UN DOLOR ETERNO
Para la mamá de Nicolás Bellolo, una probation sería como “una cachetada”
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María Alicia Tabacchi es la mamá del joven que fue atropellado en España y Andrade el 30 de octubre de 2011, por un conductor que escapaba de un control de alcoholemia. Hoy Nicolás cumpliría 25 años y su madre continúa esperando que se haga justicia y que el responsable pague la pena de haberle arrebatado a su hijo. Mónica Farabello En su casa de General Galarza y con el sol de la siesta, nos recibe Mary, la mamá de Nico Bellolo, el joven atropellado el 1 de octubre de 2011. Tenía 23 años, era licenciado en Comercio Exterior, estaba becado para perfeccionarse en Estados Unidos. Tenía mil amigos, mil proyectos, y una mamá que no deja de amarlo. Hoy, Nico es una de las tantas víctimas de accidentes de tránsito que se convierten en una estrella amarilla para ser recordados por su familia y amigos. Pero la sociedad no quiere ni una estrella más, no quiere conformarse con saber que quien atropelló por imprudencia e irresponsabilidad recibe unas cuantas horas de trabajo comunitario. Eso no es justo, eso no es reparador para el dolor de una madre que perdió a su hijo. “Nico tenía proyectos” Mary es una mujer de trabajo. Es celadora en una escuela: se levanta bien temprano porque comienza su turno a las 6.45 y termina a las 13. Es imposible que Mary contenga sus lágrimas durante la charla. Le pregunto sobre ella, sobre la causa, pero de lo único que quiero hablar es de Nico. “Tengo a Amilcar, mi otro hijo, pero cada uno es especial, es único en la vida y totalmente distintos. Nico tenía muchos proyectos; muchas cosas que se truncaron por… no sé si fue el destino o qué pero bueno a veces lo ayudamos al destino”. ¿Cuáles eran los proyectos que tenía Nicolás? -Esto es importante para que la gente tome conciencia. A veces las imprudencias terminan con la vida de la gente. Él apenas tenía 21 años cuando se recibió. No me voy a olvidar cuando se fue a inscribir para la facultad y vino llorando y me dijo: ‘vos mami, no vas a poder pagar esa Facultad’. Y yo le dije ‘sí vos no te hagas problemas por la plata y lo mandé a estudiar y gracias a Dios no me faltó trabajo y siempre pudimos afrontar todo. Con la mirada triste y secándose las lágrimas, Mary confiesa que “tal vez le faltaron muchas cosas en lo material; no tener a veces un jean nuevo o algo pero por lo menos para la facultad y de comer nunca le faltó”. ¿Era buen alumno? -El primer año no le fue muy bien pero después sí. Él decía: “Si tengo ocho de promedio me gano una beca y nunca lo logró, pero bueno el INAUBEPRO en ese momento no le daba becas a los chicos de la UCU, pero durante la secundaria siempre tuvo becas por sus buenas notas. Mary destaca que su hijo siempre fue un chico responsable y con muchos proyectos para seguir trabajando y estudiando. ¿Por qué se fue a vivir a Gualeguaychú? -Él tuvo la desgracia que se le mató un compañero a fin de año y fue como que lo decidió de golpe. Tenía 17 años, cumplió los 18 el primer año en la facultad. Y ahí fue que él se fue. Yo tenía mis miedos porque era como que se fue escapando del dolor… y bueno, el primer año fue duro. Fue a trabajar con un chasista que también preparaba motores y en Global Ideas empezó en el 2009. Estudiaba y trabajaba. Siempre estaba pendiente de su trabajo. Nico estaba por irse a Estados Unidos; ya tenía el destino: Wisconsin el 9 de diciembre, pero no pudo ser. 1 de octubre: 6.30 La decisión de una persona adulta puede terminar con la vida de otra. Manejar irresponsablemente, alcoholizado, drogado, a alta velocidad, sin respetar las leyes, no es un accidente, es una decisión que nos puede costar muy caro. El 1 de octubre de 2011 a las 6.30, Nicolás fue atropellado