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Pereyra, presidente de la JCI: "Una de nuestras prioridades es conectar las instituciones locales"

Gualeguaychú cuenta con la única Cámara Junior Internacional (JCI) de la provincia. ¿Qué moviliza a esta formación juvenil de voluntarios? Su actual presidente, Cristian Pereyra, se lo explicó a El Día.

Por Marcelo Lorenzo

“Es un espacio de formación para jóvenes, que trabajan en proyectos que impactan en la sociedad, a fin de dar soluciones a las diferentes necesidades que se van detectando. Los proyectos son realizados por distintos miembros de la organización. Pero al mismo tiempo, lo que buscamos es conectar instituciones, queremos trabajar con todas ellas”.

Así sintetizó el propósito de la Cámara Junior Internacional (JCI) Cristian Pereyra, presidente de la organización local, con conexión internacional, que reúne aquí a 35 jóvenes en torno a un programa de autoformación en liderazgo, los cuales quieren contribuir al desarrollo de la ciudad.

Pereyra, quien habló con este diario sobre el tema, acaba de recibir un premio como miembro más sobresaliente de la JCI del país, otorgado en la Conferencia de las Américas que realizó la organización internacional en Mendoza, donde también recibió una distinción Katia Korell, otra integrante de la Cámara Junior local.

El entrevistado, de 26 años, es Técnico en Informática egresado de la Escuela Técnica Nº2, trabajó durante un tiempo en el diario El Día, está en la última fase de la carrera de Ggestión Administrativa Informatizada, y se desempeña actualmente como asesor comercial en la empresa BePros, que comercializa los productos del Grupo Sancor Seguros.

- ¿Qué es en esencia la JCI?

Cristian Pereyra:- Es una red internacional de jóvenes voluntarios de entre 18 y 40 años, que tiene la idea de que hay mejorar todo el tiempo para luego lograr cambios positivos en la sociedad. Es decir, partimos del supuesto de que si se quieren producir transformaciones, primero hay que empezar con uno mismo. Y además que lo que emprendamos debemos hacerlo juntos, en equipo.

-¿En cuántos países está la organización?

- Estamos hablando de unos 110 países y en más de 5.000 ciudades. La misión de la organización es ofrecer oportunidad de desarrollo para los jóvenes con vistas a lograr cambios positivos. Yo digo que es una visión muy abarcativa, porque esas oportunidades las encuentran desarrollando los proyectos de la organización. Y esos proyectos pueden ser de naturaleza muy diferente: educativos, sociales o institucionales. Porque los proyectos se inician en base a una necesidad que se detecta en la comunidad donde se trabaja.

- Cuando ustedes hablan de producir cambios positivos, ¿a qué se refieren?

- Pues mirando los 17 objetivos de desarrollo sostenible que postula la ONU, de la cual la JCI es un aliado estratégico, aparecen cuestiones ligadas al fin de la pobreza; objetivos de salud y bienestar; igualdad de género; educación de calidad; agua limpia y saneamiento; trabajo decente y crecimiento económico, entre otros. Y hay un aspecto en el que está trabajando fuerte la JCI que consiste en producir alianzas para lograr objetivos. Nosotros tenemos como premisa que no podemos trabajar solos. Por eso encaramos proyectos con instituciones locales, con el gobierno de turno, con los tres sectores de la sociedad (empresas, Estado, ONGs).

- ¿Cuál es la historia de la institución?

- La primera organización en el mundo arrancó en 1915 en Estados Unidos. Y en 1944 se funda la Cámara Junior Internacional. Al poco tiempo, en 1947, se instala la JCI en Argentina, en la ciudad de Rosario. Desde entonces se viene trabajando ininterrumpidamente en el territorio nacional. En el país hay actualmente 10 sedes activas. Una de ellas es la de Gualeguaychú, que es la única en Entre Ríos. Nosotros trabajamos alineados con lo que es JCI Argentina y JCI mundo. Aunque no perseguimos fines de lucro, contamos con una estructura donde hay un secretario, un tesorero y demás. En Gualeguaychú esta sociedad civil empezó en 2008, con el apoyo de la Corporación del Desarrollo (CoDeGu).

PENSANDO EN UNO

MISMO Y EN LOS DEMÁS

-¿Quiénes pueden ingresar a esta asociación de voluntarios?

- La única condición es que sea un joven de entre 18 y 40 años. Porque nosotros no hacemos distinción de banderas políticas, religiosas, étnicas ni de ningún tipo. Lo que sí decimos es que JCI es para todos, pero no para cualquiera, en el sentido de que quien se queda en la organización suele reunir un perfil particular. Es gente que tiene ganas de mejorar individualmente y al mismo tiempo tiene una conciencia social importante. Lo que te da esta organización es la posibilidad de hacer cosas buenas por Gualeguaychú, en un sentido bien concreto, y mientras estás haciendo eso estar creciendo humana y profesionalmente, incorporando nuevas habilidades y ampliando horizontes. Nosotros tenemos una reunión semanal donde hacemos una puesta en común sobre el estado de cada proyecto, cada uno de los cuales tiene su director y su grupo de trabajo. Pero durante la semana se van dando reuniones más pequeñas de seguimiento los temas en los que se trabaja. Además, cada cierto tiempo tenemos jornadas con capacitadores en diferentes aspectos y temas. Respecto a los integrantes de la JCI Gualeguaychú, la mayoría estudiamos y trabajamos, y tenemos perfiles diversos: empleados, profesionales, emprendedores, operarios, etc.

