UN RECORRIDO POR NUESTRAS HUERTAS
Producción en tiempos de sequía extrema: El riego y la cobertura son claves en la chacra
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La sequía sin precedentes golpea a todos los sectores dejando en evidencia la importancia del agua en cualquier tipo de producción. En las quintas se intensificó el riego y se sumaron nuevas bombas para extraer el elemental líquido. También se apuesta fuerte a trabajar en galpones, bajo cubierta, para atenuar las olas de calor que comenzaron en el mes de noviembre.
Por Fabián Miró
Nicolás Martínez, hijo y nieto de quinteros, trabaja en el establecimiento familiar que se encuentra sobre Calle de Tropas en una zona en donde la urbanización avanza a pasos agigantados. Un alambrado cimbra separa la chacra de una de las calles más transitadas en la ciudad y que culmina en el Frigorífico.
El trabajo en la quinta es muy duro. Demanda esfuerzo y dedicación. Mucho de brazos y piernas, también de cabeza para planificar el laburo.
Ahora El Día visitó el establecimiento a media mañana. El sol ya comenzaba a hacerse sentir con fuerza, aunque para Nicolás forma parte de la rutina de trabajo. El quintero indicó que “estamos complicados con el clima y las altas temperaturas, y si bien estamos en verano, las olas de calor se estiran más de lo normal generando contratiempos en la producción. El régimen de precipitaciones no ayuda, es muy pobre, aunque las pocas gotas que cayeron en su momento aliviaron un poco, pero indudablemente no alcanza por los tres años de sequía que llevamos en forma consecutiva”.
“Probablemente en las estaciones otoño e invierno la situación cambie un poco, arriben las esperadas lluvias. Por la seca, si bien las napas están muy bajas se puede regular el uso del agua, ahora cuando llegan lluvias muy fuertes no se puede sacar el agua del terreno en el cual trabajamos”, explicó.
Además, señaló que buena parte de “los últimos días hemos tenido altas temperaturas, pero con bajos porcentajes de humedad, razón por la cual las plantas de tomates están sanas, no se han dado casos de pestes que son comunes con alta humedad, al igual que en las verduras de hoja, más que nada en los galpones donde el clima puede modificarse un poco por el tema del polietileno que encontramos en la parte superior y que hace las veces de techo”.
Dijo que “es poco y nada lo que tenemos al aire libre, dado que las plantas no aguantan el stress calórico, el sol tan fuerte que nos castiga con dureza” Dijo que en el caso de “la lechuga implementamos la media sombra para protegerla del calor. Fue una inversión a la que tuvimos que apostar en la presente temporada, ya que el año pasado presentaba mermas en la calidad. La hoja era dura por el stress que presentaba la planta. Hoy con la media sombra sacas una lechuga tierna de calidad”.
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“Todo lo que está con polietileno cuenta con doble media sombra; mientras que en el 2021 teníamos una. La mayoría de los galpones tiene una media sombra de 35% clavada junto al nylon y otra, en el mismo porcentaje, bajo cubierta, siendo esta la única manera de producir. Caso contrario sería imposible trabajar y que la verdura soporte, al aire libre tantos días con temperaturas muy altas que iniciaron en noviembre con térmicas de enero y una ola de calor muy fuerte”, indicó.
En este sentido señaló que “a las 13, 14 horas, bajo techo, la temperatura es de 45 grados y uno se pregunta cómo hacen para subsistir las plantas, siendo la respuesta un riego planificado y adecuado”. La variedad en los suelos juega su papel: “En nuestra caso tenemos parte que es arenosa, la quinta está relativamente cerca del río, una parte que es mestiza con tierra negra y arena, finalizando con un lote que es tierra negra como se la conoce vulgarmente”.
Trabajan con “aspersión, una llovizna que le damos al plantín, más las cintas de riego que tenemos en toda la quinta”.
Otro tiempo de las napas
El trabajador recordó que “tiempo atrás con el caudal de agua que teníamos un cuadro en el cual tirábamos 6 cintas de riego con 50 metros de largo, en 10 o 12 minutos regabas esa superficie no requerías de más tiempo, hoy hay que darle alrededor de 25 minutos y si hablamos de tomates, zapallitos que requieren de mayor cantidad, mínimo 30 minutos de riego. Esto demanda un mayor consumo de energía y por ende los costos se elevan. Antes en 7 horas regabas todos los galpones y ahora en el mejor de los casos 9 horas”.
La quinta es demandante y “se tiene que trabajar el sábado, domingo, feriado, hay que regar todos los días porque las plantas no tienen feriado, los 365 días del año hay que atenderlas, saber cuándo cortar y llevar a los centros de consumo.”
Señaló que “no se puede ni debe dejar de regar y en el caso de los plantines que son los más sensibles, por media hora que te atrases se te quemaron. Es así de simple y exigente el trabajo”.
Dijo que “todas las semanas estamos sembrando lechuga porque se escalona de tal manera para que el cliente siempre tenga mercadería”.
Las labores que “hacemos a cielo abierto, es decir sin ningún tipo de protección, es de 6 a 9 de la mañana y luego nos vamos a lo que es media sombra e invernadero”.
En cuanto a los materiales como “polietileno, media sombra que hay algunas nacionales, son todos importados porque aguantan más. Es preferible comprar más, todo a precio dólar, un material que te rinda al menos tres temporadas”, concluyó.
