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Preocupación de los afiliados a Osplad: "vivimos una situación límite"

Gabriela Feldkamp, docente jubilada, sostuvo que el momento que atraviesan alrededor de 400 afiliados a la obra social de alcance nacional es extremadamente grave. Indicó que el servicio de farmacia está cortado y que una sola clínica recibe a pacientes de Osplad en la ciudad, además de tener cortada la atención con la mayoría de los especialistas.

Entrevistada por ElDía, Feldkamp brindó un panorama sobre las peripecias que viven a diario un número de 400 docentes, administrativos y personal de maestranza que quedaron enganchados en la obra social de alcance nacional, que en la provincia es administrada por la empresa privada ITER Medicina S.A

Destacó que “la mayoría de los afiliados somos adultos mayores que tenemos problemas de salud que deben ser resueltos de inmediato, inconvenientes que se han ido agravando con el paso del tiempo, a punto tal que hoy tenemos cortado el servicio de farmacia y de varias especialidades de la medicina”.

Indicó que “Osplad le paga a Iter Medicina en la provincia cifras descomunales que salen de nuestros aportes, generando esto un profundo malestar en los afiliados porque las prestaciones prácticamente no existen”, recordando que “en tiempos mejores, un pedido de estudio demoraba, como mucho, 72 horas, mientras que ahora no bajan de 10 a 15 días, cuando la autorizan, dado que en muchas ocasiones siempre encuentran un pero. Alguna corrección que terminan con otras dos semanas de espera”.

Asimismo señaló que “lo que está pasando es muy peligroso y hasta puede terminar en una fatalidad por las idas y vueltas para aprobar un estudio. El paciente no puede esperar y mucho menos pagar un estudio en forma particular. Están quienes reciben ayuda de sus familiares, pero hay personas que están solas y no tienen quien les haga los trámites. Es así que se han presentado situaciones extremas, no solo en materia de estudios, también en la cobertura y entrega de medicación que tiene un alto costo, como en tratamientos psquiatricos y oncológicos”.

Comentó que en su caso “tuve que presentar un recurso de amparo para una intervención quirúrgica urgente que no admitía demora alguna, debido a que podía llegar a perder una pierna por la infección que presentaba. La obra social no me cubría nada, razón por la debí recurrir a la Justicia, cuando llevo más de 40 años aportando todos los meses”.

Además dijo que “no es posible que se tenga que recurrir a un amparo para que nos cubran gastos médicos por lo que estamos aportando y nos descuentan por recibo. Además no tuvimos opción, al momento de jubilarnos, de irnos a otra obra social. Nos impusieron Osplad y punto”.

Remarcó que presentar un recurso de amparo lleva su tiempo “y el paciente no tiene tiempo y capacidad para hacerlo, por la sencilla y triste razón de que está enfermo. Necesita de alguien que le lleve los papeles. Concretamente a un abogado para que te haga el trámite para contar con la cobertura médica que hace décadas viene abonando”. Sostuvo que “estamos viviendo en una incoherencia total”.

Feldkamp denunció que “cada vez tenemos menos especialidades, con un servicio mínimo de traumatólogos, odontólogos, neurólogos u oftalmólogos, especialidades que en el caso nuestro con un elevado porcentaje de adultos mayores son muy requeridos”.

“Nos están abandonando, dejándonos librados a nuestra suerte, y a la ayuda que podamos recibir de nuestros seres queridos”, resaltó, indicando que “Gualeguaychú no contaba con un padrón, no se sabía cuántos éramos y fue así que nos fuimos contactando y enterando de casos, como el de un docente con tratamiento oncológico que no estaba recibiendo la medicación que le corresponde; mientras que a otro que se tenía que hacer un implante de rodilla no le mandaron la prótesis que finalmente terminó comprando para poder caminar. Situaciones varias en donde gente con necesidades urgentes, tuvo que gestionar un crédito, préstamo, la ayuda de un familiar para adquirir lo que la obra social le tenía que otorgar”.

En el tema de farmacia, marcó el caso de un profesor al que “no le reconocen una medicina para la presión porque no está más en el Vademecum, un hombre que hace 50 años que está aportando a una obra social que no le cubre un medicamento”.

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