Otro bicentenario hubiera sido posible
Hace 200 años nuestros patriotas fundaron una nueva y gloriosa Nación, y jamás hubieran imaginado aquellos prohombres que nuestra Patria hubiera padecido las vicisitudes por las que atravesó durante este lapso y menos aún la situación por la que actualmente atraviesan sus instituciones, la mayoría de sus pobladores, su economía, su calidad de vida seriamente afectada por la falta de autoridad, la anomia generalizada, la inseguridad y otros claros ejemplos que son el producto de lo acaecido en los últimos 50 años de nuestra historia.Por Jorge Pedro Jurado* Opinión Debemos recordar que la Nación Argentina arañó los primeros lugares en el mundo durante las celebraciones del primer Centenario de su emancipación, y es importante recordar a nuestros compatriotas qué sucedía en el país en aquellos años.La década de 1910 fue un período trascendente en la vida de la República Argentina. Fue una época de esplendor. Fueron años donde el país aprovechó para demostrarle al mundo que su condición de potencia internacional no había sido fruto de la casualidad, sino producto de su clase dirigente.Políticamente gobernaba el conservadorismo y la conmemoración del Primer Centenario se desarrolló bajo la órbita direccional de la famosa generación del '80. Fueron estos hombres quienes desde la política, las letras o el periodismo, le dieron forma y brillo al país.Esa elite poderosa e ilustrada que fue conservadora en lo político, pero partidaria del liberalismo en lo económico, impuso un modelo agro exportador que promovió la inmigración y rescató la idea de progreso tomando como ejemplo al Viejo Continente. Así se puede entender que la década de 1910 fuera aprovechada para homenajear los 100 años de la emancipación española con edificaciones, con monumentos y con la ejecución de obras públicas de trascendencia, convirtiéndose en el caso de la Ciudad de Buenos Aires en una réplica de una verdadera ciudad europea.A fines de 1800 y comienzos de 1900 las grandes ciudades argentinas, especialmente la de Buenos Aires, registraron una alta tasa de urbanización debido a la llegada de contingentes de inmigrantes europeos (italianos, españoles y de Europa del este). Las ciudades se expandieron físicamente, se formaron los barrios y la imagen edilicia cambió radicalmente. Las ciudades coloniales perdieron sus rasgos y se plagaron de construcciones que seguían los modelos estilísticos europeos.Ya a esta altura de las comparaciones y a diferencia de lo que hoy sucede, el Segundo Centenario nos encuentra con que las políticas emergentes de los gobiernos que se dicen nacionales y populares y la falta de planificación habida, han producido un cambio estructural en la conformación de las grandes urbes. Villas de emergencia, asentamientos irregulares, hacinamiento de grupos poblacionales del interior y de países vecinos, sin control, sin servicios esenciales y sin políticas adecuadas es el producto del desmanejo gubernamental que nos ofrece este Bicentenario.Socialmente y para principios del siglo anterior, Argentina presentaba la siguiente estructura social: una clase alta, formada por una burguesía de origen terrateniente y comercial; una clase obrera, en su mayoría trabajadores rurales, ferroviarios, portuarios, de frigoríficos, industriales y de servicios públicos; y una clase media, integrada por profesionales, empleados públicos y pequeños comerciantes. Hoy no debemos profundizar en el análisis comparativo para advertir cual es el espectro social argentino, política de los gobiernos habidos y crisis de 2001 mediante. La existencia de índices alarmantes de indigencia, de una clase media cada vez mas empobrecida, de un asistencialismo proselitista, de un manejo desmesurado de dádivas, de subsidios, de planes de trabajo, del apoderamiento de las calles y rutas del país por parte de grupos algunos sociales que pugnan por mejorar para sí la distribución y no por ver de que manera es factible mejorar la producción. Todo ello arroja un panorama verdaderamente sombrío y devastador en el horizonte social de este Bicentenario.Para el Primer Centenario, Argentina era considerada y llamada el "granero del mundo" y eso la convirtió en un foco de