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Píccoli: "En el campo hay que diversificar la producción para mantenerse en pié"

El joven productor, Juan Pícolli es nieto e hijo de chacareros. Trabaja el establecimiento familiar en distintas explotaciones, sobresaliendo el de gallinas ponedoras: cuenta con unas mil aves. Produce el alimento y comercializa su producción en Gualeguaychú.

Por Fabián Miró

Hace más de diez años, junto a su familia, inició un nuevo emprendimiento en el campo familiar. Decidieron ingresar en la avicultura con gallinas ponedoras. La idea era la de sumar un rubro más en un campo de 60 hectáreas en la Zona Rural de Costa Uruguay Sur. El establecimiento se encuentra a unos 25 kilómetros de la ciudad. Se llega por caminos de tierra, que en tiempos de lluvias se tornan intransitables, generando una serie de dificultades a la hora de sacar la producción.

Juan Pícolli charló con El Día después de trabajar en la manga con un lote de novillos. La noche le estaba ganando la pulseada a la tarde en un ocaso rojizo con el sol escondiéndose entre los espinillos de un monte cercano. En el galpón de las gallinas con un coro de aves que nunca cesó, el chacarero señaló que trata de hacer “la mayor cantidad de actividades posibles para seguir adelante, dado que no te podes quedar con una sola producción porque no alcanza para vivir y hacer frente a la carga impositiva”.

Uno de los fuertes pasa por trabajar con gallinas ponedoras.” Arrancamos en el 2010 junto a mi viejo. En el principio, como toda iniciativa nueva, nos golpeamos un poco hasta que aprendimos los gajes de una producción, hasta entonces, desconocida para nosotros.”

Contó que trabaja con la raza Hy-Line W-36. “Desde un principio estamos con esta raza. Nos ha ido bien y la mantenemos. Trabajamos en jaula como toda actividad comercial de ponedoras bajo cubierta en un galpón que levantamos para la explotación. Apostamos a un galpón grande con la idea de llenarlo de aves, aunque no logramos nuestro cometido en su totalidad. No se alcanzó a ocupar todo el espacio, pero siempre tuvimos un buen número en producción”.

Destacó que en la mejor época llegó a tener “cuatro mil ejemplares, en tanto que hoy contamos con mil gallinas”.

Señaló que un ejemplar tiene una” vida útil de 36 meses de postura”. Indicó que en los primeros 12 meses el rinde llega al 90 %. Si tenemos-como ahora- mil aves, juntamos 900 huevos por día. En el segundo año desciende. Finalmente, en el tercero, baja a un 50%”.

Dijo que el inicio de un ciclo comienza con la “compra de pollitas recriadas de 100 días y se aguarda entre 6 y 7 semanas hasta que empieza con la postura que generalmente se da entre la semana 17 y 20, en tanto que entre la 21 y la 22 llega al pico de postura con números que oscilan entre el 95 y 97%, cifras altas proporcionadas por aves que son de lo mejor existente en el mercado”. Detalló que el valor de un ejemplar “ronda en los 250 pesos”. I

El clima

Explicó que la “gallina no es como el pollo parrillero al que se lo maneja con temperaturas acorde a lo necesita el ave. La ponedora-destaca-, es más rústica en ese sentido. Está en jaulas, no se amontona como el pollo que se destina a faena para carne. En invierno se bajan las cortinas para mitigar las bajas temperaturas; mientras que en verano se abren y se coloca algún ventilador industrial. Por otra parte, al estar a 50 centímetros del piso reciben mucho más aire en los meses más calientes del año”.

Destacó que durante una semana, generalmente en primavera, se induce a una muda forzada a la gallina para que “haga el cambio del plumaje, lapso durante el cual cesa la producción de huevos y el organismo acumula reservas para afrontar con éxito un nuevo período de postura”. Detalló que como máximo se puede hacer este proceso “dos veces en los 36 meses de postura”.

La alimentación

“El alimento lo preparamos nosotros en el establecimiento. Lleva maíz, un 70%, expeler de soja y algunos componentes más, arrojando como resultado un verdadero huevo de campo”. Acotó que al “producir el alimento abaratamos los costos en un 25% aproximadamente”.

La producción demanda muchas horas de trabajo. Juan arranca a la mañana “verificando que todo esté bien, controlando el agua y el alimento”. A la tarde es tiempo de “recolectar la producción de huevos y alimentar a las gallinas”.

Cabe destacar que todas las tareas las hace en forma manual. “Juntamos los huevos que luego vamos ubicando en los maples para su distribución”.

Mercado local

Señaló que “toda la producción se comercializa en la ciudad de Gualeguaychú, generalmente en verdulerías, despensas y. comercios en general”.

Los costos

“Son altos, porque al alimento, sanidad, mantenimiento de las instalaciones, hay que sumarle el costo del combustible y las roturas que suelen darse en la camioneta por el estado de la red vial. Roturas que cuando llegas al mecánico son más que las que uno pensaba”

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