Por la requisa que sufrió, fue sobreseída una joven que ingresaba droga a la UP2
El Tribunal Oral Federal de Paraná se tomó seis años para decidir sobre un caso que despierta la polémica y que tuvo como escenario a la cárcel de Gualeguaychú. Una joven que visitaba a su pareja, que llevaba escondida marihuana en su cuerpo, fue sometida a una requisa degradante.Cientos de mujeres visitan cada semana a sus familiares detenidos en prisiones entrerrianas y son víctimas de abusos, requisas vejatorias y violencia por parte de los agentes penitenciarios.Antes de llegar a tomar contacto con sus familiares deben atravesar una requisa. Es el momento más violento y también el de mayor vulnerabilidad para quienes vienen de afuera. La requisa incluye hasta la revisación visual de la vagina, para lo cual la visitante es sometida al despojo de sus ropas, y obligada a abrir los labios vaginales para que un personal femenino del Servicio Penitenciario se asome en cuclillas para revisar el interior, según consignó El Diario de Paraná.Es una práctica denigrante, que atenta contra la dignidad de las mujeres porque cada visitante es considerada como sospechosa de antemano, además de que invade la intimidad de sus cuerpos y quebranta sus derechos humanos. Ello en nombre de la seguridad del establecimiento carcelario.El 8 de octubre de 2010, un día antes de cumplir 27 años de edad, Cecilia, una mujer de largo cabello lacio y ojos verdes penetrantes, sufrió de la peor manera ese abuso de autoridad penitenciaria: en la cárcel de Gualeguaychú fue sometida a una inspección corporal por parte de una agente penitenciaria que la obligó a desnudarse para descubrir que dentro de su cuerpo tenía ¡20 gramos! de marihuana. Y como un valor agregado de mortificación y vergüenza para la joven, la escena les fue luego relatada en detalle a otros seis hombres que "validaron" el procedimiento.La joven vivía en Tigre y había viajado acompañando a su hermana para visitar a la pareja de ésta, que cumplía una condena en la unidad penal del sur entrerriano.El hallazgo de la droga en su cuerpo le significó un procesamiento por el delito de suministro de estupefacientes a título gratuito y en grado de tentativa agravado por el lugar de comisión.Seis años después, el Tribunal Oral Federal de Paraná la exculpó de aquel episodio por considerar que la revisión que derivó en el hallazgo de la droga había sido degradante para su dignidad y no contaba con autorización judicial. De oficio dictó el sobreseimiento sin hacer el juicio.Determinó que "la inspección corporal a la que fue sometida en el establecimiento carcelario implica una degradación de la dignidad".
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