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Pidieron 12 años para el asesino de Benítez y la defensa busca el exceso de la legítima defensa

Fernando Rubén Da Silva, el joven misionero de 28 años que se encuentra detenido por el crimen de Dionel Benítez, aguardará con prisión preventiva en la Jefatura de Policía hasta el próximo jueves, cuando se conozca el adelanto de veredicto del Tribunal presidido por Arturo Dumón.

Fueron tres las audiencias del juicio que se realizó la semana pasada en los Tribunales de Gualeguaychú contra Fernando Rubén Da Silva, acusado de matar a golpes a su coterráneo Dionel Benítez el pasado 3 de abril en un complejo de cabañas situado en la Calle 2, a metros de la guardería de lanchas en el Camino de la Costa.

El juicio comenzó el lunes, con el tribunal completo y presidido por Arturo Dumón. Da Silva, a diferencia de lo sucedido en la etapa investigativa, declaró y en su relato no quedaron dudas de la materialidad ni de su autoría en el hecho, pero indicó que actuó en defensa propia. Dijo que fue a comer con Benítez y que en un momento de la madrugada se inició una discusión que terminó con la víctima amenazándolo con un cuchillo; y que por miedo, se defendió a golpes.

La teoría podría ser discutida si no se contrapusiera con las pruebas. Da Silva demolió a golpes a Benítez hasta matarlo. Le desfiguró el rostro, le quebró la nariz, el macizo facial, parte del cráneo, le sacó piezas dentales. Incluso, minutos después del crimen, una cámara de seguridad ubicada en el puente Méndez Casariego lo tomó a Da Silva regresando a su casa, caminando muy tranquilo, muy lejos de parecer una persona atemorizada.

Tras su declaración, pasaron ante el Tribunal los policías de la Comisaría Quinta que intervinieron apenas conocido el homicidio, el personal de Investigaciones que explicó cómo llegaron hasta Da Silva, el secuestro de la ropa ensangrentada, y los médicos que lo examinaron por el edema que el acusado presentaba en la mano. El martes declararon los vecinos del lugar que llamaron a la Policía, un amigo de la víctima que dijo que Da Silva era problemático y que ya venía teniendo altercados con Benítez por cuestiones de trabajo. También pasaron a prestar su palabra la esposa e hija del fallecido.

El miércoles se realizaron los alegatos de clausura y la fiscal Martina Cedrés, que imputó a Da Silva de Homicidio Simple, requirió una pena de 12 años de prisión. En tanto, el defensor oficial Pablo Ledesma le solicitó al Tribunal que se tenga presente las figuras de legítima defensa o exceso de la legítima defensa.

El Código Penal en el artículo 34 exime de responsabilidad penal a aquel que actúe en defensa propia o de sus derechos siempre que se reúnan tres circunstancias: agresión ilegítima, necesidad racional del medio empleado para impedirla o repelerla y falta de provocación suficiente por parte del que se defiende. La legítima defensa es una causal de justificación, es decir, elimina la antijuridicidad y por lo tanto, evita que esa conducta sea punible.

El artículo 35 del Código Penal dice: "el que hubiere excedido los límites impuestos por la Ley, por la autoridad o por la necesidad, será castigado con la pena fijada para el delito por culpa o imprudencia". Es decir que, si quien actuó con exceso en la legítima defensa mató, la pena será la del homicidio culposo, 1 a 5 años de prisión.

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