atracción para los ciudadanos europeos, tanto es así que para esa época ya se contabilizaban casi un millón de inmigrantes. Además, no hay que olvidar que nuestro Preámbulo, promovió este proceso para todos los habitantes del mundo que quisieran habitar nuestro suelo. Fue así que se poblaron los campos y las ciudades, nacieron nuevas y la demanda de la construcción de obras públicas y de infraestructura necesitó de mano obra a gran escala y los inmigrantes se encargaron de satisfacer esta necesidad.La aparición de la clase media, por su parte, se vinculó con la llegada de los inmigrantes, dado que estuvo constituida por hijos de extranjeros nacidos en nuestro suelo. Este sector creció socialmente por su inclinación hacia los estudios medios y niveles universitarios, los que les permitieron acceder a las profesiones liberales y otras actividades. En esos años, los hijos de inmigrantes que en su país algunos no habían ni siquiera podido recibir una instrucción a nivel primario, veían como Argentina les brindaba la posibilidad que ellos, sus hijos o sus nietos, accedieran a carreras universitarias provistas por la educación pública y absolutamente gratuita. Recibimos generaciones de extranjeros con oficios incluso que fueron materia de estudio en las escuelas fábrica. La educación pública fue el eje de los planes de gobierno y las muestras están a la vista. Así fue la educación del Centenario.Por el contrario, el Bicentenario de Mayo nos encuentra con escuelas repartidas a las provincias sin el correspondiente presupuesto, con paros de maestros por falta de salarios adecuados, con dificultad de lograr los días de clase planificados, con irresponsables invitaciones a no concurrir a clase utilizando las redes sociales como medio de difusión y las insólitas respuestas oficiales de solo ser espectadores de tamaño desatino. Obras de mantenimiento olvidadas, claustros escolares convertidos en comedores donde los niños reciben a veces allí el único alimento diario. Van a la escuela a comer y no a educarse. Eso sí, el dinero existe y está pero no para la educación de la generación del Bicentenario.En lo económico durante esos años del Primer Centenario llegaron cuantiosas inversiones extranjeras, principalmente europeas, de Gran Bretaña, de Francia, de Alemania y también de Estados Unidos. Esos fondos se invirtieron en emprendimientos privados y en obras públicas, tales como ferrocarriles, y servicios urbanos de aguas corrientes, gas, luz.En 1880 Argentina ocupaba el cuarto lugar en el mundo en cuanto a la inversión de fondos ingleses y en 1890, pasó a instalarse en el primer lugar, situación que se prolongó hasta el estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914. Para el año 1910 la República Argentina era la tercera exportadora de trigo del mundo.A partir de 1905, la Argentina es el principal exportador de carne vacuna congelada, aventajando a Estados Unidos de América. Tanto la inmigración europea como los capitales extranjeros resultaron ser los elementos fundamentales del proceso de transformación de la Nación Argentina.El Bicentenario nos encuentra con un sistema agroganadero y otras industrias, preso de la codicia estatal en quedarse con su renta vía retenciones para atender los oscuros manejos de los dineros públicos. En un mundo que requiere alimentos primarios y con precios internacionales favorables, Argentina pierde esa oportunidad y nuestro vecino Brasil nos aventaja en progresión geométrica en crecimiento. No hay inversiones porque no hay seguridad para el inversor. No hay políticas públicas a mediano y largo plazo. Interesa solo el poder por el poder mismo. La república federal está manejada unitariamente por el Poder Ejecutivo. Nos aliamos con quienes no deberíamos hacerlo.Qué distinto hubiera sido este Bicentenario si los dirigentes de estos últimos años hubieran tan siquiera abrevado en los postulados de los hombres que hace cien años gobernaban la República. Mayo de 2010 * El Dr. Jorge Pedro Jurado es abogado de empresa, profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Buenos Aires y autor de varios libros.ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
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