Penúltimo capítulo: La cautivante historia de la Difusora Grecco
:format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/adjuntos/240/imagenes/000/494/0000494653.jpg)
ElDía presenta el capítulo catorce, correspondiente a la segunda y última parte de la historia de la Difusora Grecco, un minucioso trabajo de investigación del historiador Gustavo Rivas, que entregamos por parte, cada domingo. El lector puede revivir y descubrir, a través de los testimonios de los protagonistas de este trozo de historia de Gualeguaychú, cómo nació la que fue base del desarrollo radiofónico de esta ciudad y "semillero" de reconocidos profesionales del medio.El impecable trabajo realizado por Gustavo Rivas sumó una importante cantidad de horas de grabación, buscando el testimonio de quienes pasaron por la Difusora Grecco, desde sus inicios con Roberto Carlos Grecco, hasta las épocas de Alfredo Lucardi. Guillermo C. GiménezEs otras de las figuras impuestas en el ámbito de los medios locales. Ingresó a la difusora al día siguiente de cumplir 14 años. Y así nos lo cuenta:Regalo de cumpleañosEduardo Leiva era vecino mío. Yo tenía 13 años, terminaba la primaria y estaba en vacaciones... Eduardo era la voz comercial de Pedro Juan Vals en las transmisiones de básquet. Cada vez que él se iba a transmitir, me dejaba un radiograbador grandote traído de Brasil doble casetera, con auriculares. Yo me quedaba a escuchar a mi amigo que era locutor de radio. Entonces me empezó a gustar, y cada vez que había básquet, con mis 13 años me quedaba a escuchar. El día que cumplo 14 años, él viene a saludarme y me anuncia un regalo. Pero como no tenía nada en las manos le pregunto qué era y me dice: ¿querés trabajar? Si, ¿de que? bueno, tenés que ir a España 220 a hablar con Alfredo Lucardi porque el está necesitando un chico para que prenda la difusora, ahí te van a enseñar, vas a aprender. ¡No sabés cómo me fui! no lo conocía. Hablé con él (para esa época ya caminaba con dificultad), me tomó y empecé a ir todas las mañanas. Me adiestró a poner los discos, a prender el equipo, que era valvular, 15 minutos antes para que calentara, me enseñó vocalizar, a tratar de hablar de la mejor manera, era muy rústico lo mío, yo era un pibe de barrio que hablaba como cualquiera, todos empezábamos de cero.."Guillermo es actualmente una de las voces ampliamente conocidas por el público gualeguaychuense. Se desempeñó luego en Radio Nacional y si bien se ha especializado en el periodismo deportivo, es además, locutor y conductor en FM Horizonte y el canal local Somos Gualeguaychú, del que también es informativista. Mario Javier VaenaSu testimonio nos muestra hasta qué punto sus primeros pasos por la difusora influyeron en su destino y el resto de su vida. En 1976 tenía trece años y, al igual que los antes nombrados, ya soñaba con ser locutor."entré la época de Lucardi, yo tenía 13 años, un día pasé por calle España y Andrade, y estaba Alfredo cargando equipos de amplificación, era una Peugeot 403 azul, después tuvo otra, cremita. Con mis 13 años y tenía que luchar conmigo mismo para animarme a encararlo. Le dije que me gustaría me den una oportunidad, porque me gustaría cuando sea grande, ser locutor. Cursaba primer año de la secundaria en el Nacional A los 6 años jugaba a ser locutor, con un inflador de bicicleta que hacía de micrófono. Creo que le cayó simpático a Lucardi que un chico de 13 años le pidiera una oportunidad.Él era un laburante en ese momento, cargaba los equipos, hacía amplificaciones, y me dijo: mirá, te voy a decir qué necesito, vos me decís qué necesitas vos, a ver si nos podemos ayudar". Me citó para unos días después y cuando lo vi, me dijo:"mirá yo necesito acá alguien que venda publicidad porque la difusora necesita eso no hay nadie que lo haga". Cuando le insistí en que yo quería ser locutor, me dijo:"bueno, vamos a hacer una cosa: a veces hay horarios en los cuales yo te voy a dejar practicar para que hagas locución en una cabina (una cabinita que había atrás) y el resto del tiempo te voy a ir preparando para que seas un ayudante, para conectar un amplificador, las bocinas, los parlantes, cómo se conecta un micrófono, un parlante, hasta donde podes darle potencia."La verdad es que terminé aprendiendo de todo: fui ayudante de él en las amplificaciones, en las fiestas que él armaba en el Club Neptunia. Y cuando se armaban algún baile los viernes a la noche en verano, con los chicos de la secundaria, recuerdo que hablé con mi papá (Isaac) porque yo era muy chico. La verdad es que trabajar en las amplificaciones, en horarios nocturnos; el mejor horario que podías hacer, era si te tocaba la amplificación de un partido de básquet en Racing o en Central, pero mis amigos estaban jugando, yo estaba todo el día encerrado en la amplificación, o si te tocaba la amplificación de un baile a la noche. Por eso hablé con mi papá y me dijo: "está bien, yo confío en vos Y bueno, así me hice ayudante de Lucardi.Y también salí de vendedor, de valijero digamos, de publicidad. Recuerdo eso como una de las cosas que me marcaron, te imaginas que yo terminé siendo publicista, en Bs. Aires, manejando grandes marcas, carteras, pero empecé en la difusora, creo que tuve un gran aprendizaje. En realidad no tenía alternativa, porque si yo no hacía eso, sentía que no iba a poder jugar con el micrófono o a ser locutor en la cabida la de la difusora Grecco.