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Participar después de los 70: "Aunque parezca que un voto no sirve para nada, la realidad es que sí sirve"

María Rosa Rossi es docente, tiene 74 años y, como tantas otras personas, pese a que no tiene la obligación de hacerlo este domingo irá a votar. "A esta edad nos duele todo, pero si tenés ganas de vivir no te importa", asegura.

Este domingo tendrán lugar las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) para saber qué listas podrán competir en noviembre, cuando se renueve la mitad de la Cámara de Diputados (128 de 257 bancas) y un tercio del Senado (24 de 72). Están habilitadas para sufragar un total de 4.022.643 personas mayores de 70 años, que representan el 11,71% del padrón electoral.

En Entre Ríos son 133.037 las personas +70 que están en condiciones de sufragar (11,95%). Pero, como ocurre con los jóvenes de 16 y 17 años, este universo no está obligado a hacerlo, por lo que ese número suele ser mucho menor. Si a esta situación se le suma que, en el marco de la pandemia por el coronavirus, este grupo es considerado de riesgo y que no es una elección general, no sería ilógico que la participación cayera considerablemente.

Aun así, se repiten por cientos los ejemplos de personas adultas mayores que este domingo concurrirán a las urnas. María Rosa Rossi, una vecina como cualquiera, es una de ellas. Si bien nació en San Fernando, en la zona norte de la provincia de Buenos Aires, cuando tenía 35 años, junto a su marido y sus dos hijos, se mudó a Gualeguaychú.

"Para mí, cada elección es un día alegre, en el que todos podemos hablar por medio del voto"

“Hay mucha gente mayor que no quiere ir a votar, porque está cansada, porque esta pandemia de porquería hizo que no estemos bien. Nos ponemos melancólicos, hay mucha gente mayor que vive sola, que no tiene con quien hablar. Esto nos hizo mucho mal”, lamenta la mujer de 74 años.

“Creo que ir a votar es importante, porque después nos quejamos. Aunque parezca que un voto que no sirve para nada, la realidad es que sí sirve. Para mí, cada elección es un día alegre, en el que todos podemos hablar por medio del voto, aunque no estamos acostumbrados a eso, porque el voto muchas veces es tomado sólo como una obligación para cumplir con la ley”, reflexiona.

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"Creo que ir a votar es importante, porque después nos quejamos", dice María Rosa
"Creo que ir a votar es importante, porque después nos quejamos", dice María Rosa

María Rosa es de esas mujeres que no se queda quieta, que hace cosas para no “sentarse a esperar la muerte”, como ella misma dice. “A esta edad nos duele todo, pero si tenés ganas de vivir no te importa”, asegura y apunta a la necesidad de tener sueños y proyectos que motoricen el día a día. “Aunque sean cosas chicas, como cuidar una planta y verla crecer”, apunta con tono docente.

Hace 15 que coordina un taller de radio para personas mayores, se llama “La edad de oro” y se emite por Radio Nacional todos los domingos de 10 a 11. “Este domingo no se va a pasar, por las elecciones”, aclara. Y cuenta que tiene “la jubilación de Cristina”, de la que está muy agradecida, aunque en la actualidad apenas le alcance para vivir. “De esta pasamos muchas”, dice y esas cuatro palabras parecen condensar la experiencia para sobrellevar las crisis económicas tan propia de los y las argentinas.

“Pero no todo es lo mismo”, vuelve a aclarar, hace una pausa y utiliza una anécdota propia para poner en valor la importancia de fortalecer la democracia. “Durante la dictadura nosotros teníamos una tienda de ropa y los fines de semana salíamos a vender por los barrios. Siempre nos paraba la policía, nos hacía poner contra la pared y revisaba toda la mercadería. A nosotros nunca nos pasó nada, pero se vivía en esa atmósfera de miedo permanentemente”, recuerda.

“En el 83, con la vuelta de la democracia, salí a festejar, agarré una sábana roja, la até a un palo y salimos”, rememora, entre risas. Pasaron 38 años de ese momento. Hoy, la pandemia y la crisis económica se imponen y pegan fuerte en el ánimo colectivo. María Rosa no tiene ya la vitalidad de los 36 años, pero sí la misma convicción. Este domingo pondrá en la urna mucho más que un voto, depositará buena parte de esa necesidad de creer en sueños y en proyectos, de esos que todavía motorizan sus días.

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