Piaggio: “siempre tuve en la cabeza el formato de una familia humilde”
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ElDía visitó a Martín Piaggio y su familia para conocer a la persona detrás del candidato. Padre de dos hijos, esposo y pilar de la familia se muestra relajado y buen anfitrión. Recordó su época de estudiante, sus raíces y destacó la humildad y el esfuerzo de sus padres. Mónica Farabello Esteban Martín Piaggio es el candidato a Intendente por el Frente para la Victoria. Es conocido en la ciudad por su trabajo en el área de la Salud Municipal y su participación en el carnaval del País.ElDía visitará a los cinco candidatos a Intendente para conocer su forma de vivir, su infancia, su adolescencia y su familia.El primero en recibirnos es Martín Piaggio, quien abre las puertas de su casa dispuesto a contarnos su historia. Tiene 37 años, es médico cirujano y también realizó una segunda especialización en coloproctología. Fue medalla de oro en la Universidad, abanderado en la primaria, llevó la bandera de Entre Ríos en la secundaria y actualmente continúa estudiando su segunda carrera: abogacía. ¿Sos oriundo de Gualeguaychú?- Nací circunstancialmente en La Plata. Toda mi familia y mis viejos son de Gualeguaychú. Ellos se fueron a estudiar y a trabajar a La Plata, entonces los hermanos nacimos mientas ellos estaban viviendo en La Plata.Laburando y estudiando: mi viejo laburó muchos años y después hizo la carrera de ingeniería. Después nos volvimos todos juntos para Gualeguaychú. Mi vieja laburó primero y después estudió Derecho. Es abogada y trabajó muchos años en el Poder Judicial.¿Dónde pasaste los años de la escuela primaria?-Toda la primaria la hice en la Escuela Matheu y la secundaria en el Colegio Nacional. A los 17 años me fui para La Plata otra vez para empezar la carrera de Medicina en la Universidad Nacional de La Plata. Hice en siete años la carrera que dura exactamente ese tiempo. Me recibí a los 22 o 23 años y ahí comencé la residencia en el Hospital San Martín y comencé mi especialización en cirugía general.Hice cuatro años de residencia y después hice otro año más como Jefe de Residentes. Luego me fui un tiempo a vivir a Sao Pablo, Brasil, e hice otra especialidad más: dentro de la cirugía elegí una rama que hace cirugía del intestino grueso que se llama coloproctología. Tengo esas dos especialidades.Tuve que estudiar bastante el portugués. Cuando volví estuve un tiempo más trabajando en el Hospital San Martín de La Plata y en el Hospital Británico de Buenos Aires, hasta que tomé la decisión en mayo del año 2008 de venirme para Gualeguaychú. ¿Siempre estuvo la idea de volver a la ciudad?-Siempre la idea fue volverme a mi ciudad. Yo estaba en pareja y ya teníamos la idea de empezar a tener gurises. Tuvimos nuestro tiempo para poder decidirlo porque mi mujer es de La Plata y también es médica. Con ella nos conocimos en el Hospital donde hicimos la residencia.Con la expectativa de vivir mucho más tranquilos, de poder criar nuestros gurises acá, nos vinimos y no me arrepiento nunca de la decisión que tomamos. ¿Cuándo surge la posibilidad concreta de regresar y sumarte a la gestión municipal?-Ya tenía la oferta para sumarme a la gestión de Bahillo en el año 2008. En el mismo momento estaba empezando a hacer una maestría en Salud Pública en la UBA. Yo había sido medalla de Oro en la Universidad Nacional de La Plata y eso me facultaba a hacer diferentes posgrados en otras Universidades Nacionales. Así me salió la oportunidad de irme a Brasil. También se me abrió la puerta para la maestría en la UBA. Venía de dos especialidades muy técnicas y comienzo con una visión mucho más comunitaria de la salud. Ahí me vengo para Gualeguaychú: termino la maestría en Salud Pública y comienzo con el trabajo de los Centros de Salud. En seguida nació Bautista y a los dos años nació Guillermina. ¿Militabas cuando cursabas en la Facultad?-Hice una militancia universitaria bastante importante. Participaba dentro del grupo de los fundadores de una ONG que trabajó muchos años en la ciudad. Se llamaba "Movimiento Social Vuelo Golondrina", era una ONG que laburaba socialmente con la gente, desarrollando todo tipo de actividades. Buscábamos un sector de la población como para ayudar y lo vinculábamos con otro sector de la sociedad que pudiera ayudar. Hacíamos colecta de alimentos y llevábamos a un barrio, colecta de medicamentos y le llevábamos a un centro de salud. Colectábamos zapatillas, juntábamos dinero. Hacíamos un trabajo social.Eso es lo que más marcó mi juventud; marcó una impronta. Yo soy un apasionado de la lectura y mi formación es bien social. ¿Qué incidencia tiene en esa conducta tu familia?-Siempre hubo una impronta y una dedicación al estudio y al esfuerzo. Vengo de una familia súper humilde en lo económico. Gracias a Dios pude vivir un enorme ascenso social de la familia en pos del gran sacrificio de mis viejos. Ellos me dejaron la huella marcada del esfuerzo personal.