Numa Frutos, una trayectoria plena
Con él Gualeguaychú pierde uno de sus vecinos más prominentes, por todo lo que aportó a la comunidad en su larga vida activa. Y nos deja un ejemplo de vocación, empeño y trabajo, digno de ser tenido en cuenta por las generaciones que le suceden.A los once años, por necesidad del modesto hogar de sus padres -Don Bernardo y Margarita- tuvo su primer empleo. Ellos aspiraban a que fuera en una tienda o farmacia "para que se haga gente" le decían, según el concepto en boga por entonces, como mucho tiempo después Numa lo recordara. Ingresó a los once años en la sastrería -la última que hoy subsiste- de Tito Casanova.Allí aprendió sus primeras letras en el área de la costura, lo que marcó definitivamente su vocación. Pero por una norma vigente por entonces, los niños no podían trabajar "adentro" y sólo les estaba permitido hacerlo en tareas de calle.Muy a su pesar, tuvo que emplearse en el mercadito de frutas de Don Manuel Borro, y aunque no era lo suyo, cumplió con eficiencia su labor y se ganó la confianza de muchas amas de casa, quienes en ocasiones -como el caso de Doña Inés Cabrera de Martínez Garbino, cuando no estaban en casa, le dejaban a mano el monedero y el tomaba el importe del pedido. Cuando tenía 15 años, por mediación de Roberto Grecco (fundador de la ya legendaria difusora) ingresa por fin como ayudante en una tienda: "Barato Argentino" que después se llamó "Azcárate".Al poco tiempo tuvo que suplir al vidrierista y a partir de ahí, aquel jovencito introdujo innovaciones trascendentes. Como vestir un maniquí sin costura con un modelo de su propia creación, colocando a un costado la cartulina con el modelo. Así, quien compraba la tela, se llevaba sin cargo el modelo para hacer la confección. O sea que para entonces, el jovencito vidrierista apuntaba a ser el gran modisto que fue.Pronto se hizo el confeccionista preferido de las damas elegantes de Gualeguaychú y una serie de proezas aumentaron su fama. Como el célebre atuendo para que Aurora Delcause brillara como reina en la fiesta de los viajantes. O la noche, frente a los obeliscos, que ante miles de espectadores vistió a seis mujeres en apenas dos minutos. Ya era un grande en la moda de Gualeguaychú.También fue un pionero de las carrozas estudiantiles. A principios de los 50 y mucho antes de la carroza pionera de Blanca Rebagliatti, Numa y sus compañeros de aquella tienda presentaban para el día de la primavera, una carroza hecha por ellos.Pero talvez su trayecto más recordado es el paso por el naciente carnaval que hoy nos da prestigio mundial. Numa fue director de Kamarr desde sus inicios y durante los largos años que compartió con Elena Dacal como coreógrafa.Fue él quien descubrió por entonces las virtudes artísticas de un jovencito a quien confió las carrozas: era José Luis Gestro. En 1999 lo encontramos dirigiendo Papelitos -ya en el corsódromo- y un hecho aciago puso a prueba su espíritu batallador y empeñoso, cuando en 5 minutos se incendiaron las 4 carrozas. Numa, lejos de abatirse, salió del paso y su comparsa al menos, pudo mantener la categoría.Su amplia trayectoria es imposible de redondear en esta ocasión, Pero digamos a modo de síntesis que representó al país como vestuarista de célebres conjuntos musicales y coreográficos entrerrianos y argentinos en otros continentes. Colaboró asiduamente en emprendimientos artísticos de Gualeguay y en años recientes se convirtió un puntal de los hoy exitosos carnavales de 25 de Mayo, Pcia. de Bs. Aires.Una de sus últimas presentaciones se constituyó en un hito inolvidable para la cultura gualeguaychuense, cuando ofreció en el Instituto Magnasco una muestra espectacular de la moda a través de las décadas, con motivo del Bicentenario de la Patria.Por todo ello, Gualeguaychú despide hoy a uno de sus hijos más prolíficos cuya trayectoria se constituye en un ejemplo a seguir.ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios

