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Por intentar robar un pack de botellas de jugo, pasará un año y medio en la cárcel

Ángel Maximiliano López ya tenía antecedentes. Junto a su pareja, fue quien el año pasado quedó detenido por robar en un kiosco, en un lavadero de ropa y en una fotocopiadora. Se le revocó la prisión condicional que gozaba y ahora permanecerá encerrado hasta febrero de 2021.

En realidad este joven de 23 años recibió una pena de prisión efectiva de 2 meses por el delito de hurto simple en grado de tentativa, por un hecho cometido el 21 de agosto de 2018, cuando fue detenido por el dueño de un complejo de canchas de fútbol 5 de Urquiza al oeste tratándose de llevar un pack de seis botellas de agua saborizada.

Pero López ya tenía una condena de prisión condicional, y como se expresa ante cada sentencia de cumplimiento en suspenso, quien goza del beneficio de la excarcelación no puede cometer delitos por un plazo de 4 años, porque en caso contrario cumplirá la pena impuesta de manera efectiva, más el tiempo que se fije por el nuevo hecho.

Y esto fue lo que ocurrió con López. Se le revocó la condicionalidad de la condena que registraba desde el 19 de junio de 2018 y se le dictó una pena única de 1 año y 6 meses de prisión de cumplimiento efectivo. Por tratarse de un juicio abreviado las partes renunciaron a los plazos de impugnación, la sentencia adquirió firmeza y el lunes se presentó López en los Tribunales para cumplir la pena.

Este joven había sido condenado en junio del año pasado a 1 año y 6 meses de prisión condicional, junto a su pareja Andrea Soledad Visconti, porque fueron imputados de los delitos de robo simple en grado de tentativa, violación de domicilio y hurto agravado por escalamiento (2 hechos). Ellos fueron quienes entre abril y mayo del 2018 protagonizaron varios robos a comercios.

En el primero, ocurrido en la madrugada del 25 de abril, escalaron la vidriera del local “Copy Más”, en Rocamora 131, ingresaron por un ventiluz y se llevaron 10000 pesos que había en un cajón, además de once teléfonos celulares.

Casi un mes después, el 17 de mayo, también durante la madrugada, López ingresó a un kiosco ubicado en la intersección de calles San Martín y Montevideo, previo a cortar el burlete de una ventana de aluminio para sacar el cristal. Él entró al negocio; mientras Visconti esperaba afuera para recibir lo robado. Esa vez intentaron llevarse mercadería, pero no lo lograron porque fueron sorprendidos por el dueño y un vecino que los retuvieron hasta la llegada de la Policía.

Pero esto no fue todo. Después de recibir la libertad mientras se continuaba con estas dos causas, ambos volvieron a delinquir. Entre la noche del 30 y la madrugada del 31 de mayo de 2018, con la misma modalidad que venían utilizando, López trepó una vidriera y se metió por una claraboya a la que se le que se le había quitado el vidrio para sacar hacia el exterior los respiraderos de las máquinas de este lavadero ubicado en calle Maipú 131. Se llevaron ropa de clientes que estaba planchada, lista para ser retirada.

Horas después de conocido el hecho, se detuvo a los jóvenes en la zona del Corsódromo. Al ser requisados se les secuestró la ropa que vestían, que pertenecían a un cliente del lavadero. Cuando la Policía realizó las tareas criminalísticas en el local de fotocopias de calle Rocamora, al que habían ingresado de forma muy similar, obtuvo huellas digitales en uno de los vidrios que sirvieron para cotejarlas con las huellas obtenidas en el lavadero.

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