¡Pero aprendí tanto recorriendo la Urquiza y la 25! ganarme un rato con el micrófono en la cabina, ir negocio por negocio, tan chico yo, para mí era vencer la timidez, la vergüenza, pero me fue muy útil; aprendí a bancarme todo los no que fuera suficiente y no rendirme: primer aprendizaje que me sirvió hasta hoy". Mario se incorporó luego a LT41, e incursionó en otros medios locales. En Paraná fue Director de Canal 9 TVER; luego siguió su carrera en diversos medios de Buenos Aires. Pero, más allá de la locución, su juvenil experiencia en la venta de publicidad para la difusora le hizo encaminarse por ese rumbo.Y así fundó una exitosa agencia publicitaria. Dentro de su importante cartera, fue durante 15 años promotor de la Feria del Libro en Buenos Aires. Ha publicado varios libros, engríe ellos, Sueños Realizados y Sentido de Realidad; actualmente conduce un conocido programa nocturno en canal 26: Sobre la Vida y los sueños.ETAPA FINALContra lo que muchos suponían, la puesta en el aire de la radio local LT41, lejos estuvo de provocar la desaparición a corto plazo de la difusora. A diferencia de otras ciudades, en las que desaparecieron más rápidamente por cuanto sus mismos dueños habían accedido a las nuevas emisoras.El gran empeño de Lucardi mientras la salud se lo permitió y luego el ahínco de su grupo de colaboradores, explica en parte esa supervivencia. Es cierto que la cartera de publicidad se iba reduciendo. Pero la subsistencia del sistema productor-locutor y el esfuerzo individual de algunos -como el caso recordado de Mario Javier Vaena- hacían más lento ese proceso irreversible.Lo mismo ocurría con la red de parlantes que se iba reduciendo. Pero el espíritu de lucha de aquel grupo hacía que algunas bocinas desocupadas se afectaran al servicio paralelo de amplificaciones, dentro y fuera de la ciudad, lo que ayudó temporariamente a la subsistencia de la empresa. Pero esto no duró mucho: las clásicas bocinas cónicas se hicieron inútiles ante la aparición parlantes mas modernos. En parte, la declinación se morigeraba por las nuevas actividades, como los bailes estudiantiles y otras iniciativas de Alfredo. El declive final empieza a gestarse a fines de la década del 80.Guillermo Giménez nos aportó un certero diagnóstico al respecto: "Lo que no hizo LT41, lo hicieron mucho después las emisoras FM. Algunas de ellas tenían sólo una cobertura barrial y su multiplicación por distintos sectores de la ciudad vino a suplir la función de los parlantes". Síntoma de ello, era que los mismos vecinos que antes llamaban al 1299 para avisar que tal parlante estaba mudo, ahora llamaban al 2488 para quejarse de que estaba muy alto su sonido: empezaban a molestar. A ello se adiciona el agravamiento de la salud de Alfredo, cuyo ímpetu había sido el motor de esa sobrevida.A inicios de los años 90 la difusora era apenas la sombra de lo que había sido. Casi todas las de la Provincia habían desaparecido por las razones arriba apuntadas, salvo la de Cossani en C. del Uruguay. Pero ahora sí; el final estaba a la vuelta de la esquina y sin embargo, la desvencijada empresa continuaba luchando por subsistir.En la última camada de colaboradores ya con el final a la vista, se incorporó su hija, Mariela Lucardi, hoy abogada y ella nos cuenta: "En la última etapa de la difusora lo acompañé mucho a mi padres, yo era adolescente, siempre me gustó mucho la locución y la radio, por lo que me asignó el horario de la tarde para encargarme de la operación de la difusora, prendía los equipos, había que esperar a que entraran en calor, pasaba música en los discos de vinilo (recuerdo que me pedía que pasara música de todo tipo -hoy la sigo escuchando- y no sólo la que estaba de moda), luego comenzaron a aparecer los primeros CD, informaba la hora, datos de interés y pasaba algún aviso publicitario, para mi era muy divertido y siempre en la cabina me acompañaba alguna amiga. Por aquellos años me gustaba escribir poesía y papi también era muy bueno para la escritura, por lo que me ayudaba a grabarlas con música de fondo en cassettes. También de la última etapa, recuerdo a María Rosa, quién trabajó allí y hoy se ocupa de producción en Radio Nacional. Habiendo pasado tanto tiempo, siempre me pregunto por qué no seguí ese camino y no estudié algo relacionado a los medios de comunicación, que fue lo que siempre me gustó. Estudié Derecho, trabajé unos años en la profesión pero dejé de hacerlo. Quiero retomar aquel camino que una vez inicié con mi papá; es cuestión de decidirme a hacerlo, Dios quiera algún día lo pueda concretar!"
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios




