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Panadería en alerta: "con el rebrote, la comercialización se redujo en un 40%"

Diego Altuna es uno de los propietarios de una panadería céntrica. Señaló que las ventas que realiza en una veintena de comercios en la ciudad son clave para continuar trabajando porque con lo que se comercializa en el mostrador, sólo alcanza para cubrir una serie de gastos. Denunció que el precio de la harina experimentó fuertes aumentos y también subió la levadura y otros insumos que se utilizan en la panificación.

El panadero fue entrevistado por Radio Cero y ElDía para conocer cómo sobrelleva la pandemia y el impacto que tuvo en las ventas. En primer término resaltó que debe hacer frente a una serie de costos fijos como alquiler, luz, gas, las altas cargas impositivas y los aumentos en los insumos.

Diego contó que está en el mundo de la panificación desde los 14 años, alrededor de 30 años en un oficio que aprendió en Buenos Aires. Altuna, lleva 17 años trabajando en la ciudad y destacó que el “emprendimiento es familiar, donde cada uno pone lo suyo en un contexto muy especial; donde todo aumenta”.

Vender en tiempos de pandemia

El comerciante resaltó que pese a las adversidades económicas “nos largamos a hacer pan por nuestra cuenta, dado que no contábamos hasta hace poco tiempo con el espacio suficiente para poder hacerlo, y la gente respondió bien”.

“Cuando se inició la cuarentana las ventas cayeron de manera brutal, con porcentajes que llegaron al 70%. Posteriormente, cuando la ciudad pasó de fase, se otorgaron algunos permisos, mejoró la venta en el mostrador. Lamentablemente, con el rebrote, bajó nuevamente la venta al público y si bien no fue tan grave como en la primera parte de la cuarentana, la comercialización se redujo en un 40%”.

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Consultado por el reparto, sostuvo que “si no fuera por el mismo, probablemente hubiésemos bajado las cortinas. No alcanza con lo que hacemos en el mostrador para abonar alquiler, impuestos, personal, luz, gas e insumos”.

El precio de la harina “nunca dejó de aumentar”, ni antes, ni durante la pandemia, alertó. Desde “enero a la fecha todos los meses aumentó, ya sea uno, dos, o cinco por ciento. Una bolsa de 50 kilos, que en el 2019 tenía un costo de 900 pesos, hoy vale 1600 pesos”.

En cuanto a la levadura, una caja de 20 aumentó de forma desproporcionada llegando a los 2000 pesos, cuando hace poco tiempo la pagábamos 1200. Todos lo echan la culpa a la cotización del dólar, más allá de que el trigo se siembra, cosecha y se procesa íntegramente en nuestro país.”

“Resulta imposible trasladar los precios al mostrador manteniéndose, desde fines del año pasado, el precio del kilo de pan en los 90 pesos. Y si lo hiciéramos, tendríamos que venderlo a 140 pesos, un precio inviable para el consumidor final”, concluyó.

En cuanto al alquiler, mencionó que cada “seis meses tenemos el prorrateo para fijar el precio del arriendo de un local, que como todos los ubicados en el centro, tiene un costo elevado”.

De todos modos, agradeció estar en un rubro en el cual pudieron seguir trabajando; mientras que muchos otros -lamentablemente-, tuvieron que cerrar sus puertas.

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