Pequeño manual ilustrado del votante indeciso
Falta poco para la elección y un alto porcentaje aún deshoja la margarita. Por eso, hoy nos dirigimos a los indecisos con el sano propósito de orientarlos para el momento de elegir.
CÓMO SE LLEGA
No les vamos a sugerir tal candidato o partido, pero les marcaremos algunos aspectos a cuidar, para escoger mejor sin arrepentirse mañana.
Lo primero a analizar de cada postulante, es cómo llegó a la candidatura. Dado que esta vez, sólo un partido hizo internas -la forma normal de selección- no centramos exclusivamente en ello la evaluación, por cuanto el adelanto imprevisto afectó a todos en sus procesos internos.
Pero sí podemos distinguir entre quien llegó por acuerdo general de su partido en base a méritos y el que se subió a la lista por imposición, presión, canje, órdenes de arriba u otras componendas espurias, a espaldas de los afiliados.
También resulta útil saber lo que el candidato ha hecho para su comunidad, sea personalmente o a través de instituciones. Si nunca aportó nada y de golpe se lanza a la política, seguro que lo hace procurando mejorar sus ingresos: desconfíe.
ANTECEDENTES “LABORALES”
Otro aspecto a tener en cuenta son sus antecedentes laborales. Por ejemplo, si nunca trabajó pero vive relativamente bien y se muestra como un apasionado de la política, lo más probable es que en realidad sea un apasionado del presupuesto ¡luz amarilla!
Hay que tener cuidado con los que se pasan décadas enteras rotando en distintos cargos públicos electivos. Son los profesionales de la política, lo cual en principio no está mal y en muchos países tienen su prestigio.
Pero por acá, son ellos generalmente quienes inventan todas las artimañas, taponan o ahuyentan a nuevos dirigentes y terminan desprestigiando a esa actividad. En general, no son recomendables.
Otros se alternan en los cargos electivos y aunque no se eternizan en ellos, mechan los períodos de descanso con jugosas asesorías, ñocados, fundaciones truchas, puestos cómodos y rentables -siempre a cargo del erario- hasta volver a embocar algo: ¡Cuidado!
EN LA CAMPAÑA
Conviene observarlos en la campaña. Poner atención en los que no aparecen, pasan de largo, no se muestran. Seguramente allí están los que entraron por la ventana. Son especialmente descartables.
Otros por el contrario, son muy mediáticos pero hay que analizar sus mensajes. Si usted escucha a alguien que insume la mitad del reportaje para explicar sus piruetas y borocoteadas… hummm ¡aléjese de esa fuente!
Si escucha otro que aún sin cambiar de partido, no resiste archivos porque en cada ocasión opina diferente, tampoco deberá ser merecedor de su confianza.
LA PROPAGANDA
Otro punto de evaluación es el modo en que hace la publicidad. Dado que la financiación de la política no tiene mayor control, es común que quien está en el gobierno disponga de abundantes recursos, a diferencia de la oposición. Pero ojo, haga memoria: trate de recordar qué disponibilidad propagandística tenía el actual opositor, cuando estuvo a su vez en el gobierno. Encontrará notables coincidencias. Aparte de ello, siempre será preferible el partido que hace una campaña mesurada e ingeniosa y no las pegatinas o pinturas, propias del pasado, enchastrando propiedades privadas y bienes públicos. Ah! y no se quede quieto mucho rato: le pueden zampar un afiche en la espalda.
PICOS DE ORO
Escúchelos hablar pero no se encandile con los picos de oro, que abundan. Haga esta prueba: si después de una larga perorata, a usted no le quedó nada en limpio, busque por otro lado. Obsérvelos en los debates, aunque primero, vea si debaten. Quien no se ajusta a los tiempos, las reglas e interrumpe a los otros, no será el más confiable.
Si en sus discursos predomina el ataque o la agresión y escasean las propuestas, tome distancia. En un nivel menos grave está el que hace promesas pero no dice cómo las va a solventar. Conviene controlar cuántas veces dicen la palabra “pueblo”. Quienes la repiten cada tres renglones, son sospechosos. Algo parecido ocurre con la palabra democracia, los que abusan de ella son generalmente los que más daño le hacen. En cambio, si les oye hablar de república, el panorama puede ser alentador.
Preste atención: si el mensaje apunta siempre más al pasado que al futuro,
tampoco será buena seña.
LO PERSONAL, A VECES
Hay aspectos del candidato que en principio no debiéramos focalizar. Por ejemplo, su vestimenta. Sin embargo, algunos contrastes llaman la atención: si usted a la noche lo ve por TV, de traje y corbata, al candidato que por la tarde recorrió un merendero en alpargatas, no le sonará muy
sincero.
La vida privada debe quedar al margen, pero no del todo: si el candidato ha tapizado la ciudad de cheques sin fondos, tiene juicios por alimentos, no paga los impuestos y se cuelga de la luz, bueno, bueno….
Si ya cumple alguna función, analice quiénes lo acompañan. Si tiene ubicada toda su familia pastando en el generoso alfalfar del presupuesto, no espere que después reparta mucho. Algunos ex políticos que han pasado a desempeñarse en la justicia, mantienen por inercia esa solidaridad familiar ¡Es tan pegadiza!
SALTOS ORNAMENTALES
Con respecto a los candidatos reclutados en la farándula o el deporte, no hay por qué descartarlos. Analice cada caso: es posible que hayan tenido participación en algún partido y que su ingreso a la política sea beneficioso.
En cambio, quienes saltan de la farándula a las candidaturas en forma sorpresiva, seguramente harán el mismo papel, sólo que con un cambio de escenario.
Por último, lo principal; el candidato debe demostrar tres cosas: honestidad, credibilidad e idoneidad.
¡ÁNIMO!
Es posible que ahora el lector esté como al principio -o peor- y piense votar en blanco. No lo haga. Y medite hasta qué punto la degradación de la política, la precarización institucional y la desilusión ciudadana, no se deben precisamente a la indiferencia con que votamos (sobre todo, los jóvenes).
Pero la única arma es el voto. Sea exigente y frente a los malos políticos; propóngase llegar a la tolerancia cero. Somos el único país que en 25 años ha retrocedido a un desnivel alarmante, porque venimos seleccionando a la inversa. ¡Hay que empezar a exigir!
Hasta el domingo. Si Dios quiere
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