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"Por más que hagan marchas, si la Justicia es justa, tendrá que cumplir una condena"

El tío de Iván Pérez habló sobre el dolor que atraviesa la familia del joven asesinado de un disparo en la cabeza cuando escapaba de una detención. Contó, que al igual que los vecinos, la familia también sufrió sus robos, pero "eso no es argumento para convalidar la forma en que lo mataron".

El hecho que se originó el miércoles abrió una grieta en la sociedad. Como si se tratara de un River–Boca, supuestamente estás “con los chorros” o estás “con los azules”.

Pareciera que no hay grises y que no se puede discernir entre lo que se debería haber hecho y lo que pasó. Hoy hay una persona muerta de un proyectil en la cabeza, disparado de atrás, a 95 metros de distancia, cuando escapaba desarmado.

Por el otro lado hay un hombre detenido con prisión preventiva, de 43 años, funcionario policial, que había reingresado a la fuerza en noviembre del año pasado, tras cumplir una condena por vejaciones, que se encuentra imputado de homicidio agravado y le podría acarrear una pena de prisión perpetua.

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Para Ariel Pérez, uno de los dos tíos que convivían con Iván en la casa del barrio Molinari, junto a la madre y una hermana del joven, no hay dudas de que se cometió un crimen. “Yo no desmiento que robaba, pero no era para que lo mataran así”, opinó el hombre de 34 años que hoy sufre junto a toda la familia la pérdida de un ser querido.

La madre está destrozada, ella va a la casa y se siente mal porque no lo ve a él, todo el vínculo familiar está hecho mierda. Quiero justicia y le ruego a Dios que se haga justicia

“La madre está destrozada, ella va a la casa y se siente mal porque no lo ve a él, todo el vínculo familiar está hecho mierda. Quiero justicia y le ruego a Dios que se haga justicia”

“La madre está destrozada, ella va a la casa y se siente mal porque no lo ve a él, todo el vínculo familiar está hecho mierda. Quiero justicia y le ruego a Dios que se haga justicia”, manifestó el hombre. Contó que la madre de Iván “pidió ayuda por todos lados, fue a Fiscalía, a todos lados para que le dieran una ayuda; pidiendo por favor, salió por la radio junto a otra madre, pero nadie la escuchó. Ella no sabía y no podía ayudarlo. Lo único que podía hacer era hablarlo y aconsejarlo, pero lo mataron por la espalda”.

Ariel Pérez es consciente del daño que causaba su sobrino al robar, pero “todos lo juzgan mal a él, que era chorro, drogadicto, pero nunca fueron capaces de acercarse, extenderle una mano y decirle ‘loco salí adelante, ponete las pilas”, y “por más que hagan marchas, si la Justicia es justa, el policía tiene que cumplir una condena”.

“Él te escuchaba pero no podía estar sin eso. A mí me tenía un respeto bárbaro, yo lo quería un montón, y a nosotros también nos sacó cosas, pero es eso (la droga) lo que lo llevaba a sacarte las cosas, era chorro pero desarmado”, mencionó y respecto al policía Gómez se preguntó “cómo una persona tan violenta puede estar en la seguridad, no lo entiendo, estuvo de baja, lo volvieron a tomar, por qué, en vez de echarlo de la fuerza volvió a trabajar”.

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