-¿Qué emprendimientos han impulsado?

- Hay dos enfoques: uno personal y otro social. En principio JCI busca formar personas, para que éstas luego sean proactivas socialmente. Nosotros tenemos gente que se ha formado en la institución que luego han creado empresas en la ciudad, donde dan trabajo. Ahí hay un impacto social. En perspectiva, por tanto, se puede decir que esta es una “escuela” donde se forman jóvenes para asumir responsabilidades y para adquirir habilidades relacionadas, por ejemplo, con el trabajo en equipo. Después está el hacer social concreto de la institución, que va por múltiples caminos. Desde hace tiempo venimos trabajando con un programa que se llama “Aprendiendo a debatir”, que surgió ante el diagnóstico de que muchos jóvenes tienen dificultades para hablar en público, para usar el lenguaje en un contexto de intercambio de pareceres. Se dan, en este sentido, herramientas de oratoria, una capacitación que cada vez cosecha más adhesiones. Las capacitaciones anuales van dirigidas a los alumnos del último año de los colegios secundarios de la ciudad. Esto culmina con un intercolegial de oratoria y debate. Otro proyecto de la JCI fue el “Club de la leche” que se instrumentó durante un tiempo con ocasión de las grandes crisis económicas. De esta manera se recolectaba la leche para abastecer a merenderos, por ejemplo. Además se han hecho capacitaciones abiertas a la comunidad. Hemos venido utilizado el programa de formación de líderes, con la intención de que quienes pretendan emprender proyectos lo hagan con algunas estrategias.

- ¿Cómo operan internamente? ¿Qué estrategia siguen para accionar?

- Nosotros tenemos un marco de acción para los proyectos. Y ese marco nos dice que cuando se detecta una necesidad hay que poner manos a la obra tratando de darle una solución que atienda a la sostenibilidad. Es decir, una vez que el proyecto madura, se puede sostener por sí solo, entonces JCI se corre. Para que esto sea posible es clave una cosa: hay que trabajar en alianza con otros actores sociales. Nosotros queremos hacer cosas donde intervengan tanto el gobierno local como las entidades intermedias de la ciudad, las empresas y los organismos oficiales de otras jurisdicciones. Esa es nuestra filosofía. Así, este año estamos trabajando en un programa que se llama “Impactando unidos”, donde conectamos institutos de formación docente con necesidades educativas reales. La idea es que los futuros profesores, que están por egresar, hagan sus primeras prácticas en lugares donde se necesita apoyo escolar, en salitas y CAPs de la ciudad. Esto ya está en curso. Hay otro programa que se llama “Sembrando futuro”, que trabaja con los colegios primarios, y que nosotros hemos empezado en la zona rural. Llevamos allí, por ejemplo, un modelo de huerta y a la vez talleres de alimentación saludable. Este proyecto lo hacemos en conjunto con la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER). Tenemos otro grupo que trabaja en Emprendedorismo, donde se les dan nociones a chicos de secundario sobre qué es emprender y cómo se trabaja. La idea es que esos chicos se vinculen luego con el Club de Emprendedores que funciona en el Parque Industrial Gualeguaychú -PIG- (...) Nosotros siempre decimos que están los que se quejan y los que hacen. Nosotros queremos estar entre los segundos, entre los que hacen.

NO ENAMORARSE DEL CARGO

- ¿Por qué es importante el liderazgo? ¿Por qué JCI hace foco en este punto?

- La JCI está pensada como una escuela de liderazgo. A nosotros, por caso, nos dicen que tenemos un año para desarrollar una oportunidad. En mi caso, fui director de Recursos Humanos a nivel Gualeguaychú. Luego me postulé para otra tarea. Este año soy presidente, pero ya sé que el año que viene no seguiré en este puesto. Es decir, de esta manera te vas formando en la idea de que lo importante es que la institución siga viva, independientemente de las personas que vayan pasando. De lo que se trata es de velar por la misión institucional, sabiendo que ocupar cargos directos es algo circunstancial. Esto disciplina los egos y te aleja de cualquier intento de querer perpetuarte en la conducción, un mal cultural que existe en la Argentina. A nosotros se nos inculca la idea de que esto es por un tiempo y hay que asegurar la renovación dirigencial, de tal forma que como líderes tenemos que enseñar a otros sobre lo que sabemos, para entregar luego la posta. Esto vale para las instituciones intermedias, empresas y gobiernos. En el fondo, esta filosofía parte del diagnostico de que hay que garantizar la sostenibilidad institucional (...) Por lo demás, los que ingresan a JCI no reciben remuneración alguna. En este sentido es un gran desafío liderar a jóvenes que no cobran por trabajar, manteniendo en alto la motivación institucional.

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