por Jonathan Fernández quien escapaba de un control de alcoholemia. Los datos fueron proporcionados en su momento desde la Dirección de Tránsito, quienes además confirmaron que Fernández no tenía permiso para conducir ni tampoco ningún papel del vehículo. Según la pericia de parte, el auto de Fernández se deslizaba a más de 80 kilómetros por hora en pleno centro de la ciudad, en horario de salida de boliche de miles de jóvenes. Allí encontró la muerte Nicolás Bellolo, quien hoy no puede cumplir sus 25 años. ¿Quién le avisó del accidente? -El día del accidente a las 9 de la mañana me llamaron desde el teléfono del trabajo de Nicolás. Y yo decía ‘hola Nicolás’ pero era el médico de guardia del Hospital Centenario. Siempre me llamó la atención que nunca me llamó la policía, ni bomberos ni nadie, porque Nicolás aparte de sus tarjetas tenía el carnet de conducir que tenía el domicilio en Galarza. El médico me dijo ‘venga señora porque su hijo tuvo un accidente’. ¿Pero cómo dígame? Y él me contestó: “Chocó contra una pared”; pero nunca me dijo que chocó con otro auto. Tal es así que después de una hora o dos de estar en el Hospital Centenario me enteré que lo habían chocado porque vinieron los padres de Fernández pero hasta ahí no sabía cómo había sido y ahí noté que ellos estaban asustados porque se daban cuenta que era grave lo que pasaba. Hasta el momento Mary nunca vio a Fernández y asegura que tampoco tiene intenciones de verlo. Sólo quiere Justicia por su hijo. El mes de internación -“Yo no me daba cuenta de la gravedad de Nicolás. Él no había ingresado a Terapia Intensiva; hasta que llegamos estaba entubado; se tomó una tomografía y estaba en la sala de guardia todavía. No me daba cuenta del estado tan grave. Mi hermano le insistía al neurólogo cuando vino pero se negaban a trasladarlo. Nos decía que había que esperar 48 horas. Yo me fui un momento hasta la casa de Nicolás para buscar sus documentos y ahí me hablaron de una clínica de Colón. Yo estaba como bloqueada. Me hablaron del Dr. Burgel y él es el mismo lo vino a buscar a Nicolás para llevarlo a atender en su clínica”. Mary aprovechó para aclarar algunas versiones que corrieron en la ciudad, tras la internación de Nico en Colón. “Dijeron que Burgel lo mantuvo con vida por dinero. Pero yo tengo muchos testigos que saben que desde el 20 de octubre a Nico le sacaba el respirador. Y después respiraba casi sin las máquinas”. Además, aseguró que “le dieron un lugar para dormir, para comer” y que la “trataron como si fuese de la familia”. Durante el mes de internación de Nicolás, Mary lo único que quería, era que su hijo viviera. Luego, comenzó a pensar y analizar la necesidad de recurrir a la Justicia para esclarecer los pormenores del choque de autos. La necesidad de Justicia Los amigos de Nicolás fueron los que tomaron todas las responsabilidades. Con un gran amor hacia Mary llevan adelante la causa en la Justicia, como así también se hicieron cargo de la internación del joven. “Tengo que agradecer a todo el entorno, a los amigos y a la gente de su trabajo que me siguen acompañando hasta el día de hoy. Ellos me han hecho todos los contactos y gracias a ellos sigo adelante”, dijo Mary emocionada. ¿Qué es lo que quiere usted? ¿Qué es lo que busca? -Que se haga justicia. También quiero aclarar que yo no tengo rencor; tengo mucho dolor. Pero quiero que se haga justicia para que esto no vuelva a pasar. Porque si me llevo por la televisión y por todo lo que se dice de la justicia, yo diría que no hay justicia, pero todavía quiero creer y espero que se no me fallen. A Nico nada me lo devuelve y todos los demás que siguen transitando las calles cada día, siguen sufriendo esos peligros. ¿Cómo tomaría usted que le otorguen una probation a Fernández? -Yo quisiera que