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Pese al aislamiento, la actividad del campo no se detiene: la producción en primera persona 

El sector, uno de los denominados esenciales, trabaja  en  la cosecha de maíz, la trilla de los primeros lotes de soja y está en plena vacunación contra la fiebre aftosa. Los tambos siguen con su labor diaria al igual que los campos con ganadería de carne. La historia de dos familias que con los cuidados pertinentes trabajan tierra adentro.

Por Fabián Miró

A las vacas hay que ordeñarlas, darles de comer y vacunarlas; hay que trabajar la tierra para sembrar, levantar la cosecha de maíz y la de soja, alimentar a los pollos en las granjas avícolas, también a las cría de cerdos; hay que elaborar alimento balanceado y arroz; y hay que recibir el grano que se cosecha en las plantas de acopio.

El campo entrerriano es un sector muy dinámico y amplio dónde, además de las economías tradicionales como ganadería y agricultura, sobresalen las regionales como citricultura, de la cual dependen unas 50.000 personas, avicultura, apicultura, forestación y otras. El sector genera mano de obra genuina, no solo en el campo, también en las plantas fabriles con el acopio de cereal, faena de aves, cerdos y vacunos, en la zafra de cítricos, arándanos, pequeños emprendimientos de nuez pecán, en darle valor agregado a la leche. Además del transporte para todos los rubros mencionados, que va a tener una mayor demanda en los próximos días dado que se avecina la cosecha de la soja.

Los Angeramo

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José Angeramo es un jóven Ingeniero Agrónomo que trabaja con su padre y hermano en una explotación familiar que es muy diversa. Se trata de Cabaña “La Filomena”, ubicada en la zona rural de Palavecino.

El productor cuenta que el trabajo consta de la elaboración de dulce de leche de cabra, que se puede stockear un tiempo considerable, más la cosecha de miel y el seguimiento de las colmenas, además de las vacunaciones y desparasitaciones de los animales, el destete de terneros y el cuidado de ganado caprino. “El campo sigue y los animales obviamente no entienden nada de esto, por eso el campo se mantiene firme todos los díasproduciendo”, destacó José.

En cuanto a los cuidados, señaló que “usamos guantes y barbijo. Uno de nosotros se queda en el campo en forma permanente, mientras que otros vamos y venimos pero sin tener contacto con la gente. Regresamos a casa a dormir y al otro día volvemos a trabajar”.

Los Fiorini

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La familia vive en Costa Uruguay Sur, está compuesta por Oreste Fiorini, Marita Martiarena y sus hijos Ismael y Jacqueline que, como tantas otras, continúan con sus labores diarias “tomando las medidas de seguridad por la pandemia, por ejemplo a una persona que trabaja con nosotros le dimos permiso para que se quede en su casa del pueblo mientras dure la cuarentena”.

“Si bien es poca la gente que anda tierra adentro, mantenemos una distancia prudente con los que llegan a hacer alguna consulta o por un trabajo específico”, cuenta Oreste, que agrega que “en el campo seguimos con las labores diarias y algunos trabajos de agricultura que salen en campos cercanos, como siembra de avena, y después lo de siempre: atender los animales, arreglar algún fierro o alambrado y mantener la huerta en la quinta que tenemos hace años.

Dice que no tiene problemas con el abastecimiento de alimentos, debido a que siempre hacen una compra importante de productos. “Compramos por packs y de esa manera evitamos viajar a la ciudad. Por otra parte consumimos productos de la huerta familiar todo el año, tenemos leche de las vacas que ordeñamos y productos lácteos que nosotros mismos elaboramos”, señala.

En su zona se está terminando de levantar el maíz de primera, mientras que otros están picando sorgo para hacer forraje. En su mayoría, se trata de gente que es propietaria de su maquinaria, y algunos casos que trabajan para empresas agropecuarias.

En cuanto a la soja, Oreste comenta que “algunos lotes se están levantando; en tanto que el grueso comenzará a trillarse en los próximos días, con un incremento importante en la circulación de maquinarias agrícolas con sus operarios y transporte, para llevar la cosecha a los centros de acopio, distribución y puerto”.

La Hacienda

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El movimiento es normal y se puede vender gordo, categoría que va directo a faena y que se puede comercializar sin vacunación, teniendo en cuenta que se está en plena campaña contra la fiebre aftosa.

Para vender y comprar invernada, ambas partes tienen que tener el campo vacunado. En cuanto a la parte comercial no hay restricciones, pudiendo circular libremente los camiones con hacienda. En cuanto a los precios, la invernada, machos de entre 180 y 210 kilos, se manejan valores que oscilan en los 100 pesos. “Los precios son los mismos que se dieron en los últimos remates antes de la cuarentena, señala Atilio Solís, martillero de la Consignataria del Sur.

