Por qué es importante cuidarse de las altas temperaturas
Estamos viviendo días con altas marcas térmicas. Las olas de calor pueden ser peligrosas, especialmente para los niños y adultos mayores.Desde hace tiempo se sabe que hay una estrecha relación entre las olas de calor y la salud. Y esto a partir de las muertes ocasionadas por veranos calientes, circunstancia disparada por el cambio climático.Una ola de calor es un periodo prolongado, excesivamente cálido. El término depende de la temperatura considerada "normal" en la zona, así que una misma temperatura que en un clima cálido se considera normal puede considerarse una ola de calor en una zona con un clima más atemperado.Los expertos coinciden en que habrá mayor frecuencia de olas de calor de este tipo en el mundo. Al mismo tiempo advierten que las canículas son los más letales tipos de fenómenos meteorológicos.Los médicos recomiendan buena hidratación, consumo moderado de alimentos y evitar el sol en las horas de mayor temperatura, entre las medidas dirigidas a conjurar el mal.Aunque todas las personas pueden sufrir por las altas temperaturas, el problema es el "golpe de calor", que sobreviene por el aumento de la temperatura del cuerpo por una exposición prolongada al sol o por hacer ejercicios en ambientes calurosos o con poca ventilación, al punto que el cuerpo pierde agua y sales esenciales para su buen funcionamiento.En estas situaciones el cuerpo tiene dificultades para regular su temperatura por los mecanismos habituales como la sudoración por lo que se produce un aumento de la temperatura corporal. El golpe de calor puede presentarse en el momento o después de varios días de alta temperatura.Los principales síntomas del golpe de calor son: dolor de cabeza, vértigos, náuseas, confusión, convulsiones y pérdida de la conciencia.También se puede advertir en el afectado la piel enrojecida, caliente y seca, la respiración y el pulso débiles y elevada temperatura corporal, que puede alcanzar entre 41 y 42°C.El golpe de calor afecta en especial a los niños -que no manifiestan el malestar con facilidad- y a los mayores de 65 años. Estos últimos son más propensos a sufrir el estrés por calor.Y esto porque no se adaptan tan bien como los jóvenes a los cambios repentinos de temperatura. Además es muy probable que padezcan de alguna afección médica crónica que altere las respuestas normales del cuerpo al calor.Por otro lado, las personas mayores suelen estar tomando medicinas recetadas que menoscaban la capacidad del cuerpo para regular su temperatura o que inhiben la transpiración.Las medidas inmediatas ante la aparición de los síntomas del golpe de calor son: trasladar al afectado a la sombra, a un lugar fresco y tranquilo, mantener su cabeza un poco alta, mojar su ropa para refrescarlo, aplicarle hielo en la cabeza, darle de beber agua fresca un poco salada y solicitar ayuda médica.Con el propósito de evitar esta afección se debe aumentar el consumo de agua o bebidas no alcohólicas ni muy azucaradas, sin esperar a tener sed; evitar comidas muy abundantes; ingerir verduras y frutas; no exponerse al sol en exceso.Además es aconsejable reducir la actividad física; usar ropa ligera, holgada y de colores claros; sombrero, anteojos oscuros y protectores solares para la piel, y permanecer en espacios ventilados o acondicionados.La hidratación, en todos los casos, es clave. De hecho los médicos recomiendan beber agua inclusive cuando no se tiene sensación de sed, para compensar la falta de líquido.
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