
Al menos cuatro jugadores de Juventud terminaron lesionados por los golpes recibidos en el cierre del partido semifinal de la categoría
El partido semifinal de vuelta entre Central Larroque y Juventud Unida finalizó en escándalo el domingo pasado. Los jugadores de ambos equipos terminaron a los golpes en el estadio Raúl Impini y en la reunión de hoy del fútbol infanto-juvenil se podrían conocer las sanciones.Se pronosticaba que iba a ser un partido picante desde los futbolístico pero seguramente que nadie pensó que iba a terminar en una gresca generalizada, con ingreso de particulares a la cancha para agredir a los chicos de 16 años, al cuerpo técnico decano y a los árbitros del encuentro.Según informó el responsable del fútbol infantil de la Liga Departamental, Enrique Rodríguez, las planillas de los árbitros que actuaron en el partido todavía no han llegado, pero de forma extraoficial se conoció que una de las posibles sanciones sería la no realización de la final de la categoría.Augusto Spandre es uno de los colaboradores del primer equipo de Juventud Unida, que casualmente el domingo pasado jugó su último partido del año con Belgrano de Paraná.Por este motivo, faltaban dirigentes que acompañaran a Larroque a la Sub 16 para jugar el partido semifinal de vuelta y Spandre se ofreció a integrar la delegación.El ex técnico de Unión contó que el sábado se jugó el primer partido en cancha de Juventud. Terminó igualado 1 a 1 pero con los ánimos bastante caldeados, "hubo un par de cruces verbales sin llegar a nada físico, amenazas, e insultos de que 'mañana los vamos a agarrar', lo normal dentro del fútbol y los jóvenes".Llegó el domingo y el partido, dentro de lo futbolístico, comenzó tranquilo, es decir, "piernas fuertes pero todo dentro de los carriles normales, sin incidentes". Cuando Juventud metió el primer gol se desató la primera polémica porque desde el banco de suplentes acusaron que un jugador decano les gritó el gol y eso creó nerviosismo. Luego "se fueron expulsados algunos jugadores en Central Larroque y ya para ese entonces el nerviosismo era generalizado".Cuando Juventud mete el segundo y se pone 2 a 0, echaron a dos jugadores más del local porque ya había mala intención en las jugadas, "iban directamente a lastimar", relató Spandre."Yo miraba para atrás de los bancos y veía gente trepada al alambrado con ganas de entrar, los chicos expulsados no se retiraban, nosotros quisimos sacar a uno de los expulsados y no lo dejaron salir", agregó."Cinco minutos antes de finalizar el partido, Marcelo López (técnico de Juventud Unida) le dice al banco de Larroque que llamaran a la Policía porque nosotros veíamos que los ánimos estaban bastante complicados", prosiguió el colaborador de López."Termina el partido y los chicos comienzan a festejar, yo los calmo para que no festejen los llevo al lado del arco que da espaldas al sector local porque nosotros estábamos de ese lado y se nos vienen encima los chicos de Larroque. Me pongo delante, tratando de calmar a los de Larroque y por fuera del grupo viene uno de los expulsados, lo agarro de la mano, se me suelta y se vinieron todos atrás. Ahí empezó la batalla campal", señaló.Spandre contó que desde el sector local comenzaron a llover piedras a donde se encontraba el grupo de jugadores e incluso ingresaron particulares y jóvenes de la Segunda para agredir."Nosotros estábamos solos, no había efectivos policiales porque en el fútbol infantil no hay policías. Hubo muchos chicos lastimados y golpeados. Un particular ingresó directamente a agredirme a mi, uno trató de defenderse como pudo pero la verdad que sentí miedo no por mi sino por los chicos porque estaban tirados en el piso recibiendo golpes y patadas, no lo podía creer", manifestó asombrado por lo ocurrido en un partido que tiene como único fin fomentar el deporte."No hay una explicación, uno ha jugado al fútbol y no se ha pasado desde lo verbal pero me parece que muchas veces esto viene acompañado de las redes sociales donde se dicen cosas, se piensa mas en lo extra futbolístico que en lo deportivo", opinó sobre las causas que podrían haber motivado la reacción entre los jugadores.Spandre destacó que hubo padres de Larrque que ingresaron a separar, al igual que el jugador campeón con Central, Kevin Olivera, que también se puso en el medio para disipar las agresiones.Todo terminó en caos y se debió llamar ala Policíapara que la delegación decana pudiera salir del estadio Raúl Impini y custodiados hasta la ruta para regresar a Gualeguaychú. "La verdad que es lamentable que se tenga que vivir una situación así en el fútbol infantil de Gualeguaychú", declaró resignado.Ahora habrá que esperar hasta la reunión de esta noche para saber qué tipo de medidas podrá aplicarla Comisión del Fútbol Infantil dela Liga Departamental, pero una de las grandes posibilidades es que los chicos se queden sin la realización de la final de la categoría.