¿Cómo está compuesta tu familia de origen?-Tengo tres hermanas mujeres. Mi vieja es hija de un albañil ciego que trabajaba sin visión. Murió muy jovencito y mi abuela era una costurera. Mi vieja vivía en la ex vía, en calle Sarmiento. Era muy pero muy humilde. Vivía en un ranchito de techo de paja y piso de tierra. Ella se fue con una mano atrás y otra adelante para La Plata junto con mi viejo que eran novios, a pelearla y a laburar.Trabajó en todo tipo de cosas para poder subsistir y empezar a estudiar. Estudió toda una carrera y mi vieja llegó a ser Jueza y Defensora de Pobres y Menores en el Poder Judicial con una trayectoria de más de 30 años.Mi madre es Estela Carlés; ahora es jubilada. Ella me transmitió el paradigma del sacrificio porque arrancó de la extrema pobreza, una familia pobre, humilde y laburadora.Mi viejo fue hijo de un ama de casa y de un carpintero. No le podían pedir nada a nadie; no tenían ayuda de sus padres. Trabajó de cafetero, fue boletero en el hipódromo de La Plata. Después empezó a practicar el oficio y se puso a laburar de albañil. Después trabajó de plomero, gasista y eso lo llevó a que se entusiasmara por todas esas cuestiones y estudió Ingeniería y terminó como Ingeniero. Fue un desarrollo personal impresionante.Toda mi infancia la viví en una familia muy humilde en La Plata, hasta que a mi vieja le salió la posibilidad de entrar a trabajar en Gualeguaychú. Estaba recién recibida de abogada: ahí la familia empezó a tener otra tranquilidad económica.¿Esa historia y esos valores son los que les transmitís a Bautista y a Guillermina?-Trato fundamentalmente de que tengan una vida lo más común. Aunque tengan capacidad de tener todo lo material, vamos siempre más a lo afectivo, a lo espiritual. Tengo una obsesión con eso hacia ellos. No quiero una rueda que nos vaya llevando a otra cosa que no quiero. ¿Hace cuántos años estás junto a tu señora, Emilia?-Nos conocimos en el Hospital porque los dos hacíamos la residencia. Ella es ginecóloga y yo cirujano en el Hospital San Martín. Por unos amigos en común nos conocimos en 2005 y empezamos a formar pareja. Nos conocimos el 19 de noviembre del 2005 y formalizamos como novios en el 2006. Llevamos casi diez años juntos: nos casamos el 12 de noviembre del 2012. Bautista (5 años) ya era nacido y Guillermina (3 años) era recién nacida.¿Te gusta escuchar música o leer?-Es más profundo que un hobbie. Diría que soy obsesivo de la lectura. Toda mi vida fui un autodidacta; tengo una biblioteca gigante y a su vez, siempre tuve bandas de música y percusión. Soy apasionado por el carnaval y es algo que comparto con mi hijo Bautista. En casa todo el día hay música.Mi mujer hacía danzas y también le gusta mucho la música y el carnaval le apasionó desde que lo vio.¿Si sos electo vas a seguir participando del Carnaval?-Sí, voy a seguir. Salvo que viera por cuestiones de tiempo no lo puedo hacer. Obviamente no le voy a poder dedicar el mismo tiempo a los ensayos. Ya se me venía complicando en términos de tiempo con la profesión y con la función pública. Iba a un ensayo sí y a tres no, pero los músicos trabajan bien solos porque venimos juntos desde hace años.Lo único que espero con eso es que no se desvirtúe. La cuestión política no se puede ver para nada empañada por eso. Es una actividad que siempre he hecho desde hace años y para mí es un orgullo.Hay todavía alguien que por ahí te dice "murguero, batuquero, carnavalero", como algo despectivo. Pero ser carnavalero es un orgullo total.Ni siquiera critico a aquel que lo dice como despectivo porque no conocen realmente del tema. Aquel que conoce sabe entender que decir que soy batuquero, para mí es un orgullo. Que me catalogan más de batuquero que de político o de médico, para mí es un halago. Con tantas actividades ¿Seguís estudiando?-En el 2011 arranqué a estudiar Derecho. Estoy terminando tercer año. Me falta un año. Esa carrera depende de la Universidad de Córdoba. Es todo virtual. Presencial tiene un solo día a la semana tres horas. Voy preparando libre las materias. Todo empezó porque me gusta mucho la lectura y leía los libros de mi vieja. Una papá babosoPiaggio no puede ocultar el orgullo que siente por sus hijos. "Bautista es mi clon", dice mientras lo sienta en su falda. Mira las fotos y recuerda que "Bauti tocó para doce mil personas en la fiesta de la reina que se hizo en el Corsódromo. Era un bebito que lo trajeron caminando. Estaba durmiendo en los brazos de mi suegra. Le habían preparado un trajecito por si él quería subir. Se despertó y le pusieron un bombo. 'El loco' tocaba y todos lo miraban a él. Nadie miraba a los músicos ni a la bailarina. También tocó en la carroza de Ará Yeví el primer año vestidito de azul. Después tocó todo de blanco...una pinta el loco", dice con una sonrisa."Guille no se animó a salir. Era muy chiquita pero a ella también le apasiona. A los dos les encanta la música. A Guille le encanta todo lo artístico".
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