“No veo el país en el que me hubiese gustado vivir”
El reconocido conductor radial y televisivo Fernando Bravo nos cuenta cómo nació el libro que acaba de presentar, recorre sus 40 años de carrera profesional y habla sobre el presente de la Argentina. Se apagó la luz del estudio de Radio Continental que indica que el programa que cada día, de lunes a viernes, de 13 a 17, se emite por la radio porteña, acaba de terminar.Fernando Bravo está ahí, de remera negra, jeans, y una gran sonrisa. Se despide de Alfredo Leuco -su columnista y amigo- y comienza la charla. El mismo tipo simpático, llano y accesible al que sus oyentes le piden que llame a algún conocido para sorprenderlo el día de su cumpleaños, el que canta -con la frescura y desinhibición de un chico- la cortina musical que identifica a su programa.Ese, el muchachito de San Pedro, el que cuando se le pregunta por cómo ve el país hoy se pone serio y recuerda con amargura los sueños de la juventud."Y... en algún lugar no veo el país en el que me hubiese gustado vivir a esta altura de mi vida. Me hubiese gustado un país más calmo, con muchas cosas solucionadas y no en retroceso como sociedad, como siento que vamos en algunas cosas, como la educación, por ejemplo. Un país ganado por la droga y la delincuencia en muchísimos aspectos, en el que no se reparó que ese era un elemento que ni bien se ha incorporado a la vida argentina ha crecido como un tumor muy grande, con muchas ramificaciones. Me hubiese gustado que Buenos Aires, que era una ciudad del primer mundo hace 50 años, no se hubiera transformado en una del tercer mundo, como lo es hoy, rodeada de asentamientos y edificaciones precarias, creciendo casi sin ningún tipo de planificación", arranca.Y entonces se mezclan en el relato su San Pedro natal y parte de los recuerdos que recopiló en "Mi domicilio es el aire", el libro que acaba de publicar y en el que recorre 40 años de su vida profesional."Lo que hizo Menem con los ferrocarriles es desbastador para un país que quería ampliarse. Cuando hice la escuela de locutores -que lo cuento con lujo de detalles en el libro-, la hice viajando todos los días desde San Pedro. Salía en un tren a las tres de la tarde que llegaba a las 18 a Villa Ballester. Me tomaba un tren suburbano y llegaba al ISER (el instituto donde se estudia locución) a las 19. Me iba a las 23.20, me dejaban salir unos minutitos antes, a tomar en Retiro el tren de las 23.30, que me llevaba hasta Villa Ballester, y a las 0.05 tomaba la conexión a San Pedro y llegaba a casa a las tres y media de la mañana. En esa época había desde San Pedro ocho trenes diarios, ahora no hay ninguno, y mi pueblo está a 160km de la Capital. Yo paso hoy por la estación de San Pedro y está igual que cuando viajaba. Nada se pensó a futuro", dice. ¿Cómo se gestó "Mi domicilio es el aire"?-La primera semilla en la cabeza me la puso Carlitos Ulanovsky. Somos amigos. Un día, en la Feria del Libro del año pasado, me cruzó y me dijo: Tenés que escribir un libro. Le dije que no era lo mío. Me contestó que me haría un reportaje público en la Feria y que veríamos qué armar con eso. Lo hicimos, pero la idea se diluyó. Sin embargo, la semilla quedó en mi cabeza. Un día, del Grupo Santillana, que pertenece al mismo grupo que Radio Continental, me dijeron que me querían hablar por un libro. Fui, me senté sorprendido, y me comentaron que querían que hiciera un libro, que contara mi experiencia en radio y en televisión, lo que pensaba del medio. Me aconsejaron, me arroparon, me contuvieron, me pusieron un tutor para que me diera un poquito de tranquilidad y comencé con la tarea de escribirlo yo.Uno de los objetivos que me fijé y que fue tomando cuerpo, es que el libro era una forma de dar las gracias a tanta gente que colaboró conmigo. Nunca tomé este trabajo como algo individual sino grupal, coral. Uno de los secretos que me ha acompañado es tratar de armar buenos equipos y grupos de trabajo en los que nos llevemos bien. ¿Quiénes fueron las figuras determinantes en tu vida profesional?-Hubo mucha gente que me ayudó. Como referentes tuve al Tony Carrizo y Cacho Fontana, pero en términos de ayudarme en lo personal... todos mis compañeros me ayudaron. ¡El Gallego Sueyro! Cuando llegué a Buenos Aires venía de un pueblo chico y tenía que descubrir esta ciudad. Con Víctor hicimos una gran amistad, él era muy porteño. Gustavo Yankelevich me ayudó muchísimo no sólo porque me dio muchísimas oportunidades laborales sino porque me acercó el consejo más oportuno, a veces en el momento más difícil. Fue un referente y un tipo que me ayudó muchísimo. Julio Lagos me dio la posibilidad de hacer el primer casting en Canal 13 en el 69' y me ayudó mucho. En la radio, el que te da una oportunidad te ayuda, lo importante es no desaprovecharla. ¿Cuáles han sido los cambios en la profesión que más te han impresionado en 40 años de trabajo?-Me parece que ha sido un cambio progresivo. Los medios han ido ganando una penetración muy grande en la gente. La radio antes se veía como un espectáculo ajeno, y hoy la gente tiene una enorme participación a través del mail, del twitter, del facebook, juega un rol a través de los programas. Es un rol más, nos equivocamos si sentimos que la gente tiene que jugar el rol completo. Nosotros no tenemos que deslindar la responsabilidad en el otro, pero el oyente dejó de ser ese espectador pasivo que tenía la radio entronizada. Lo técnico ha caminado de una manera desequilibrante. Hoy la telefonía celular, internet, nos dan un soporte técnico admirable que cuando empecé la radio no tenía. En aquellos tiempos, con suerte, la radio se escuchaba a 300 km de la Capital, y hoy te escuchan en tiempo real a través de internet en cualquier lugar del mundo.Cuando se le pregunta si tuviera que elegir entre la televisión y la radio, responde casi antes del final de la consulta: "¡Sin duda alguna me quedo con la radio! Hace mucho que no hago tele. Me gustaría, pero no lo extraño, puedo vivir sin eso. En cambio con la radio me voy 20 días de vacaciones y empiezo a extrañar".Bravo fue uno de los protagonistas directos y principales de la primera transmisión color que hizo la televisión en la Argentina. Varios años después, condujo junto con Teté Coustarot Siglo XX Cambalache, un programa televisivo que recorría los principales hechos de la historia. ¿Si hoy tuvieras que pensar en una idea para la televisión que sería?-No lo sé, no me desespero por encontrar la idea que me pueda permitir volver a la tele. Si me preguntan con qué volvería, me gustaría tener un nuevo tiempo de Siglo XX Cambalache o de un programa evocativo similar, que fue un programa muy revolucionario en su momento en cuanto a la forma de poder analizar el paso de la historia pero no abordó muchas cosas. Prácticamente la década del 70 hacia delante no la tocó. Creo que sería muy interesante poder hacerlo.Román Iucht -uno de los columnistas deportivos de Continental- entra en el estudio. Empiezan los comentarios, las bromas, y aparece Excursionistas, uno de los clubes de fútbol de Belgrano del que Bravo es hincha."Estoy contento porque el último fin de semana ganamos", dice sonriendo. Santiaguito, como llama a su nieto, ya ha escuchado hablar del club. Es cierto que Bravo es uno de los "hinchas famosos" de River, pero Excursio no se queda atrás... al menos en su corazón.ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
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