aunque sea esté preso un año. Que esté preso para pensar lo que hizo y no lo vuelva a hacer. No quiero una cárcel dura donde salen peores. Quiero que él piense “por qué hice esto y por qué estoy acá; por qué le corté los sueños a un chico de mi misma edad, porque Nicolás tenía la misma edad que él”. No me he puesto a leer todas las cuestiones legales, porque no quisiera tampoco, pero veo que hay gente que está cumpliendo una probation por una pelea callejera, por una borrachera o por una estupidez. Entonces, que alguien que mató también tenga una probation no es justo; acá tiene que haber una pena. Me gustaría que él declare, porque tiene que hacerse cargo de las cosas en la vida. Quisiera preguntarle qué le pasó en ese momento; a dónde iba a parar con esa velocidad. Quiero una condena porque él está muy cómodo en su casa. Y viviendo. Las fuerzas del Espíritu Santo Mary es una mujer de profunda fe en Dios. Siempre con su cruz y la imagen de la Virgen de San Nicolás en el mueble de su sala de estar, nos muestra las fotos de Nico cuando era chico. “Acá actuó de San Martín y acá de San Pedro… siempre le gustó participar en la escuela y en la iglesia… Mirá esta es de una fiesta del club y acá cuando tomó la comunión”, cuenta Mary mientras vuelve a mirar una y otra vez las fotos de su hijo. Mary confiesa que “hay días que no tengo ganas de levantarme. Pero Nico y el Espíritu Santo me mandan fuerzas cada día… es muy difícil. Lo único que tengo es paz porque a mi hijo nunca le fallé”. ¿Cómo lo recuerda a Nico? ¿Es difícil separarse del accidente y recordar al hijo de la infancia, de la adolescencia? -Yo trato siempre de recordarlo como era él. Siempre alegre y siempre inquieto. No paraba y estaba horas sin dormir, sobre todo cuando estudiaba, y cuando estaba de vacaciones él trabajaba en la estación de servicio. Si lo vieras contento cuando juntaba la plata para pagar dos cuotas de Facultad. Tengo tantas cosas para decir como madre… ¿Qué sería para usted que se haga justicia? -Siempre lo digo y lo escribo: Justicia… justicia pero bueno… quiero que el abogado logre su pedido y que el juez tome la pericia que hizo Badano sobre la velocidad de los autos. También queremos la reconstrucción del accidente. Me degustaría porque es una deuda con todos los amigos de Nicolás; con todos los que estuvieron siempre y también para que se vea que la justicia existe. Yo quiero seguir creyendo en la justicia. ¿Qué es lo peor que puede pasar en este juicio? -Para mí sería una cachetada muy grande que le den trabajo comunitario, porque no puede ser una probation. Es lo mismo para una persona que tiene un problema, una pelea callejera en un boliche ¿o la que mata? ¿Sería lo mismo? Para mí sería una cachetada muy grande. No quiero ni siquiera pensarlo. ¿Quiere decirle algo al juez que tiene a cargo la causa de su hijo? -Que si tiene hijos o sobrinos que piense, que se ponga en mí lugar. El que no lo pasa no sabe el dolor que es. Quiero seguir creyendo en la justicia… y si no tendré que esperar la justicia divina… si es que no existe la justicia en los hombres. 22 de junio de 1988 Mary pidió a la Virgen de San Nicolás por un hijo. 23 años después, un evento evitable terminó con la vida de Nico. Hoy cumpliría 25 años. Toda la comunidad espera que se haga Justicia en este caso y en tantos otros. Todos nosotros estamos expuestos a ser atropellados por un imprudente, todos nosotros podemos morir en manos de alguien que escapa de un control de alcoholemia, todos nosotros podemos ser Nico Bellolo, todos nosotros pedimos Justicia y todos nosotros pedimos a los legisladores que revean las herramientas que le dan a la Justicia… para Mary sería una cachetada una probation… por favor, no lo permitan.
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