En el mismo kilaje, la hembra se vende entre los 90 y 95 pesos, en tanto que el macho - entre 300 y 320 kilos- se comercializa también en los 90 y 95 pesos. Las vaquillonas con garantía de preñez, que en los remates ferias se comercializaban entre 38.000 y 45.000 pesos, pueden llegar a sufrir una baja en los valores.

Por la cuarentena, todas las operaciones y trámites se realizan de manera online, al igual que en la mayoría de las administraciones agropecuarias.

Hasta acá para el papel

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Mercado de Liniers

En las primeras dos semanas de comercialización de marzo ingresaron en Liniers 38 mil cabezas, mientras que entre el 16 y el 27 los arribos rozaron las 55 mil.

A los mayores ingresos, se sumó la menor demanda de carne, producto de la cuarentena obligatoria dictada por el Gobierno.

Los precios

El Índice General de Precios de Liniers pasó de $94,50 el 13 de marzo, a $83,50 el viernes 27. Se trata de una caída del 12% (6% para los novillos; 3% para novillitos y vaquillonas; y 15% en el caso de las vacas).

Casi toda la baja se dio la semana pasada, ya que en ésta las pérdidas fueron apenas del 1% para novillos y novillitos, y del 2% para las vacas, mientras que las vaquillonas cayeron apenas medio punto.

Panorama agropecuario

El inicio de la cosecha de soja se presenta bajo un escenario con serias complicaciones, resaltó el Sistema de Información de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos (SIBER).

El informe semanal señala que durante el periodo crítico de la oleaginosa tuvo un fuerte déficit hídrico que redujo el potencial de rendimiento; y que la buena cosecha de Brasil generó una caída en el precio internacional, lo cual trae aparejado que se eleve el rendimiento de indiferencia (los kg/ha que el productor argentino debe obtener para cubrir los costos). A este hecho hay que agregarle una actualización en las tarifas de los fletes. Afortunadamente, en los últimos días el precio de la oleaginosa se ha recuperado levemente.

El SIBER indica que el impacto de la pandemia del coronavirus en la economía mundial ha generado una importante convulsión en los mercados. Dentro de este complicado contexto, para el caso de la soja de primera, el productor requiere para cubrir los costos de labores, insumos, cosecha, comercialización y arrendamiento (si corresponde) de:

.- Zona Norte 1.930 kg/ha (campo propio) y 2.430 (campo arrendado)

.- Zona Oeste 1.810 kg/ha (campo propio) y 2.610 kg/ha (campo arrendado)

.- Zona Este 1.960 kg/ha (campo propio) y 2.460 kg/ha (campo arrendado)

.- Zona Sur 1.880 kg/ha (campo propio) y 2.680 kg/ha (campo arrendado)

En el caso de la soja de segunda, según indica el SIBER, los kilogramos requeridos para cubrir los costos por zona son:

.- Zona Norte 1.470 kg/ha (campo propio) y 1.770 kg/ha (campo arrendado)

.- Zona Oeste 1.380 kg/ha (campo propio) y 1.880 kg/ha (campo arrendado)

.- Zona Este 1.570 kg/ha (campo propio) y 1.870 kg/ha (campo arrendado)

.- Zona Sur 1.430 kg/ha (campo propio) y 1.930 kg/ha (campo arrendado)

En soja de primera solamente en campo propio se proyecta un margen bruto favorable. Bajo el sistema con arriendo los márgenes son negativos. En el caso de la soja de segunda solamente es positivo exclusivamente en la zona Oeste y en el resto de las situaciones se vuelve negativo.

Finalmente, el SIBER agrega que, los números que aquí se presentan no incluyen el costo de: el impuesto inmobiliario rural, impuesto automotor, IVA, ingresos brutos y ganancia.

Maiz

El rendimiento promedio provincial se ubica en 6.500 kg/ha, con respecto al ciclo anterior se observa una disminución del 19 % (1.507 kg/ha), mientras que en relación al promedio del último lustro la merma es del 3 % (219 kg/ha).

EL SIBER menciona que aproximadamente 30.000 ha fueron destinadas a consumo animal en forma de silo planta entera o bien como grano húmedo, por lo tanto el área cosechada para grano comercial se ubica en 352.800 ha.

A partir de estas variables, se proyecta una producción de maíz de primera de 2.293.000 toneladas (t), esto representaría una caída interanual del 3 % (67.600 t).

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