¿Préstamos o incautaciones?
Entre tanta anormalidad, se nos dificulta por dónde empezar. En primer lugar, un préstamo es un acto voluntario del prestador. Si no media esa voluntariedad, se asemeja a una incautación. También cabe plantearse si tales recursos tienen por destino ser prestados y en su caso, si ello puede ser por períodos prolongados. Porque si su destino natural no es el préstamo, el ente que dispone de algún recurso monetario, debe evaluar antes de cederlo temporalmente, si podría necesitarlo en el período de indisponibilidad, para aplicarlo a su fin específico. Además, juega un factor elemental, el riesgo de prestarle a un deudor de dudosos antecedentes como el Gobierno Nacional y encima, por montos exorbitantes.
Pues bien, como lo hemos señalado el año anterior en los Apuntes (3-2; 24-8; 7-9 y 26-10-08) desde que el superávit presupuestario empezó a flaquear, la Tesorería de la Nación ha venido echando mano a fondos que controlan, el Bco. Central, el de la Nación, ANSES, AFIP y PAMI. Podría suponerse que por ser estatales, esos fondos están a disposición del Fisco y no habría impedimentos. Los hay.
Esta desnaturalización reviste más gravedad en el caso de ANSES. En la primera de aquellas notas, aludíamos a la colocación de $ 2.000 millones en Letras de la Tesorería, a principios de 2008. Pero se acumulaba a lo tomado en 2007: $ 4.050 millones. Pues bien; ahora trasciende que los vencimientos para 2009 de los fondos así colocados por la ANSES ¡de $ 8.450 millones! fueron pospuestos, mediante su conversión a bonos que vencerán todos en 2016.
Estamos tan acostumbrados al desorden, que cada vez nos cuesta más
recordar qué era lo normal. Repasemos, por las dudas: en todo sistema de reparto, los fondos recaudados tienen una asignación específica: el pago de las futuras jubilaciones. Mientras no cumplen su cometido final, pueden colocarse en alternativas de inversión que sean rentables, seguras y de fácil liquidez, a fin de preservar su valor. Pero prestarle a un fisco que no devuelve, acumula deuda y es un gastador compulsivo cada vez más insolvente, no es normal. Menos aún, que en forma unilateral, el deudor imponga patear por ocho años el pago de una suma sideral. Tanto se ha confundido todo, que los aportes y contribuciones jubilatorias que ahora recauda la AFIP, han sido equiparados a la recaudación impositiva y se computan alegremente como un recurso común a los fines presupuestarios, que pueden ser gastados como tal. Todo, por no existir normas que lo impidan.
Sin embargo, lo más grave es que esto se siga haciendo con total impunidad, luego de continuos escamoteos al sistema jubilatorio, como si nada hubiera pasado en 60 años.
Por si alguna anomalía le faltara a este muestrario de malas prácticas, el corrimiento del pago fue dispuesto el 18 de Marzo, por una resolución que aún no se ha insertado en el Boletín Oficial. (Es posible que en esa publicación, no haya espacio disponible hasta el 29 de Junio).
A esta altura, resulta tragicómico recordar que en Julio de 2007 se creó un pomposo Fondo de Garantía de Sustentabilidad para el Sistema de Jubilación de Reparto, para ser administrado por el Bco. Nación y se nutre del superávit proveniente del traspaso de aportantes al sistema de reparto, cuando existían las AFJP. Nos recuerda a la Ley de Intangibilidad de los Depósitos Bancarios de 2001.
Hace 6 meses, al estatizarse los fondos de las AFJP, pasó a la ANSES un stock acumulado –propiedad de los aportantes- superior a $ 100.000 millones y de ahí en más, un flujo mensual de $ 1.000 millones. La administración de esos fondos, según la Ley 26.425 corresponde a una Comisión ¡cuánta razón tenía el General! Bicameral de Seguimiento en cuyo control confiaron al votarla, nuestros ingenuos legisladores. Esa Comisión todavía no se ha creado y para este año ya se disponen $ 82.000 millones en diversos préstamos de dudosa conveniencia y peor rentabilidad.
El problema no lo tendrá este Gobierno, que en 2016 será historia: lo tendrán los gobernantes del futuro. Y los aportantes del presente.
MARTINGALA ELECTORAL
(O Diputado sacado de la galera, como prefieran).
Para las elecciones del 28 de Octubre de 2007 la lista de la Alianza Frente Justicialista para la Victoria, llevaba como candidatos a Diputados Nacionales a Cristina Cremer, Gustavo Zavallo, Antonio Aníbal Alizegui y Silvia Susana Gabini (se elegían 4). Según se dice, Alizegui, representante de los camioneros, no quedó muy conforme con el tercer lugar, por lo que le prometieron para 2009 una ubicación que le asegurara ser electo. Antes del reciente Congreso de Villaguay, el ansioso gremialista concordiense, invocando el apoyo de Hugo Moyano y las 62 Organizaciones, reclamó su lugar en forma tan airada, que luego debió disculparse. El Congreso del Partido, que finalmente se desarrolló con normalidad, delegó en un Consejo ampliado, la conformación de la lista -ahora conocida- en la que Alizegui no figura, pero sigue igual de tranquilito. ¿Donde está la manganeta? se preguntará algún mal pensado. Acá: Cristina, (la nuestra) que con su segundo lugar espera ser reelecta, renunciará en tal caso, a su mandato actual de 4 años, con lo cual accederá quien le seguía en la lista de 2007: ¡Antonio Alizegui! que será así Legislador Nacional, sin necesidad de ir en la nueva lista, hacer campaña, ni publicitar su propuesta.
¿Qué será esto? ¿Generosidad de Cristina? Más bien parece que anduvo la mano del Maestro. Bue…: habilidades matrimoniales.
No obstante, nos quedamos con Alizegui y no con Delía o Moyano, que para imponer sus listas, sitian la ciudad de Bs. Aires con patotas rentadas. Parte de la prensa, se limita a describir sin opinión estas bravuconadas. Y talvez muchos jóvenes pensarán que eso es lo normal. No muchachos: ¡eso es volver a la era de las cavernas!
Hasta el domingo. Si Dios quiere.
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