El tórrido verano que vive la Argentina sólo ha servido para recalentar la interna de dos potenciales socios, con chances aún de aspirar a la Casa Rosada en octubre.Por Jorge BarroetaveñaEspecial Entre los radicales apareció Ernesto Sanz y entre los socialistas irrumpió Rubén Giustiniani. Ambas movidas prometer alterar el panorama político opositor que aún se debate buscando una identidad propia.A los radicales les encantan las internas, más aún si perciben que es por algo concreto y que tienen reales posibilidades de pelear por el poder. Como nunca quizás, después del fiasco de De la Rúa con la Alianza, la UCR tiene la percepción que podría recrearse como el principal partido de oposición. Candidatos está claro, no le faltan. Analicemos uno por uno. Cobos, después de la 125 quedó instalado automáticamente como referente opositor, aunque su relación con la estructura partidaria quedó resentida después de sus amoríos con el kirchnerismo. El cargo de Vicepresidente, que paradójicamente lo catapultó a la fama política, terminó siendo en los últimos meses un karma. Ahora decide en Brasil qué hacer. Deberá hacerlo rápido porque el tren radical marcha a toda velocidad y no se parará a esperarlo.Ricardo Alfonsín, el candidato que más creció en el último año derrocha optimismo. Y fue el único que se animó a hacer un acto público y ratificar su candidatura. En su entorno crece la sensación (a caballo de las encuestas) que las definiciones deberán llegar en forma urgente y que, en lo posible, antes de mayo tendría que estar el candidato radical puesto. En este sentido la irrupción de Ernesto Sanz en el escenario de los 'presidenciables' podría serles funcional porque el mendocino ya ratificó que también quiere internas en mayo. Y bien cerradas para ahuyentar cualquier mala influencia del kirchnerismo.Justamente, en el seno radical, se debate abiertamente sobre las verdaderas intenciones del hasta hace poco titular de la UCR. Nadie le niega a Sanz su preparación y sus méritos para aspirar a la presidencia, aunque dudan de sus tiempos e intenciones. Los que conocen los vericuetos de una interna, afirman que ya no le queda tiempo para instalarse como candidato, apenas para recorrer un puñado de ciudades. ¿En qué confía entonces? Quizás en convertirse en la contracara de Julio Cobos (a quién apoyó hasta hace poco) y provocar una efecto catarata hacia su candidatura. Lo cierto es que, parece compartir y subirse a una ola que crece: el nombre del candidato radical tiene que esta definido en el primer semestre, sin especular con lo que puede hacer el gobierno con la reforma política. En la oposición a Randazzo y compañía no les creen ni el Ave María y sospechan que las primarias abiertas y simultáneas pueden ser un fiasco. El kirchnerismo hizo eso muchas veces y, como dice el dicho, 'el que se quema con leche ve una vaca y llora'. No quieren que los tomen por sorpresa.Una encuesta, que acaba de hacer pública una consultora internacional seria, ratifica esas sensaciones: la dispersión en el arco opositor perjudica a todos y hace crecer los niveles de indecisión en el electorado. Pese a eso, el efecto placebo de la muerte de Néstor Kirchner ha comenzado a disiparse, y la Presidenta tiende a bajar en su intención de voto, acercándose al tercio del electorado, que tenía el kirchnerismo antes de la desaparición física del ex presidente.
***Tampoco los socialistas se salvan de las indecisiones y las dudas. La determinación del senador nacional Rubén Giustiniani de pelear la gobernación de Santa Fe, ha sido una patada en el hígado de Hermes Binner, que todavía deshoja la margarita sobre su futuro político. Giustiniani, de buena relación con Elisa Carrió y Pino Solanas, ratificó contra viento y marea que irá por el máximo sillón de su provincia, provocando la ira del otro líder socialista. El ataque de caspa que le habrá provocado a Binner, que este salió a reprenderlo públicamente, quejándose que el socialismo perderá la única banca que tiene en el Senado de la Nación. Rápido de reflejos, Giustiniani (que ya fue candidato a vice de Carrió en el 2.007) retrucó que a Sanz, Alfonsín o Michetti podría ponerlo en la misma lista. Lo cierto es que lo tranquilos y parsimoniosos socialistas perdieron la calma y se están tirando los platos por la cabeza. ¿Juego de egos?
***La última encuesta que divulgó Management & Fit dejó dos conclusiones contundentes: pasó el 'efecto placebo' y en la oposición no hay nadie aún que mueva el amperímetro. La situación tiende entonces a estabilizarse en cercanías de lo que sucedía antes de la desaparición física del ex presidente.El oficialismo se ha visto golpeado por las manifestaciones callejeras que terminaron con muertes, la inacción ante la usurpación de terrenos y el malestar creciente por la falta de efectivo en buena parte de la Argentina. El órgano más sensible de las personas es el bolsillo, sostiene la calle, y las largas colas ante los cajeros automáticos de los bancos, sin que la gente pueda cobrar su salario, pensión o ayuda social, le causan daño al gobierno. Llamó la atención la pérdida de paciencia del gobernador Daniel Scioli que debió soportar en Mar del Plata un piquete de pescadores frente al lujoso Hotel Hermitage donde se aloja. Y aprovechó para diferenciase una vez más de la política de seguridad del gobierno nacional, advirtiendo que no tolerará más cortes y piquetes callejeros.Si la economía crece al ritmo previsto para este año, su recalentamiento será una consecuencia obvia, lo que presionará a su vez sobre los niveles de inflación y demandas salariales. Justo en un año electoral además. Otro desafío para la Presidenta que, da la impresión, extraña más que nunca a Néstor Kirchner y su conducción política.