Prevención del Síndrome Urémico Hemolítico
El Síndrome Urémico Hemolítico (SUH), es una enfermedad infecto-contagiosa, causada por la ingesta de una bacteria llamada Escherichia coli entero-hemorrágica, la cual libera una toxina responsable de las afecciones que causa esta patología.
Actualmente, se sabe que el SUH se da con mayor frecuencia en lactantes y niños de primera infancia, donde el 60% de los casos se presenta en menores de 2 años.
Contagio
Una de las causas de contagio está vinculada a la relación con los rumiantes, principalmente el ganado vacuno, que son considerados los reservorios naturales más importantes de esta bacteria, por lo tanto la gran mayoría de los casos se presentan por el consumo de alimentos contaminados; ubicando a esta enfermedad dentro de la llamadas “enfermedades transmitidas por alimentos” (ETA).
Se asocia a la ingesta de productos bovinos insuficientemente cocidos (carnes y hamburguesas jugosas), lácteos o jugos de fruta no pasteurizados, embutidos (muchas veces de preparación casera), frutas y vegetales contaminados con abono orgánico de origen bovino o regados con aguas servidas, consumo de agua no potable, etc. También puede transmitirse de persona a persona por la vía fecal-oral.
Síntomas y Afecciones
Luego del contagio, habitualmente dentro de las 48 a 72 horas, comienza a desencadenarse la enfermedad afectando diferentes órganos del cuerpo.
• Afección Gastrointestinal: vómitos, diarrea, de variable intensidad y duración, dolor de tipo cólico, distensión abdominal. Habitualmente se observa que las deposiciones diarreicas se tornan sanguinolentas (desde pequeños filamentos hasta intensas enterorragias).
• Afección Hematológica (en la sangre): se produce una anemia hemolítica, es decir provocada por la destrucción de glóbulos rojos.
• Afección Compromiso renal: abarca desde las formas más leves como una ligera insuficiencia renal hasta los casos mas graves en donde se requiere diálisis e incluso el transplante; los síntomas más notables son oliguria (disminución de la cantidad de la orina) y la hematuria (sangre en la orina).
• Afección Neurológica: En la mayoría de los pacientes los síntomas neurológicos suelen ser leves (irritabilidad, letargo, temblor, movimientos involuntarios); en los casos más graves pueden presentar convulsiones, coma profundo, paresias (disminución de la movilidad).
• Otros órganos: en muy pocos casos llegan a comprometerse otros órganos como el páncreas y el corazón.
Tratamiento
El tratamiento se adecua dependiendo de la gravedad y los órganos afectados en cada caso, pudiéndose realizar diálisis en los casos más graves de compromiso renal, régimen alimentario especial, reposición de líquidos en el caso de deshidratación, transfusión sanguínea en los casos de anemia severa.
Prevención
Teniendo en cuenta que hasta la actualidad no existe tratamiento farmacológico de comprobada eficacia que impida la complicación, es indudable que el enfoque más adecuado es la prevención.
Recomendaciones:
Asegurar una correcta cocción de la carne (la bacteria muere a los 70 ºC, a esta temperatura no debe quedar ninguna parte roja), especialmente carne picada y hamburguesas.
Utilizar diferentes utensilios para cortar la carne cruda y para trozarla antes de ser ingeridos.
Evitar el contacto de la carne cruda con otros alimentos.
No ingerir lácteos, derivados y jugos de fruta no pasteurizados.
Lavarse las manos antes de preparar alimentos y después de ir al baño.
Consumir agua potable, ante la duda hervirla.
Evitar bañarse en aguas contaminadas.
Por informes dirigirse Área de Promoción y Prevención ubicada en los Galpones del Puerto o comunicarse al teléfono 4-28820.
Este contenido no está abierto a comentarios

