de país que se está llevando adelante. Es una cosa irracional. Ante esa situación, es imposible. No es un problema de diálogo. Es un problema de decisión política que ha tomado la oposición, creyendo tener una mayoría que de última no tiene. Cuando nosotros tomábamos decisiones y aprobábamos leyes en el Congreso teníamos los votos y teníamos quórum propio. Que es lo que hay que tener. Porque ellos no nos daban el quórum a nosotros (...) No aprobaremos leyes que afecten la marcha del gobierno. No lo vamos a consentir. No vamos a oponer a todas aquellas leyes que nosotros creamos que significan un golpe a las políticas de gobierno. Si ellos quieren modificar leyes, sancionar leyes, que consigan los votos. Esto es elemental. "Decir que este gobierno es unitario es una patraña"
- La provincia de Entre Ríos, ¿está de pie o está arrodillada ante el poder central?- Está muy de pie. Aquí hay que consultar a los sectores dinámicos y productivos del país y de esta provincia. Con respecto al federalismo, pareciera que nosotros nos hemos transformado en unitarios, y el resto encarnar a los caudillos federales de otra época. ¡Toda una patraña, toda una mentira! Nunca en la Argentina las provincias han recibido tanto fondos como ahora. Esto es absolutamente contundente. Esta dicotomía que plantean de que toda la plata se la queda la nación en desmedro de la plata de la provincia es mentira. La plata que tiene la Nación va a las provincias, en obras públicas, en programas sociales, en jubilaciones, en el tema de la asignación universal por hijo. Todos los fondos van a las provincias. - En el peronismo provincial se debate el calendario electoral. Al parecer Busti quiere hacer coincidir la elección provincial con la nacional. ¿Qué piensa? - Le he dedicado poco tiempo a las cuestiones electorales de las provincias. Sinceramente lo digo. Lo que puedo decir es que hay un sector de la dirigencia política entrerriana, sobre todo la que vive en el microclima de la Casa de Gobierno y las 20 cuadras a la redonda, que está todo el día pensando y preocupándose en cómo acomodar las herramientas electorales en función de sus supervivencia política. Me da la sensación que así buscan resolver futuros políticos personales. De todas maneras, hoy la Constitución de Entre Ríos dice que las elecciones para renovar autoridades provinciales son en marzo. El tercer domingo de marzo. - ¿Cuáles son sus ambiciones políticas? Hay quienes hablan de que se postularía para intendente de Gualeguaychú.- En política uno a estas cosas las tiene en mente o las habla. Pero no es un tema central. En serio lo digo. Soy senador nacional hasta el 2013. Estoy muy compenetrado con todo lo que significa vivir y protagonizar lo que está ocurriendo a nivel nacional. Y esto, aunque no quiera, a uno lo aleja algo del territorio. No obstante, ahora voy a comenzar a recorrer la provincia. Porque tengo compromisos con otras ciudades, con sus realidades. Creo, además, que es lo que tengo que hacer. Optimismo ante el fallo
- Estamos en víspera de un fallo de La Haya sobre el tema papelera. ¿Qué pálpito o percepción tiene? - De acuerdo a las informaciones que uno maneja, creo que el fallo va a ubicar a Argentina en una muy buena posición hacia el futuro. Creo que La Haya dirá que el Uruguay ha violado reiteradamente el tratado firmado por ambos países en el año 1972. Esto va a poner en una incomodidad real a la República Oriental del Uruguay. Y naturalmente también a una empresa que va a tener el mote de ilegalidad. Me parece que ha sido un acierto de la Cancillería argentina centrar aquí la estrategia ante el tribunal internacional. Más allá de que tal vez el fallo de La Haya no diga que efectivamente la planta está contaminando, y que haya que desmantelarla, que es el objetivo nuestro de máxima. Pero yo soy optimista. Creo que después del fallo, la Argentina va a quedar muy bien posicionada. Y esto abrirá una instancia diferente de la lucha de Gualeguaychú. - ¿Eso supondría acaso discutir la viabilidad del corte de Arroyo Verde? - Como he dicho otras veces, no comparto la modalidad del corte. Porque en el fondo afecta a la causa misma. Creo que tiene mucha trascendencia en este tipo de lucha el rol social que juega. Necesitamos buscar mayor solidaridad de distintos pueblos de nuestro país y también necesitamos trabajar mancomunadamente con el pueblo uruguayo. Creo que el corte afecta esta posibilidad de ensanchar el apoyo social a la lucha de Gualeguaychú. - Se habla de que la Haya dispondría un monitoreo de la planta. ¿No supone eso aceptar la teoría de los hechos consumados?- La palabra monitorear a nadie nos gusta. Porque fue la propuesta de Uruguay desde el principio para solucionar el conflicto. Pero esto fue lo que Argentina rechazó. Y esto hay que remarcarlo: fue el gobierno de Kirchner quien no lo aceptó y por eso fuimos a La Haya. Lo digo porque a veces percibo declaraciones de mucha injusticia hacia el gobierno nacional, por parte de algunos dirigentes de la misma Asamblea. Otro gobierno, conforme a las declaraciones que uno ha escuchado de la dirigencia de la oposición, hubiera arreglado por control y monitoreo. Este gobierno ha hecho lo que la comunidad de Gualeguaychú le ha pedido.
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