Policías y civiles contra la trata sexual
Actualmente, Argentina es país de destino en trata sexual, más que Brasil y que otros países de la región. Recibe mujeres sometidas desde República Dominicana, Bolivia, Perú, China... Muchas se quedan. Otras, son trianguladas a Europa, especialmente, España e Italia.Por Verónica Toller
Especial para El Día
En esta maraña, hay quienes dan la cara por otros. Mujeres que luchan por las mujeres (y los niños y los hombres). Por ejemplo, Monique Altschul, directora ejecutiva de la ONG Mujeres en Igualdad, fundadora de la Red "No a la trata". O Mercedes Assorati, directora del proyecto de Fortalecimiento Institucional en la Lucha contra la Trata de Personas en la Argentina (Fointra) en la Organización Internacional de Migraciones, investigadora y formadora de agentes en la lucha contra este flagelo.
En nuestra ciudad, dos mujeres también son reconocidas por su persistencia en esta lucha: la doctora María Angélica Pivas y la titular del CEIM, Mevia Carrazza.
Monique Altschul ha señalado recientemente que las víctimas del sometimiento sexual tienen edades cada vez menores. Entre los métodos de sometimiento recordó el maltrato, los golpes, violaciones reiteradas durante largos períodos de tiempo, obligación de consumir drogas, secuestro, aislamiento social.
Como la Swi Migdal, ayer y hoy
María Angélica Pivas recuerda con reconocimiento el valor de Raquel Liberman, la polaca que llegó a Argentina a principios del siglo XX y fue clave su testimonio para desbaratar a una de las redes más grandes e ignominiosas de trata de mujeres en Buenos Aires: la de la Swi Migdal, que operaba en realidad bajo el nombre ficticio y respetado de “Sociedad Israelita de Socorros Mutuos Varsovia”. Raquel fue una inmigrante más que llegó a nuestro país con la ilusión de una vida mejor. Esperaba reunirse con su esposo, pero él murió antes de su arribo. Ella tenía dos hijos. Fueron sus propios cuñado y cuñada quienes la engañaron y forzaron a prostituirse y negar que tenía hijos.
Pero Raquel escapó y denunció. La Swi Migdal llegó a operar con dos mil prostíbulos y más de tres mil mujeres. En septiembre de 1930 fueron procesados 108 socios, lamentablemente liberados un año después. Raquel murió de cáncer a los 35 años. “Pocas cosas han cambiado desde entonces –dice Pivas-. La ruta 14, que atraviesa Entre Ríos, es hoy un corredor libre para el negocio. Urge tomar cartas en este asunto. La prostitución no es el oficio más antiguo del mundo: en realidad, es la esclavitud más antigua del mundo”.
Por eso, Pivas organizó un mes atrás junto a la Policía Departamental una Jornada Regional sobre la Trata de Personas, dirigida a los responsables policiales de Gualeguaychú, Gualeguay, Islas del Ibicuy y Concepción del Uruguay. En los prostíbulos de nuestra provincia, dijo, muchas mujeres son obligadas a drogarse (lo que les vuelve mucho más difícil el abandonar esta actividad), o las hacen embarazar para retenerles a los hijos como coacción.
Desaparición forzada de personas
Para Assorati, en tanto, los secuestros que llevan a cabo las redes de trata son equiparables a la desaparición forzada de personas; son un delito de lesa humanidad que no prescribe y el Estado está obligado a investigar sin límite de tiempo mientras la persona siga desaparecida. En Argentina operan cuatro grandes mafias que comercian entre ellas (venta de mujeres). Existen a su vez subredes que nutren a las grandes redes, y éstas paralelamente tienen contactos internacionales. Córdoba es uno de los focos; se comercian paraguayas y bolivianas, algunas quedan en el país y otras son derivadas al extranjero. En estas mafias están comprometidos como operadores, policías, personal de la Justicia, y como clientes, jueces, políticos, empresarios… Por eso es tan difícil luchar contra las redes.
Las mujeres elegidas son jóvenes (incluso adolescentes) Al volverse viejas son derivadas a prostíbulos de mala muerte en el interior del país. Algunas terminan asesinadas (según Assorati, el promedio de vida de muchas de ellas es 35 años, por asesinatos o por enfermedades como sífilis o VIH).
Wiskerías, prostíbulos y trata
Una cosa es trata de personas. Otra, prostitución y prostíbulos. Pero ambas están íntimamente ligadas. Porque la trata emplea a los prostíbulos como plataforma de “trabajo”.
En nuestro país están prohibidos los prostíbulos. Alfredo Palacios, en el año 1913, sacó una Ley que castiga este crimen, dice la secretaria judicial María Angélica Pivas. Luego, desde 1937, la Ley 12.331 de Profilaxis de Enfermedades Venéreas prohíbe estas casas en su artículo 15. Y la nueva ley de 2008 lo sostiene de nuevo, con mucho más rigor.
Entonces, se habilitan “wiskerías” o casas de tolerancia (¿”tolerancia” de qué?), lugares donde supuestamente los hombres van a tomar un wisky o una copa equis, y las mujeres son “coperas” o alternadoras que sirven copas y entretienen a los clientes. Está prohibido que estas wiskerías tengan habitaciones aledañas (precisamente, para que no haya prostitución). Pero como todas tienen, se las habilita “con habitaciones contiguas para vivienda del encargado”, por ejemplo.
Hipocresía pura.
En Entre Ríos había, a diciembre de 2008, 97 prostíbulos (según los colegas de Diario Uno). La Policía, que cuenta desde hace aproximadamente un año con una repartición especial, la División de Lucha Contra la Trata, que ha solicitado a los municipios que no habiliten nuevos locales. Tanto la División como el pedido vienen de la mano de la nueva Ley Federal Nº 26.334 de Prevención y Sanción de la Trata de Personas y Asistencia a sus víctimas.
La nueva División a cargo del Comisario Principal Victorino Borré envió una nota explícita a todos los intendentes de la provincia, explicándoles cómo opera la trata de personas, qué sucede en muchas de las wiskerías y cómo se debe concientizar a la población respecto del tema. Solamente dos intendentes respondieron. Los demás, mutis por el foro.
De los 97 prostíbulos de la provincia, Chajarí va a la cabeza (15) y Gualeguaychú tiene 7. En el caso de Pueblo Belgrano, es valorable la decisión del anterior Comisionado Bettendorff corroborada por la actual Junta de erradicar prostíbulos de la zona urbana, trasladarlos a descampado y prohibir habilitaciones de nuevas casas. Solo hace falta, eso sí, hacerla cumplir…
Nueva Ley
Con la nueva Ley de Prevención y Sanción de la Trata de Personas y Asistencia a sus Víctimas Nº 26.364/2008, cualquiera puede denunciar. Si alguien ve una menor ejerciendo la prostitución o conoce el dato de una mujer obligada a prostituirse, puede denunciar. Si la prostituta es menor de 18 años, no importa el consentimiento que pueda haber dado: es delito y es trata. Cuando hablamos de mayores, hablamos de explotación, engaño, fraude, alguna situación que haya llevado a esa mujer o a ese hombre a terminar explotado, a ser una víctima.
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