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Obesidad: una histórica pandemia

La Obesidad sigue aumentando año tras año, desde 1975, se ha triplicado en todo el mundo.

Si bien la concientización sobre la misma y las diferentes campañas para impedir su crecimiento han sido de gran importancia para la sociedad; la llegada del COVID-19 aumentó los números de esta enfermedad que también es considerada una pandemia de tipo no infecciosa.

La propagación de la obesidad al igual que el COVID-19 es mundial; cada año mueren 2.8 millones de personas por enfermedades relacionadas a la obesidad.

A diferencia del sobrepeso, la obesidad es una enfermedad metabólica crónica que se caracteriza por el exceso significativo de grasa en el cuerpo. El peligro de la misma radica en que aumenta el riesgo de padecer diabetes, enfermedades cardíacas, derrames cerebrales, artritis y ciertos cánceres.

La obesidad se presenta con el transcurso del tiempo, cuando se ingieren más calorías que aquellas que quema. El equilibrio entre la ingestión de calorías y las calorías que se pierden es diferente en cada persona.

Entre los factores que pueden afectar el peso se incluyen la constitución genética, el exceso de comida, el consumo de alimentos ricos en grasas y la falta de actividad física.

Las condiciones de vida actual, acentúan y agrava la posibilidad de padecer obesidad, debido a la incertidumbre, el miedo e inseguridades que provoca la pandemia por COVID-19 sumado a la mala alimentación, el aumento de consumo de alimentos ultraprocesados y la escasa actividad física.

El tratamiento de la obesidad debe realizarse de forma profesional multidisciplinar incluyendo una buena alimentación, la práctica de ejercicio físico, el apoyo psicológico y tratamiento farmacológico. Si bien es una enfermedad tratable es sumamente importante prevenirla, ya que genera un gran impacto en la calidad de vida de las personas y es un factor de riesgo de múltiples enfermedades. Según los expertos, la prevención desde la infancia es imprescindible para reducir las cifras de esta pandemia.

Para prevenirla es primordial limitar la ingesta energética procedente de la cantidad de grasa total y de azúcares; aumentar el consumo de frutas y verduras, así como de legumbres, cereales integrales y frutos secos; y realizar actividad física de forma periódica.

Las acciones individuales antes mencionadas, no son suficientes para combatir la pandemia de la obesidad, se necesita también de acciones colectivas sociales, políticas y educativas para luchar contra la misma.

Centro Médico San Lucas

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