Preadolescentes: Primeros pasos responsables
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Generar espacios de diálogo genuinos; predicar con el ejemplo; establecer consignas claras; algunas de las claves para salidas seguras.Florencia Carbone Ni sobreprotegidos ni temerarios. ¿Cómo hacer para que los chicos que tienen sus primeras experiencias de autonomía en la calle se muevan de manera responsable? Fácil, educándolos para eso.Más allá de que hoy esté en discusión en cuántos años se adelantó el comienzo de la preadolescencia (comprende a los niños de entre los 9 y 12 años), esa tarea preparatoria comienza casi al mismo tiempo que nacen.Alejandra Ariovich, médica pediatra, especialista en adolescencia, destaca que los niños crecen sobre tres ejes fundamentales: la educación formal (escuela), la educación no formal (familia) y la salud (es donde intervienen los médicos)."La familia y el colegio son los que marcan el entorno social. Los pediatras "entramos" en la familia y durante la adolescencia y pre-adolescencia ponemos énfasis especialmente en tres cuestiones importantes:* Que los chicos reciban estímulos para que cuenten con espacios de recreación y esparcimiento. Son fundamentales para que logren su grupo de pertenencia, cosa que facilitará su propia identidad, diferente de la de su familia.* Educación de la familia. Trabajar tanto en hábitos de alimentación como en el cuidado del cuerpo. Y en esto es muy importante entender que la clave es que la familia entienda e incorpore estos conceptos, el chico solo no puede hacer nada.* Abrir canales de comunicación. Lograr que la familia y el colegio tengan espacios para que los chicos puedan decir qué les pasa. Decirle a un chico "no tomes alcohol o mirá el semáforo antes de cruzar la avenida", no es comunicación. La verdadera comunicación permite saber por qué un chico decide tomar cuando sale o no cuidarse cuando tiene relaciones, es dar la integridad física y psíquica necesaria para que aprenda a cuidarse y haga lo que tiene que hacer. Y eso arranca desde la teta. Por eso los pediatras trabajan con la familia, y por eso es importante que cuando la mamá está amamantando se dedique a eso y no a responder mensajes en el celular, que el papá se incorpore a actividades como el baño o a llevar al colegio a los chicos, o que las escuelas no arranquen con talleres de educación sexual en cuarto grado. Eso no sirve. Hay que hablar del cuerpo desde primer grado adaptando claro está el temario según la edad, será hablando del cepillado de los dientes.Ariovich lo resume: "Generar espacios de diálogo verdadero".¿Y qué significa educación responsable? "Uno es responsable cuando entiende los derechos de los otros. Es importante transmitir el concepto de responsabilidad ligado a eso. Es algo que no se dice, se hace. No se puede repetir somos todos iguales ante la ley, pero yo no pago los impuestos". Definitivamente no es novedoso que los padres (profesores, familiares, amigos) educan con el ejemplo más que con la palabra.Confianza y seguridadMaría Belén Grecco, Licenciada en Psicología, explica que la pubertad comporta una etapa donde los chicos buscan diferenciarse de los padres y donde la figura de los pares, sus amigos, cobra un papel primordial. Por eso, precisamente, es fundamental, "darles confianza y seguridad, para que de a poco tomen sus propias decisiones a sabiendas que los adolescentes NO son adultos, y que necesitan de nosotros siempre y sobre todo en este momento. Es por ello que los papás deberán involucrarse en su mundo, en las nuevas tecnologías, sin invadir sus espacios, pero estando presentes, tolerando muchas veces, raptos de rebeldía de parte de los chicos".Responsabilidad y derechoAlejandra Ploncyk, especialista en psiquiatría del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, comenta que durante su crecimiento, los chicos van desarrollando en las salidas callejeras que hacen acompañados por padres, profesores y otros adultos, muchas capacidades. "Cada edad tiene una responsabilidad y un derecho adquirido. Por otra parte, no es lo mismo un chiquito que vive en una gran ciudad que el se crió en un pueblo del interior, donde la relación con la calle y sus códigos se establece de manera más natural. Aunque los signos son los mismos (el color de los semáforos, la senda peatonal, etc), la relación se establece de modo mucho más amigable (seguramente conozca quiénes son los vecinos de su cuadra)", dice.¿Qué hay sobre la famosa frase "no hables con extraños"?, preguntó Convivimos. Para lograr acercarse a los chicos y ayudarlos a incrementar la confianza en sí mismos, la comunicación clara es un factor clave, responde."La claridad de las consignas es fundamental. Hay que manejarse con conceptos precisos, qué es lo que se puede hacer y qué no. Aún dentro de los conocidos hay diferentes límites de confianza que deben ser establecidos. Por ejemplo: el carnicero de la vuelta puede no ser un extraño, pero si los padres tienen algún reparo, es bueno que le expliquen a su hijo que hay ciertas actitudes de esa persona que no les gustan y que por lo tanto no quieren que esté a solas con él."Cómo se cuidanRespecto de la responsabilidad en el cuidado de sí mismos, planteó un ejemplo interesante. "Un chico de 10 años se cuida según como fue cuidado".Ploncyk dice que si a un niño de 10 años lo sigue bañando su mamá con el afán de controlarle el cuerpo porque "no es capaz de asearse bien", y mientras se ducha, la puerta del baño está abierta y la familia "desfila" por allí como si no hubiera nadie, no sería difícil que ese chico permita que otro adulto avance sobre su cuerpo."Es necesario brindar respeto y autonomía bañando a los chicos hasta los 4 o 5 años, y si sale con jabón o mal lavado, hacer que vuelva a entrar. Así, a los 10 años entenderá que ese cuerpo es de él, y al tener entidad propia será más difícil que permita que un adulto avance sobre él", concluyó.Una persona segura denota firmeza, determinación y alta autoestima, además de ser independiente y autónoma. Educar en un contexto de miedos e inseguridades sólo resta."Hay muchos factores a tener en cuenta cuando pensamos en la crianza de adolescentes. Es una etapa donde se ponen de manifiesto la fortaleza de los cimientos de una familia y de todo lo que les hemos transmitido a nuestros hijos desde el nacimiento. Y no sólo de lo que les expresamos desde nuestro discurso verbal, sino y fundamentalmente, de lo que les inculcamos desde nuestra forma de resolver conflictos, afrontar crisis, mantener vínculos estables, disfrutar de las pequeñas cosas y moverse con autonomía en el mundo exterior", comenta Grecco.La autoestima se desarrolla en función de la seguridad que da el entorno, del espacio de comunicación familiar, de esparcimiento, de la posibilidad de manifestar sus temores sin miedo de ser evaluados, agrega Ariovich.Se trata, finalmente, de practicar una educación responsable. *Publicada en Revista Convivimos, de Tarjeta Naranja
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