Otro giro en los planes para la obra de efluentes en el PIG
Quedó descartada la idea de desviar el volcado hacia el sur de la ciudad. Se ampliará la planta de tratamiento del enclave, pero con una novedad: habrá un reciclado de los líquidos tratados. Por Marcelo Lorenzo
El proyecto de atacar el problema de los efluentes del Parque Industrial Gualeguaychú (PIG), una iniciativa oficial que se remonta a fines de 2004, acaba de sufrir otra transformación.
La novedad le fue comunicada el 29 de abril pasado a directivos de Corporación del Desarrollo y a representantes de las empresas locales por funcionarios de Medio Ambiente de la Nación y la Provincia.
La reformulación del proyecto, que fue encarada por el área técnica de la Secretaría de Medio Ambiente de la Nación, está motivada por razones presupuestarias y técnicas.
En esencia la propuesta amplía considerablemente la planta de tratamiento del enclave, pero desestima el volcado de los efluentes hacia la cuenca sur, a cambio de lo cual se reciclarán los líquidos tratados.
Ahí está la novedad: luego de depurados convenientemente, los líquidos volverán al PIG, a través de cañerías especiales, para hacer en el sitio lo que los técnicos llaman un Plan de Uso Racional del Agua.
La idea es que ese excedente de líquido ya tratado –que por cierto no es consumible por las personas- pueda ser utilizado para riego de campos linderos o cercanos, para uso en la red de incendio del PIG o para uso en sanitarios de las propias empresas.
Como se ve, hay un cambio de concepto con respecto a la idea de relocalizar el lugar de descarga del PIG, que hoy impacta río arriba de la toma de agua de la ciudad (Cañada Melgar).
Con el nuevo diseño hay un ahorro considerable en la inversión: se trata de alrededor de 10 millones de pesos, que es lo que costaría el ahora desechado proyecto de desviar el volcado al sur.
El tema de la nueva matriz de tratamiento del PIG es de larga data. Cobró impulso en diciembre de 2004, a partir de una iniciativa del entonces vicegobernador Guillermo Guastavino y de Juan José Bahillo como diputado provincial.
En esos años presidía Corporación Jaime Benedetti. Entonces se estipuló que la Nación invertiría una cifra millonaria para hacer las reformas.
De hecho el Consejo Federal de Inversiones (CFI) financió un anteproyecto técnico, el cual fue elaborado por Mariano Kurosky y Rubén Molinelli. Eran tiempos en que Romina Picolotti estaba al frente de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación.
La iniciativa fue archianunciada desde entonces, generándose lógica expectativa a nivel local. Sin embargo, a cuatro años de largarse la idea a la opinión pública, a fines del año pasado, se desechó ese proyecto original (Homero Bibiloni ya había reemplazado a Picolotti al frente de la secretaría).
Así, se desestimó la alternativa de construir una laguna (tres en realidad) de tratamiento fuera del enclave, en un predio ubicado en Costa Uruguay, sobre cuya expropiación se había avanzado.
A cambio de ello se optó por ampliar la planta existente en el PIG, al tiempo que se mantuvo la tesitura original de desviar el volcado en el sur de la ciudad.
Ahora, pasado algunos meses, cae esta última alternativa en favor del reciclado.
El sentido del cambio
Ante una consulta de EL DIA, el intendente Juan José Bahillo confirmó los cambios de planes sobre los efluentes del PIG. Y explicó cuáles son sus alcances.
“La planta del PIG se optimizará en todo sentido. En principio se ampliará, previendo el futuro crecimiento del Parque. Hoy está en condiciones de procesar 150 metros cúbicos de efluentes. Se la llevará a 300 metros cúbicos. Además se cambiará el método de tratamiento”.
“Se desarrollará toda una infraestructura de cañerías de distribución dentro del PIG para reutilizar el efluente tratado. Por ejemplo, para riego en espacios todavía no ocupados (hay 50 hectáreas ociosas en el PIG) y en los ya ocupados. También para el sistema de incendios. Para el uso de las empresas, ya sea en mantenimiento, lavado y demás. Todo esto va a implicar un proceso de concientización entre las industrias, con el objeto de que vuelvan a reutilizar el agua ya tratada”.
“El proyecto de volcado al sur se suspende. Ahora, los técnicos coinciden en que más allá del lugar geográfico de desagote, aquí el punto es si los efluentes están en condiciones de ser volcados. Incluso los técnicos de Medio Ambiente dicen que no es una buena práctica cambiar el volcado. Sería como esconder la mugre bajo la alfombra. La responsabilidad ambiental debería pasar, en realidad, por cómo se vuelca más que a dónde”.
“El volcado a la cuenca sur (que es lo que se suspende) sale 10 millones de pesos. Por esa misma plata se hace la planta nueva de tratamiento, más la reforma sobre el reciclado de los efluentes tratados”.
“Pero las razones técnicas son importantes. Los especialistas dicen que el proyecto del volcado al sur de alguna manera distiende al empresario, quien así se saca de su conciencia que está desagotando aguas arriba de la toma de agua de la ciudad. Se corre riesgo de que relaje sus normas de control ambiental. El reciclado produce otro efecto: un mayor compromiso sobre los efluentes (...) De todos modos, la relocalización en un punto es relativa. Lo que sale del Arroyo El Cura, donde descargan los líquidos de la planta de efluentes cloacales, a veces termina en la toma de agua cuando hay sudestada”.
“La reutilización de efluentes tratados es novedosa. Ningún parque industrial del país hace esta práctica. El nuestro será modelo, en este sentido. No obstante, la ciudad de Mendoza hace el reciclado de sus efluentes cloacales. Usa los líquidos depurados para el riego de viñedos”.
“Según lo previsto, en 60 días se estarán licitando las nuevas obras para el Parque Industrial”.
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